Picasso vuelve a la Galería Nacional de Praga

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La Galería Nacional de Praga ha presentado la segunda parte de su exposición dedicada a Pablo Picasso, esta vez centrada en la obra producida por el pintor español entre 1909 y 1968. El público podrá apreciar obras de diferentes técnicas y estilos, desde los grabados a la litografía.

Si anteriormente el público praguense había disfrutado de los trabajos más tempranos de Pablo Picasso, ahora podrá apreciar una selección de su obra más madura, elaborada principalmente en Francia a partir del año 1909 y que engloba toda la etapa cubista de Picasso y su posterior vuelta a cierta figuración a partir de los años 30, con influencias expresionistas y surrealistas.

La heterogeneidad de técnicas es una de las características más destacadas de la muestra, como apunta la comisaria de la exposición Olga Uhrová.

Olga Uhrová
“Picasso, en estos primeros años, continuó con los grabados de punta seca, pero continuó innovando y probó con otros campos gráficos como el linograbado o la litografía. Todas estas técnicas están presentes hoy aquí, incluyendo una obra de carácter único, un collage de Picasso del año 1914”, comentó Uhrová.

Además de las obras de Picasso, la exposición otorga una especial atención a la relación del artista con el galerista Daniel-Henry Kahnweiler, personaje que se convirtió en el epicentro del movimiento cubista y cuya vida se entrelaza fuertemente con la de Picasso.

Aquella nueva vanguardia, el cubismo, centralizado en París, atrajo también a numerosos artistas checos que entraron en contacto con Kahnweiler, contribuyeron decisivamente en el movimiento y lo difundieron en su país. Para Uhrová sobresale entre todas la figura del coleccionista checo Vincenc Kramář.

“Fue el ambiente artístico checo el que precisamente entre 1910 y 1914 produjo varios pintores y escultores que viajaron a París y entraron a formar parte de los primeros que visitaron la galería de Kahnweiler. Entre las figuras que acudieron a París y se encontraron con Picasso y Braque destaca sin duda Vincenc Kramář, que en estos años formó su conocida colección cubista”, señaló la comisaria.

Precisamente gracias a la buena relación de Kahnweiler con el ambiente cultural de la Checoslovaquia de entonces, la Galería Nacional se benefició de importantes donaciones. Kahnweiler regaló al museo la obra de Picasso Rapto de las Sabinas en 1968. En 1972, ya muerto Picasso, Kahnweiler donó a la Galería Nacional una colección de 15 dibujos del artista.

La exposición Pablo Picasso: Trabajo gráfico de 1909 a 1968 permanecerá expuesta en la Galería Nacional de Praga hasta el 7 de junio.

Foto: Carlos Ferrer

Autor: Carlos Ferrer
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