La historia de la "Torre Eiffel" de Praga, ubicada en la colina más emblemática de la capital

La torre mirador de Petřín, las torres de la iglesia de San Lorenzo y las murallas de Petřín

Hace 135 años, la colina de Petřín estrenó un funicular y, pocas semanas después, un mirador inspirado en la Torre Eiffel. Ambas construcciones, levantadas con motivo de la Exposición del Jubileo de 1891, cambiaron para siempre el paisaje de Praga y todavía figuran entre los lugares más visitados de la capital checa.

El verano de 1891 marcó un antes y un después para la colina de Petřín y para el panorama de Praga. Con motivo de la Exposición del Jubileo, la ciudad inauguró dos nuevas atracciones destinadas a impresionar a los visitantes: un funicular y un mirador que muy pronto se convirtieron en símbolos de la capital. El funicular comenzó a funcionar el 25 de julio de 1891 y, pocas semanas más tarde, abrió sus puertas la torre de observación.

Exposición Conmemorativa Nacional  (1891) | Foto: František Krátký,  Scheufler Collection,  public domain

La “Torre Eiffel” de Praga

Construcción de la torre mirador | Foto: Archiv Městského muzea v Praze

Desde su concepción, el mirador de Petřín nació como una versión reducida de la célebre Torre Eiffel de París. Reproduce su diseño a escala de una quinta parte, alcanza una altura de 58,7 metros y su plataforma superior se encuentra tras subir 299 escalones. La construcción se completó apenas dos años después de la inauguración de la torre parisina, un hecho que reflejó las ambiciones técnicas y la confianza de la Praga de finales del siglo XIX.

Un funicular impulsado por agua

Foto: Inès Cuvillier,  Radio Prague International

El acceso hasta el mirador resultó mucho más sencillo gracias al nuevo funicular, que en aquella época era el más largo de toda Austria-Hungría. La obra quedó terminada en solo cinco meses y funcionaba mediante un sistema de tracción por agua.

Sin embargo, esta tecnología también presentaba inconvenientes. Durante el invierno, el agua se congelaba con facilidad y el consumo necesario para el funcionamiento del sistema reducía la presión del suministro en las viviendas del barrio de Újezd. A pesar de estas dificultades, el funicular conquistó de inmediato al público.

Petřín | Foto:  Profimedia

Entre interrupciones y renacimientos

Funicular de Petřín  (1931) | Foto: ČTK

La Primera Guerra Mundial obligó a suspender el servicio. El funicular volvió a entrar en funcionamiento en 1932, esta vez con tracción eléctrica y un recorrido más largo. Otra larga interrupción llegó en 1965, cuando varios deslizamientos de tierra dañaron la infraestructura. No fue hasta 1985 cuando el servicio se restableció de forma definitiva.

Desde entonces, el funicular ha transportado a más de 55 millones de pasajeros, lo que lo sitúa entre las atracciones turísticas más populares de la República Checa.

Renovación para una nueva etapa

La historia de Petřín sigue evolucionando. Desde 2024, el funicular permanece fuera de servicio debido a una amplia reconstrucción, necesaria tras los daños que provocaron las intensas lluvias en la vía. Los nuevos vehículos han sido diseñados por el estudio checo Anna Marešová Designers y fabricados por el grupo austro-suizo Doppelmayr/Garaventa.

Las pruebas de funcionamiento ya han comenzado y la vuelta al servicio con pasajeros está prevista para septiembre de este año. Con ello, uno de los emblemas de Praga se prepara para iniciar un nuevo capítulo, 135 años después de su inauguración.

palabras clave:

Relacionado