Policía checa sigue buscando a asesino que huyó de prisión de máxima seguridad

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"El Gran Escape" como se conoce popularmente la fuga de Jiri Kajinek, uno de los asesinos checos más peligrosos ha provocado tensión en la República Checa. El recluso huyó, este domingo, de una de las prisiones de máxima seguridad donde cumplía cadena perpetua por haber asesinado fríamente a dos personas.

Los especialistas en la materia aseguran que Kajínek pudo escapar porque hubo un fallo en la penitenciaría donde se encontraba. Por el momento no se conocen las circunstancias que permitieron la fuga, pero en una cárcel de semejantes condiciones resulta insólito.

Jirí Kajínek, conocido en el bajo mundo mundo como asesino a sueldo, cobró 100 mil coronas, unos 2500 dólares, por asesinar fríamente en 1993 a un empresario checo y a su guardaespaldas. Posteriormente fue capturado por un comando de la policía y en 1998 los Tribunales le condenaron a cadena perpetua.

"Huiré de la cárcel y mataré a todos los que ayudaron a mi encarcelamiento" dijo Kajínek después de conocer el veredicto del jurado.

La señora Magdalena Pokosová, madre del empresario asesinado por Kajínek declaró a la prensa que tiene miedo, porque el prófugo podría buscarla o a su otro hijo quien declaró contra el asesino ante los Tribunales.

El ministro del Interior checo, Stanislav Gross, aseguró que todas las personas inmiscuidas en el caso Kajínek recibirán protección hasta la captura del recluso.

Al describir al preso Kajínek, los guardas de la prisión de alta seguridad de Mírov, en Moravia, aseguran que se trata de una persona conflictiva, que dedicaba la mayor parte del día a la cultura física y práctica de algún deporte. Siempre aprovechó su superioridad física.

El gran escape de la prisión de Mírov fue como el de una película. Kajínek cortó los barrotes de su celda y después se deslizó por los muros de la prisión con ayuda de sábanas atadas entre sí. La policía le busca por todo el país en una operación de gran envergadura en la que se emplean perros, helicópteros y un gran número de policías.

Autor: Federico Picado
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