“La comida mexicana es memoria, identidad, tradición y comunidad. Y eso es Alebrijes”
Los hermanos Sergio y Esteban Amaya abrieron el primer Alebrijes en el barrio praguense de Malá Strana, en el año 2017. Ahora ese ha cerrado y tienen un local en el barrio de Letná y tras casi diez años de esfuerzo y dedicación, acaban de recibir del Gobierno de México el Sello M de calidad, por promover y preservar la riqueza de la gastronomía de su país en el extranjero. Se trata del tercer Sello M para Praga y sexto para Chequia.
Alebrijes de Malá Strana se convirtió pronto en un lugar casi mítico, centro de peregrinación de los mexicanos expatriados en Praga que iban a buscar la auténtica comida mexicana que les recordaba el lejano y tan extrañado hogar. Y si uno le preguntaba a algún mexicano residente en Praga por su restaurante mexicano favorito, casi siempre decían Alebrijes, lo que habla del cariño que le tienen sus propios compatriotas.
Ahora Alebrijes lleva casi tres años en el pujante barrio de Holešovice, cerca del parque de Letná, y hasta allí llegó la embajadora de México en Praga, Berenice Díaz Ceballos, quien le entregó en persona el Sello M de calidad a los hermanos Amaya.
“Nos encontramos en Alebrijes, cocina mexicana, y estamos aquí en un día muy especial porque le acabamos de otorgar a Alebrijes el Sello M. El Sello M es una iniciativa de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, de la Academia Mexicana de Gastronomía, que fue creado para reconocer y apoyar aquellas cocinas que están en el extranjero, pero que se distinguen por promover y preservar la riqueza de la gastronomía mexicana fuera de nuestras fronteras".
Más que comida
"Para nosotros la comida mexicana es más que comida, es una memoria, identidad, tradición y comunidad. Cuando la cocina mexicana viaja fuera de nuestras fronteras, lleva nos No solo una pieza del país, sino también comparte de manera auténtica y con pasión la riqueza de nuestra cultura y crea puentes entre los dos países. Eso es precisamente lo que hicimos el día de hoy con el Sello M. Reconocer que los platillos mexicanos preservan la herencia cultural, las tradiciones y los valores que le han dado a la cocina mexicana es el carácter único. Por eso reconocimos a los Alebrijes, cocina mexicana, que han traído la cocina hasta aquí a Praga".
Sabores y colores
"A través de los sabores, los ingredientes, los colores y las tradiciones, los Alebrijes ofrecen a todos los comensales la oportunidad de descubrir a México de una manera muy especial. Por eso me dio mucho gusto que los Alebrijes recibieran este este reconocimiento, pero también al equipo que los acompaña y que siempre tienen mucha dedicación, pasión y traen los sabores de México aquí. La diplomacia cultural no solamente se construye a través de instituciones o grandes acuerdos, se construye también alrededor de una mesa, mediante conversaciones, compartir una comida y por el simple hecho de descubrir una nueva cultura. Eso es lo que prácticamente hicimos el día de hoy. No, nuevamente felicidades a los alebrijes y como decimos en México, viva México y que todos sigan disfrutando. Muchas gracias. Muchas gracias”.
Tengo entendido que este es el sexto Sello M de República Checa, ¿no?
“Sí, el sexto el sexto sello M que otorgamos, hay en Praga, hay también en Brno y bueno, estamos reconociendo a las diferentes cocinas que presentaron su expediente, se mandó a México, se consideró y bueno, fueron los galardonados donados, reconocidos como auténtica cocina mexicana”.
¿Y podemos esperar que lleguen más sellos M a República Checa?
“Claro, entre más más mejor y claro, cualquier restaurante que respete la autenticidad de la comida mexicana puede mandar su expediente. Estaremos anunciando y compartiendo con Radio Praga la próxima convocatoria para que participen y se animen a este concurso”.
Picando piedra
Sergio Amaya, uno de los hermanos dueños de Alebrijes, es quien toma la palabra ahora, para agradecer y explicar este Sello M de calidad.
“Soy Sergio Amaya, uno de los dueños de Alebrijes junto con mi hermano Esteban Amaya. Somos dos, así es”.
Perfecto. Cuéntanos, ¿qué significa para ti ganar este Sello M?
“Pues la realidad es que ha sido mucho trabajo, un trabajo de casi ocho, diez años de estar picando piedra y tratar de poner a México en alto y obviamente pues este es un reconocimiento que nos llena de orgullo y nos hace ponernos más las pilas y seguirle dando y seguir trayendo los sabores, así que muy contento, muy agradecido con la gente que viene, que nos sigue y que vienen a probar nuestros platos, muy agradecido”.
¿Y por qué por qué crees tú que les dieron a ustedes el sello M?
“Pues creo que hemos sido bastante fieles con nuestra comida, hemos sido bastante fieles con nuestra con nuestras tradiciones, con nuestras costumbres, siempre tratando de mejorar obviamente, ¿no? De hacer las cosas mejor. Y bueno, creo que la gente habla, hay una hay una comunidad grande de latinos, no nada más mexicanos, gente que sabe de comida mexicana, ¿no? Y entonces pues creo que les gusta nuestro producto y seguimos adelante y creo que por eso por eso nos lo dieron y estamos muy agradecidos.
Innovación y calidad
Y me imagino que este Sello M significa también seguir mejorando, ¿no?
“Totalmente, totalmente. Esto es seguir mejorando y obviamente, no quedarse estancado, no, para nada. Hoy entró un nuevo menú y estamos todo el tiempo tratando de innovarnos entre salsas y cosas nuevas que también el público checo, pues darle a probar lo que son nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestros platos”.
Tengo entendido que este es el tercer Sello M de Praga, pero el sexto de República Checa en total, ¿no?
“La verdad es que sí, creo que son tres en Praga y la verdad en la República Checa creo que hay de otros dos. No estoy muy familiarizado”.
Pues Las Adelitas, El Mexikano y ustedes de Praga y tres más en Moravia: Ilegal de Brno, El Salsa de Kyjov y Malamén.
“Sí, qué bueno, qué bueno, bienvenido, ojalá. Claro, ojalá y que haya mucho más, ¿no? La competencia es buena y mientras uno hace una cosa, hace otra, entonces bienvenido y ojalá y que haya muchos más que puedan obtener este sello y que sigamos poniendo la bandera en alto, ¿no? Y nuestras cosas”.
Tacos campechanos
Si tuvieras que destacar un platillo especialidad de Alebrijes para nuestros oyentes para invitarlo a venir a probar.
“Híjole, nuestros tacos, nuestros tacos campechanos son muy buenos. Chorizo, carne, la carne también que usamos es muy buena calidad. Este, ahorita tenemos las enchiladas suizas, muchas cosas que realmente hacemos con corazón y este hay mucha gente que viene por enchiladas verdes, vienen por los volcanes de pastor, vienen por los tacos pastor, ¿no? Entonces, tenemos campechano, tenemos campechano.
¿Ustedes tienen otra sucursal en Praga o ésta es la única?
“Tenemos ahorita, por el momento, esta sucursal en Letná y estamos también en cooperación con nuestros eh amigos de Manifesto. Tenemos un stand por ahí, pero bueno, vienen nuevos proyectos que ojalá, primero Dios, podamos completar.
Porque ustedes al principio estaban en Malá Strana, ¿no?
Estábamos en Malá Strana en la parte de Ujezd. Ahí estuvimos como cuatro años más o menos. Esa fue nuestro primer lugar. Soy malísimo con las fechas, pero tenemos nueve años ya con el restaurante, diez por ahí. En Letná tenemos dos años, ya vamos por el tercero y ahí vamos, ahí vamos”.
Más locales, menos turistas
¿Los han recibido bien acá en Letná?
“Sí, es una es una localidad que no es tan fácil porque no hay tanto turista, ¿sabes? Entonces es una localidad que es muy local, muy checa, lo cual lo hace un poquito más no complicado simplemente un poco más real, no hay como que tanto turista, ¿sabes? Entonces sí crear una clientela es un poco más difícil y bueno, le agradecemos a todo Letná también que nos ha arropado y aquí estamos y aquí esperamos seguir”.
¿Por qué se fueron de Malá Strana? Ese sí que era un barrio turístico.
“Estuvimos en Malá Strana y realmente nos tuvimos que ir de ahí por el ruido, porque los vecinos se estaban quejando. Entonces, realmente, obviamente, ¿sabes? Tequila y la cena y todo, entonces llegó un momento que la calle en donde estábamos, los vecinos se empezaron a quejar por el ruido porque ya salían este con unos tequilas encima o la música o hacíamos eventos con mariachis. Entonces, por esa parte el dueño fue el que dijo: ya no más. Entonces, pero bueno, creo que todo cambio es bueno y al final pudimos renovarnos, crecer y aquí seguimos”.
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