¿Se animan? Un búnker soviético abre sus puertas al público en Chequia, pero hay que ir preparado
En Verušičky, en la región de Karlovy Vary, un grupo de voluntarios rescató del olvido un antiguo puesto de mando soviético construido para resistir un ataque nuclear y hoy organiza visitas guiadas los fines de semana por sus túneles y salas subterráneas.
Durante décadas, el búnker Jasyr fue uno de los secretos mejor guardados del ejército soviético en territorio checo. Enterrado bajo la campiña de Verušičky, en la región de Karlovy Vary, sirvió como puesto de mando de reserva y solo debía entrar en funciones si estallaba una guerra. Hoy, casi tres décadas después de la retirada soviética, sus pasillos vuelven a recibir personas, aunque ya no soldados, sino curiosos que cada fin de semana recorren sus instalaciones de la mano de los voluntarios que lo rescataron del abandono.
Secreto bajo tierra
El responsable de devolverle una segunda vida al búnker es el Spolek vojenské historie Jasyr, una asociación de historia militar que organiza las visitas comentadas al lugar. Uno de sus miembros, Martin Antala, detalló a la Radio Checa de Karlovy Vary las funciones cumplía originalmente la instalación.
“Se trataba de un puesto de mando de reserva del grupo central de las tropas soviéticas. Este debía asumir el mando en caso de conflicto bélico en lugar del cuartel general principal de Milovice. Precisamente por eso, la instalación se mantuvo en absoluto secreto durante todo el tiempo que estuvo en servicio activo”.
Cuando las tropas soviéticas abandonaron el país, el búnker quedó librado al deterioro durante años. Antala recordó que rescatarlo del olvido no formaba parte de los planes iniciales de la asociación.
“Cuando en 2015 fundamos la asociación, no contábamos en absoluto con que algún día repararíamos el búnker. Nos pusimos manos a la obra durante 2020 y, gracias al enorme compromiso de los miembros de la asociación, el proyecto cambió poco a poco. Cuando vimos el interés que mostraban nuestros amigos y conocidos, nos dijimos que sería una lástima no dar a conocer también al público general este pedazo de historia”.
Valor histórico y técnico
Más allá de su valor histórico, la construcción constituye también una pieza de ingeniería poco común, según destacó Antala.
“La propia edificación es un elemento técnico único. El objeto se construyó con prefabricados unificados de hormigón armado pretensado y se diseñó para resistir incluso los efectos de una explosión nuclear de calibre medio. Los visitantes podrán apreciar este detalle de la construcción, las soluciones técnicas que ofrecía, y conocerán en profundidad cómo funcionaba un puesto de mando de reserva durante la Guerra Fría”.
Las visitas ya despiertan un interés considerable entre el público, que llevó a los organizadores a diseñar un cronograma bien estructurado.
“Los sábados, las visitas comienzan a las 11, las 13 y las 15 horas y, debido al gran interés, algún fin de semana hemos añadido también una visita extraordinaria a las 17 horas. Los domingos habrá visitas a las 11 y a las 13 horas. Toda la información y las reservas están disponibles en la página web de la asociación Jasyr”.
En este contexto, el representante de la asociación aconsejó no presentarse de forma espontánea en el búnker y también destacó que es importante llevar una vestimenta adecuada, ya que el interior del búnker mantiene una temperatura baja durante todo el año.
“Recomendamos reservar con antelación, ya que, en caso de que se agote el aforo, tienen prioridad los visitantes que hayan hecho una reserva. También recomendamos calzado resistente y ropa de abrigo. En el búnker hay durante todo el año una temperatura de alrededor de 10 grados”.
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