El Estado planea una inversión millonaria en startups vinculadas a Chequia
El Estado espera que el nuevo fondo de más de 40 millones de euros contribuya a aumentar el nivel de inversión en empresas innovadoras. El país se sitúa por ahora muy por debajo de la media de la UE en cuanto a este tipo de inversión.
El nuevo fondo estatal de capital de riesgo que planea el gobierno será gestionado por la Sociedad Nacional de Inversiones para el Desarrollo (NRI), que es una filial estatal del Banco Nacional de Desarrollo.
“Podría empezar a funcionar a principios del año que viene. Todo depende de cuándo debata el Gobierno la propuesta”, declaró la presidenta del consejo de administración de la NRI, Barbara Pošívalová a Radiožurnál, emisora de la Radio Checa.
El documento del ministro de Industria y Comercio, Karel Havlíček (ANO), analiza cómo debería ser el nuevo fondo de capital riesgo. El Gobierno podría aprobarlo durante el otoño, por lo que, según Pošívalová, en un escenario optimista, el acuerdo de financiación del fondo podría firmarse antes de que termine el año.
“Las startups se diferencian de las empresas emergentes habituales, idealmente, en que cuentan con alguna tecnología innovadora o un modelo de negocio innovador, algo que aún no exista. Y, en nuestro contexto, en mi opinión, también por su ambición de crecer rápidamente y a escala global. Para ello se necesita inversión financiera externa, y ahí es donde entran en juego esos fondos”, explica Michal Andera, que se dedica a las startups en la Facultad de Empresariales de la Universidad de Economía de Praga.
Por debajo del promedio de la UE
El Estado destinará al fondo que supera los 41 millones de euros procedentes de los fondos devueltos en el marco del programa Emprendimiento para la innovación y la competitividad. Este programa depende del ministerio de Havlíček. Por lo tanto, no se tratará de fondos nuevos procedentes del presupuesto estatal.
El Estado espera que el nuevo fondo contribuya a elevar el nivel, hasta ahora inferior a la media, de la inversión nacional en empresas innovadoras en comparación con otros países de la UE, reforzando así la competitividad de la República Checa.
“Lo que más les falta a las startups checas es el acceso al capital en sus inicios. En proporción al PIB, en la fase inicial reciben casi seis veces menos capital de riesgo que la media de la UE. Las empresas que, a pesar de todo, logran salir adelante, acaban marchándose al extranjero en busca de inversiones”, explica Jiří Vicherek, presidente de la Asociación Checa de Startups.
A modo de comparación: según una clasificación internacional, hace dos años las inversiones de capital riesgo destinadas precisamente a empresas emergentes en Chequia alcanzaron tan solo 25 dólares per cápita, mientras que en Alemania fueron cuatro veces más, en Suecia o los Países Bajos diez veces más, y en EE.UU. más de veinte veces más.
“La media europea es de 210 dólares por persona. La gran mayoría de los países europeos cuentan con un fondo de este tipo; nosotros somos de los últimos”, afirmó Martin Jiránek, representante del Ministerio de Industria y Comercio para las startups y exdirector de la Asociación Checa de Startups, en referencia a la propuesta de crear un fondo estatal de capital de riesgo.
A la hora de elaborar el proyecto, el Estado se inspiró precisamente en el extranjero: Francia, Polonia o Alemania. Y, siguiendo su ejemplo, también quiere distribuir los fondos no a través de la contratación pública, sino, al margen de este régimen, seleccionando únicamente los fondos en los que invertirá el capital.
La mayor parte será capital privado
En otras palabras, los más de 41 millones de euros del Estado se destinarán a un “fondo de fondos” de capital de riesgo, que a su vez invertirá en proyectos concretos.
Por el momento, solo se puede estimar a cuántas startups podrá apoyar el Estado de esta forma. “Si partimos de la hipótesis de una media de 20 inversiones por fondo de capital riesgo, obtendremos una participación en entre 100 y 140 startups en esta fase del programa”, añadió la presidenta del consejo de administración del NRI, Pošívalová.
La aportación del Estado a cada fondo no podrá superar el 30% de su tamaño total. El 70% restante deberá proceder, por tanto, de capital privado. Sin embargo, según Pošívalová, en la práctica la participación de los fondos públicos en cada fondo será probablemente menor, con el fin de reducir el riesgo y poder llegar a un mayor número de fondos. “Esperamos que nuestra participación se sitúe más bien entre el 10 y el 25 por ciento, lo que supondrá una movilización aún mayor de recursos privados”, afirmó.
Para el éxito del proyecto en su conjunto, será importante qué fondos elija el Estado para sus inversiones y con qué grado de transparencia.
Según los documentos de los que dispone la Radio Checa, el Estado prevé un beneficio medio del cinco por ciento anual en las inversiones. El dinero debe después devolverse al fondo público y reinvertirse.
“En cuanto a la rentabilidad, según mi experiencia, puede tardar en llegar cinco, quizá diez años. Y si hablamos de proyectos científicos, incluso más. En el caso de las startups, a menudo se cita la estadística de que solo una de cada diez tiene éxito. Básicamente, se invierte una gran cantidad de dinero en varias startups con la esperanza de que algunas de ellas alcancen un éxito rotundo. Por eso es tan acertado el término “capital de riesgo”. Es, en cierto modo, un juego de probabilidades”, afirmó Michal Andera, de la Facultad de Empresariales de la Universidad de Economía de Praga.
¿Qué se considera una startup checa?
Para garantizar que los más de 41 millones de euros invertidos por el Estado se destinen realmente a proyectos checos, se debe regular tanto la selección de los fondos de capital de riesgo como los aspectos contractuales.
“Queremos que ese dinero se destine principalmente a las startups checas. Si un fondo concreto se centra, por ejemplo, en Europa Central en sentido amplio y recauda, digamos, 25 millones de euros, y el Estado checo aporta cinco millones, se firmará un contrato en el que se estipulará que esos cinco millones se destinarán a startups checas”, añadió el representante del Gobierno Jiránek, quien también participó en la elaboración del proyecto.
Sin embargo, para que una startup concreta pueda acceder a fondos checos, no es necesario que se trate de un proyecto exclusivamente checo.
“El programa tiene como objetivo apoyar la economía checa, sobre todo a través de inversiones en startups vinculadas a la República Checa”, señala el documento ministerial, añadiendo que «para que la inversión de un determinado fondo de capital riesgo se considere una “inversión checa”, la startup debería cumplir al menos una de las condiciones”: tener una parte significativa de su equipo en la República Checa o llevar a cabo una parte significativa de su investigación y desarrollo en la República Checa.
¿Pero basta con solo 41,5 millones de euros?
Algunos inversores experimentados se muestran, sin embargo, escépticos respecto al impacto de este fondo en el desarrollo de la innovación. Estos mil millones de coronas, es decir, algo más de 40 millones de euros, repartidos entre cinco y siete fondos, es una cantidad relativamente baja, dicen. Las startups suelen necesitar, en sus primeras fases, una inversión de unos 20 millones de euros.
“Además, la razón por la que no surgen más startups en nuestro país no es tanto la falta de capital, sino la enorme burocracia. Especialmente en lo que se refiere a la comercialización de los resultados de los centros de investigación universitarios, es decir, la transferencia de tecnología”, señaló uno de los inversores, que prefirió mantener el anonimato para no perjudicar al proyecto.
En cualquier caso, el documento del ministro de Industria y Comercio menciona que uno de los objetivos del proyecto es que los fondos se centren precisamente en la financiación de las denominadas spin-offs universitarias.
El actual presidente de la Asociación Checa de Startups, Jiří Vicherek, lo considera una prioridad y algo necesario.
“Contamos con un ámbito académico y científico de primer nivel, pero lamentablemente muy pocas spin-offs. Sin embargo, es precisamente en los sectores del deeptech y el hardtech donde más se necesita el capital riesgo paciente. Desarrollar un prototipo, obtener las distintas autorizaciones y certificaciones y llegar a los primeros clientes en sectores como la medicina, los semiconductores o los materiales avanzados era, incluso antes de la llegada de la IA, mucho más caro y complicado que desarrollar una aplicación de software. Lo mejor es que precisamente estos campos y tecnologías avanzados son ahora los más demandados por los inversores”, declaró a Radiožurnál.










