Santiago Posteguillo: “De no haber sido asesinado, Julio César podría haber llegado a tierras checas”
Uno de los escritores españoles más famosos de la actualidad gracias a sus novelas históricas está en Praga para la presentación de su última obra: Los tres mundos, la conquista de las Galias por Julio César, que, de hecho, es la sexta que se publica en checo. Sobre el más famoso de los emperadores romanos y la fascinación que sigue despertando a día de hoy en todo el mundo habló con RPI.
Santiago Posteguillo, uno de los autores españoles de mayor éxito de la actualidad, con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, presenta este 4 de diciembre a las 18 horas en el Instituto Cervantes de Praga la tercera de sus obras dedicadas a Julio César. Antes del acto aprovechamos para hablar con el Premio Planeta 2018.
¿Por qué la Antigua Roma y, especialmente, Julio César, nunca dejan de fascinarnos?
Bueno, Roma está en la esencia de lo que es la génesis de Occidente. De hecho, cuando César incorpora una Hispania romanizada a un centro del poder en Italia, toda una parte que se correspondería con la actual Francia, el sur de Alemania, Inglaterra, Luxemburgo, Holanda, Suiza y Bélgica, está uniendo lo que en gran medida va a ser el núcleo de Europa Occidental y que luego es el núcleo de nuestra propia cultura occidental. Por eso creo que César, de alguna forma, es el padre de todos nosotros. Nos guste o no. Entonces, ya solo por eso me parece que es una figura clave. Pero es que, adicionalmente, su vida es el sueño de cualquier novelista. En 56 años no se puede tener una vida más intensa que la de Julio César.
Por eso, para el público checo, que Julio César nunca estuviera aquí o que el Imperio Romano no llegara hasta aquí, es completamente indiferente, ¿no?
Porque no es cierto que César nunca llegara aquí. Es cierto que físicamente nunca llegó aquí, pero la cultura occidental está aquí, porque creo que claramente la República Checa se considera parte de Occidente. De hecho, en el siglo XX hemos visto como la República Checa quería volver a Occidente. Es decir, que se siente Occidente, y en esa medida sí que ha llegado aquí César porque es una figura central en el desarrollo de lo que luego es toda Europa, y ahí se incluye la República Checa.
Y si a César no lo hubieran asesinado el 15 de marzo del 44, vete tú a saber si no habría llegado a cruzar el Rin por tercera vez y habría ampliado aún más las fronteras. Él tenía planes para cruzar el Danubio, cruzar el Éufrates y, seguramente, cruzar el Rin. Así que quizá solo por eso “solo” llegó con su potencia cultural, que no físicamente.
¿Cómo es el proceso de creativo de tus obras y la documentación? A veces creo que tenemos la sensación de que hay menos fuentes del Imperio Romano de las que realmente hay.
Sí, las creo con fuentes documentales primarias, es decir, autores de la época hay muchos, hay muchas fuentes. Los romanos escribieron mucho sobre lo que hacían, empezando por el propio César, que nos deja sus propios comentarios sobre la guerra de las Galias. César, como político inteligente, sabía que el relato era muy importante y él siempre quería dar su versión. Habría más versiones, pero la suya tenía que estar, lo tenía muy claro.
Y luego están todas las fuentes de sus enemigos, todas las cartas de Cicerón, los historiadores –unos más proclives a César, otros menos–, y, además, información arqueológica que confirma las fuentes clásicas, y todos los estudios historiográficos posteriores, del siglo XVIII, XIX, XX y XXI. Hay mucha documentación.
Con toda esa documentación, estructuro lo que quiero contar y luego lo novelo. Porque hay que contarlo no como un ensayo, sino como una novela, como un relato que ha de tener por delante el entretenimiento, y junto con él, sin que el lector casi se dé cuenta, la parte, digamos, de aprendizaje del mundo antiguo. Procuro no alterar los hechos históricos que se conocen.
Has publicado ya varias trilogías y uno podría pensar que este tercer capítulo sobre Julio César es otra trilogía, pero no, vienen más, van a ser seis. Por supuesto, en Chequia ya se cuenta con su publicación de todos ellos, supongo, ¿no?
Sí, son seis. Esto es una hexalogía. Hice una trilogía de Escipión, una de Trajano, luego hice dos novelas sobre sobre la emperatriz Julia Domna, que también está en checo y he empezado con esta serie de novelas sobre César que serán seis.
Serán seis porque César va acompañado de un universo de personajes “secundarios” como Cicerón, Pompeyo, Craso, Cleopatra, Marco Antonio, Augusto… Cada uno de ellos sería merecedor más bien de sus novelas, y las tienen. Así que ese universo que acompaña a Julio César no me cabía para contarlo en la forma detallada que yo hago en tres novelas.
Entonces, van a ser seis pero divididas en dos trilogías. La primera, ya traducida al checo, es la trilogía del ascenso de César con Roma soy yo, que es su juventud; Maldita Roma, que es su ascenso político; y Los tres mundos, esto es, el ascenso militar.
Y nos quedarán ahora tres novelas que será la trilogía del poder, en donde vamos a tener por un lado la el cruce del Rubicón, la guerra civil con el encuentro con Cleopatra, y la conjura para asesinar a César.
Hablando ayer con el editor, me manifestó el interés del público checo, así que entiendo que sí, que se van a seguir traduciendo todas las novelas de César, y quizá alguna novela más, la trilogía de Trajano, por ejemplo, pero claro, a la traductora hay que dar darle tiempo porque son novelas muy extensas, así que habrá que ir poco a poco.
Mencionabas a Julio César, a Cleopatra, que son personajes conocidísimos, pero también a Julia Domna, de la que casi nadie tiene constancia. Tú la rescataste seguramente del olvido, porque había que ser muy entendido en la en la Antigua Roma para llegar hasta ella y, sin embargo, era la mujer, se dice, más influyente de su época, los siglos II y III d.C. ¿Cómo llegaste hasta ella y qué nos aporta ese personaje?
Ahora estamos en un entorno donde tiene un nuevo impulso lo femenino, lo que me parece muy bien, y se piensa que a lo mejor no nos han contado la historia completa. A mí no me gusta decir que se ha contado la historia mal, prefiero decir que se ha contado incompleta, porque lo que se ha contado de los hombres es más o menos correcto. Lo que pasa es que es verdad que se dejaba de lado esa otra parte de la humanidad. Cierto es que las mujeres no tenían, por vivir en sociedades efectivamente patriarcales, acceso a situaciones de poder habitualmente, con lo cual, pues pudiera haber menos figuras históricas femeninas que destacaran. Ahora bien, algunas mujeres, incluso en una situación patriarcal como aquella, se las ingeniaban para ser realmente deslumbrantes. Pero luego, al haber sido escrita la historia por historiadores, normalmente, hombres, estas mujeres volvían a quedar de lado. Y en ese sentido, recuperar a Julia me parecía fascinante.
Lo que me hizo decidirme por ella fue una tesis doctoral que leí de la profesora Barbara Levick. Pensé que era lo normal: una mujer rescatando a otra mujer, y empezaba diciendo: “No entiendo por qué no existen ni novelas ni películas sobre Julia Domna. Y yo pensaba que era el típico fenómeno de doctoranda que se enamora de su elemento de investigación. Pero cuando terminé de leer la tesis doctoral, me dije que, efectivamente, es incomprensible que no hubiera ni novelas ni películas. Y las películas no, pero las novelas sí que dependían de mí. Y entonces escribí Yo, Julia.
Es realmente muy de película la vida de Julia Domna.
Sí, sí, totalmente. Bueno, además, ahora que están Gladiator 1 y Gladiator 2, observará la gente como se pasa de una película a otra como si nada a tener dos coemperadores en Gladiator 2. Si alguien quiere saber qué es lo que pasó para pasar de Gladiator 1 a Gladiator 2 de verdad, en ese periodo que se han saltado en Hollywood, está Julia Domna.
Vas a estar también en un instituto de enseñanza secundaria este jueves en Praga. ¿Cómo son estas actividades que haces con estudiantes?
La verdad es que son el mayor de los desafíos, porque cautivar a un público adolescente es normalmente bastante más complejo que un público adulto que además ya viene a una presentación tuya conociéndote, sabiendo de tu obra y con cierto interés.
Pero cuando vas a un instituto normalmente es porque algún profesor del instituto le ha parecido interesante que tú vayas y ellos lo único que ven es que su profesor o profesora se ha empeñado en que venga no sé quién a hablar de no sé qué. Y entonces romper el hielo y entrar en sus cabezas es relativamente difícil. Pero tengo mis estrategias y suelen ser experiencias muy bonitas.
Supongo que la actividad la darás en un perfecto checo, ¿verdad?
No, lamentablemente no. Ya han procurado buscar un colegio bilingüe checo y español. Yo no sabía que hubiera esto aquí, pero claro, el español es evidentemente una de las lenguas más importantes del mundo y hemos de decir claramente que es por América Latina, que es toda una región del mundo que habla español frente a España, que suele vivir demasiado de espaldas y es una auténtica lástima.
Santiago Posteguillo, muchísimas gracias.
Gracias a ti y espero que podamos tener más entrevistas de estas porque siga viniendo a Praga a hablar de más novelas, siempre y cuando la traductora no desfallezca.
Hay que hacerlas más cortitas y así vendrás más veces.
Eso me lo dice mucha gente, pero no, no. Lo épico requiere también de extensión en sí misma. Piénsalo, la Ilíada, la Odisea, no son cortas. No estoy comparando mi obra con ellas, pero estoy dando ejemplos de obras épicas. Guerra y paz, ¿tú crees que Guerra y paz podría tener 100 páginas? O sea, yo me suelo quedar por debajo de las 1375 páginas de Guerra y paz.
También pasa con el cine épico.
Claro, mira las grandes películas épicas: Lo que el viento se llevó no podría contarse en hora y media, aparte que la novela de Margaret Mitchell ya de por sí es muy extensa.
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No quiere decir que no pueda haber novelas, que son obras maestras de la literatura universal y ser novelas breves, que tienen una intensidad distinta y que te sobrecogen de una forma distinta, La metamorfosis, de Kafka, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, son novelas cortas absolutamente demoledoras. O Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez, son novelas cortas con un pulso narrativo y una intensidad tremenda. Es casi un género diferente.









