Radioviajes visita los estudios cinematográficos de Barrandov

Estudios cinematográficos de Barrandov

Además de ser la cuna de la industria cinematográfica checa, en los últimos años Barrandov se ha convertido en uno de los estudios fílmicos de mayor prestigio en toda Europa Central. Debido al gran nivel profesional, además de sus bajos costos, decenas de cineastas europeos y norteamericanos deciden anualmente rodar sus películas en Barrandov.

Durante el auge económico registrado en Checoslovaquia tras la Primera Guerra Mundial, se produjo un aumento de la producción y distribución de películas, lo que iba de la mano con el creciente número de cines que se abrían en el país.

A principios de la década del veinte fue levantado en el céntrico barrio capitalino de Vinohrady el primer estudio en la entonces Checoslovaquia. La construcción tuvo lugar en un antiguo salón de bailes, que era propiedad de la cervecería del barrio.

El auge de la industria cinematográfica era cada vez más notorio y comenzaban a surgir estudios por doquier. En esos años el destacado director checo Karel Lamac impulsó la construcción de los estudios de Kosire, que por varios años competirían estrechamente con los de Barrandov. Sin embargo, un gran incendio redujo a cenizas los nuevos estudios tan sólo tres años después de su inauguración.

Un proyecto ambicioso

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El 18 de marzo de 1933, después de lo ocurrido en Kosire, la Alcaldía de Praga anunció que los estudios de Vinohrady eran una amenaza pública y ordenó su cierre.

En esos años se rodaban en Praga tal cantidad de películas que los estudios que habían no alcanzaban a cumplir las necesidades de la creciente demanda. Después de un breve período de inactividad, los estudios de Vinohrady se trasladaron al barrio de Barrandov, a pocos minutos del centro de Praga, denominado así según el paleontólogo francés Joachim Barrande.

El proyecto de los nuevos estudios era súmamente ambicioso: se contemplaba la construcción de dos naves de rodaje, oficinas, talleres, almacenes, un depósito de agua, salas de máquina y un moderno laboratorio cinematográfico.

Los costos de construcción de los nuevos estudios alcanzaban casi 300 mil euros, lo que representaba una suma altísima para la época. Sin embargo, gran parte del presupuesto provenía del Estado. El 20 de febrero de 1933, catorce años después de iniciadas las obras, nacieron los estudios de Barrandov.

Barrandov inicia sus actividades

Estudios cinematográficos de Barrandov
La primera película ahí filmada fue "Asesinato en la calle Ostrovní", del director Svatopluk Inneman. Eran los inicios de una de las más importantes eras del cine checo, que estuvo marcada, depués de la llegada del cine sonoro, por los entonces destacados cineastas checos Karel Anton, Martin Frinc, Gustav Machaty o Josef Rovensky.

Tras estallar la Segunda Guerra Mundial y con la ocupación del país por los nazis, en 1939, los estudios de Barrandov -al igual que muchas otras empresas e instituciones- pasaron a manos de los alemanes. A partir de ese momento, los estudios de Barrandov pasaron a llamar Prag Film, S.A.

La industria cinematográfica checa se vio obligada a ceder a las presiones de los nuevos administradores, que impusieron rápidamente el rodaje de películas de carácter propagandístico. En el ámbito comercial, sólo se permitía filmar comedias o musicales, ya que eran considerados "temas inofensivos".

Quizá uno de los pocos episodios destacables de esa época fue la presencia en Barrandov de la talentosa directora alemana Leni Riefenstahl, que, sin embargo, se ganó el desprecio de sus colegas checos por manifestar abiertamente su entusiasmo pro nazi.

Por un corto período, tras el término de la Guerra y antes del golpe de estado comunista, se liberalizó la producción de películas en Barrandov, sin embargo, en agosto de 1945 la industria cinematográfica checa pasó a manos del Estado. Ese mismo año los estudios de Barrandov sufrieron un incendio que destruyó gran parte de los archivos, cintas, guiones y fotografías que documentaban algunos de los momentos más importantes de la historia de la cinematografía checa.

El resurgimiento de los estudios

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Mientras que la década del cincuenta significó para la sociedad checa una época de gran tensión política (se vivía la época más dura del régimen comunista), el cine parecía mantenerse al margen y para los estudios de Barrandov representó un período de gran auge. Entonces se rodaban en Barrandov cerca de quince filmes anuales, número que creció paulatínamente hasta que en 1961 superó las 30 producciones al año.

Los años sesenta trajeron consigo un enorme crecimiento de la industria fílmica nacional: junto con la Televisón Checa y compañías extranjeras, en Barrandov se llegaban a rodar al año más de setenta producciones.

Gracias a una mezcla de nuevos talentos y de unas condiciones socio-políticas relativamente favorables, pudieron ser rodadas en esos años películas que perduran en la retina de millones de checos. Entre ellas, por ejemplo, "Trenes rigurosamente vigilados", de Jiri Menzel o "Baile de bomberos", de Milos Forman.

Al llegar los años setenta y el período de la llamada "normalización", que sucedió a la invasión de Praga por las tropas soviéticas, se limitaron las posibilidades de filmar. Muchos de los directores de entonces comenzaron a realizar películas policíacas, comedias y largomerajes para niños. Mientras el Estado proporcionaba considerables sumas de dinero en apoyo a la industria checa del cine, se rodaban en Barrandov cientos de películas extranjeras que le permitía al régimen recuperar con creces ese dinero. Esa situación dio origen a producciones baratas y mediocres.

Sólo en los años ochenta se produjo una nueva liberación del cine y a mediados de los noventa surgió una nueva generación de directores, tales como Jan Sverak, conocido en el mundo por su película Kolia, ganadora de un Oscar; Sasa Gedeon, Filip Renc, entre muchos otros.

Después de la Revolución de Terciopelo de 1989, que puso fin al comunismo en este país, los estudios de Barrandov pasaron a manos de privados y desde entonces se han realizado varias películas extranjeras con algunas de las grandes estrellas de la cinematografía mundial: Tom Cruise, Anthony Hoppkins o Sigurney Weaver, entre otros.