Reconciliación

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La República Checa acaba de celebrar dos días de fiesta nacional: el miércoles cinco en memoria a los santos Cirilo y Metodio, y el jueves seis en homenaje al reformador religioso del siglo XV, Jan Hus.

La fiesta patronal de los santos Cirilo y Metodio, que culminó en la localidad morava de Velehrad con una procesión en la que participaron cerca de 25 mil peregrinos de toda la República Checa y del extranjero, estuvo acompañada de actos de profesión de fe y de perdón por todos los agravios cometidos por los cristianos en el pasado. El arzobispo de Praga, Miloslav Vlk, recordó al respecto que el Papa Juan Pablo II había exhortado el año pasado al perdón de las culpas históricas de la Iglesia.

A la solicitud de perdón por todos los agravios cometidos por los cristianos en el pasado se sumó también el presidente del Consejo Ecuménico de Iglesias de la República Checa y primer presbítero del Sínodo de la Iglesia Evangélica de los Hermanos Checos, Pavel Smetana. Los dignatarios eclesiásticos reunidos en Velehrad se disculparon también por la expulsión de los sudetoalemanes de Checoslovaquia tras la Segunda Guerra Mundial y por los crímenes cometidos por los nazis.

La misa solemne en la basílica de Velehrad fue oficiada por el cardenal Miloslav Vlk junto con 16 obispos checos y representantes de las conferencias episcopales de Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Alemania y Austria. El representante del Vaticano en Chequia, Giovanni Coppa, transmitió un saludo del Santo Padre a los peregrinos presentes en Velehrad.

El arzobispo de la ciudad morava de Olomouc y presidente de la Conferencia Episcopal Checa, Jan Graubner, destacó la labor y el legado religioso y cultural de los santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa, y recordó que Velehrad -sede de la misión evangelizadora de los hermanos monjes de Salónica en la segunda mitad del siglo IX- había sido calificada de "punto de encuentro de los cristianos del Este y el Occidente" por el Santo Padre durante su visita al lugar en 1990.

El 585 aniversario de la muerte del reformador religioso checo, Jan Hus, quien en 1415 fuera condenado a la hoguera por el Concilio de Constanza, fue recordado con un servicio religioso oficiado por el patriarca de la Iglesia Husita Checoslovaca, Josef «pak, en la praguense Capilla de Belén, otrora sede de las prédicas de Hus.

La muerte de Hus dividió durante varios siglos a los representantes de las iglesias católicas y protestantes. Un paso de avance hacia el reconocimiento de su labor y su legado en el marco de las tradiciones católicas dio el Vaticano cuando en la clausura del Simposio Internacional sobre Jan Hus celebrado en Roma a fines del año pasado, el Papa lamentó la cruel muerte que había sufrido el reformador religioso checo.

Autor: Mónica Villegas Gallego
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