Presidenta del órgano regulador energético checo se declara víctima de boicot

Alena Vitásková, foto: Elena Horálková, ČRo

Alena Vitásková, presidenta de la Autoridad Reguladora de la Energía (ERÚ), se defiende de los ataques contra su persona así como del interés del ministro de Industria y Comercio, Milan Urban, de cambiar la estructura del órgano regulador.

Alena Vitásková, foto: Elena Horálková, ČRo
La presidenta de la Autoridad Reguladora de Energía de la República Checa (ERÚ), Alena Vitásková, acusa al ministro de Industria y Comercio, Milan Urban, de intentar transformar el órgano regulador así como de querer desbancarla de su puesto de presidenta.

Las afirmaciones de Alena Vitásková surgieron tras las propuestas realizadas por Milan Urban el pasado 26 de febrero. El ministro planteó en el parlamento que la ERÚ fuese presidida por un consejo de cinco personas que rotarían en el puesto cada año. Las reglas para derrocar al presidente del órgano regulador también deberían ser menos estrictas, defendía Urban.

Vitásková respondió a estas propuestas acusando a Urban, durante una conferencia de prensa, de tener intereses en la industria del biometano. Una de las luchas de la presidenta ha sido contra la introducción de generosas ayudas a la energía producida a partir del biometano. Ella compara estas ayudas al biogas con las concedidas anteriormente a la energía solar, lo que perjudicó a los consumidores checos.

Para expresar todas estas quejas, Vitásková envió una carta al primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, declarando que las propuestas de Urban son incompatibles con las reglas checas y de la Unión Europea, así como con los objetivos del gobierno de frenar los precios de la energía y dar un trato más justo a los consumidores.

No es la primera vez que Vitásková se presenta como víctima de conspiraciones. La presidenta señala a grupos anónimos, que están detrás del pequeño pero costoso boom de la energía solar, como sus principales enemigos. Incluso añadió que uno de estos grupos intentó matarla saboteando el garaje de su apartamento en Praga. Sin embargo, la policía archivó este caso por falta de pruebas.

Una de las principales medidas del órgano regulador durante el pasado año fueron los recortes en los ingresos de las empresas de gas y electricidad. Anteriormente, el mismo órgano adquirió grandes compañías de gas con el objetivo de establecer nuevas tarifas que sustituirían el marco tarifario establecido por sus precursores. Más tarde, Vitásková tuvo que dar marcha atrás en esta medida debido a la falta de apoyos. Otra de las acciones de la presidenta durante su mandato estuvo centrada en frenar el boom de la energía solar a través de la comprobación de las licencias concedidas por sus predecesores. Además, la presidenta cuestionó los beneficios de las energías renovables.

Por otro lado, Vitásková no es la única delatora de irregularidades. La presidenta de la ERÚ es también objeto de una investigación policial por proteger, supuestamente, a los propietarios de un gran proyecto de energía solar. Además, el pasado lunes, la Televisión Checa sugirió que Vitásková está viviendo un conflicto de intereses al seguir participando en dos compañías de gas que fueron vendidas a sus familiares tras asumir su cargo de presidenta de la ERÚ.

Con la justicia y la policía siendo parte del problema, no resulta fácil establecer si Vitásková es una defensora de los consumidores y víctima de los grupos de poder o una aliada de estos últimos.

Autor: Ana Abril
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