Al fin vuelve el funicular de Praga con una sorpresa que hará suspirar a todos los enamorados
Tras dos años de larga espera, vuelve a funcionar el emblemático funicular de Praga, ahora con varias novedades, incluida una que encaja perfectamente con el espíritu romántico de Petřín, la colina del amor donde cada 1 de mayo las parejas acuden a besarse. En esta entrevista, la diseñadora responsable del proyecto, Anna Marešová, explica en detalle la renovación, los planes que aún quedan por delante y por qué esos dos años fueron, en realidad, un tiempo récord.
Eso que, desde hace dos años, tanta falta viene haciendo en Praga, volverá a entrar en funcionamiento durante el mes de septiembre para el placer de locales y turistas. Ahora mismo se están realizando los viajes de prueba y ultimando distintos detalles técnicos, pero el regreso del emblemático funicular de Petřín es casi un hecho. Y para amenizar la espera hablamos con la diseñadora principal de este proyecto, Anna Marešová, cuyo equipo se inscribió al concurso en 2022. Antes, habían realizado para la empresa de transporte el tranvía T3 Coupé, que consistió en su primer proyecto piloto en lo que respecta al diseño de transporte, y aunque en algún punto el deseo era fuerte, este nuevo encargo los sorprendió bastante.
“Nos presentamos al concurso, aunque al principio pensábamos que no teníamos muchas posibilidades, porque participaban grandes estudios del extranjero, de Alemania y Austria. Pero quizá porque nosotros ya teníamos ese proyecto previo, que además era algo muy especial para nosotros y al que dedicamos toda nuestra energía, al final lo logramos y ganamos el concurso. Durante los últimos dos años hemos estado colaborando con el fabricante, que es una empresa suiza del grupo Doppelmayr, en la documentación técnica, y luego también estuvimos presentes durante la fabricación. Fue una experiencia muy interesante”.
El juego de las diferencias
“Hemos abierto un espacio completamente nuevo, de modo que cuando uno sube hasta Nebozízek, tiene una vista maravillosa de Praga”.
En cuanto al trabajo dice orgullosa que lograron algo no tan común: entre el resultado final y la visualización no se advierte casi ninguna diferencia.
“Realmente conseguimos que el funicular se viera exactamente como en el diseño y esa es una de las cosas que me alegran. Luego también logramos que la ventana frontal tuviera un gran radio, lo que significa que ofrece una vista preciosa. Creo que las antiguas cabinas del funicular eran bonitas, algo envejecidas pero quizás más delicadas, aunque no se veía tanto desde ellas. Y ahora hemos abierto un espacio completamente nuevo, de modo que cuando uno sube hasta Nebozízek, tiene una vista maravillosa de Praga”.
Justamente, en cuanto a los funiculares anteriores, explica Anna cuál es, en su opinión, la principal diferencia.
“Creo que, sin duda, la mayor diferencia está en que en los lugares donde ahora los usuarios pueden ver hacia afuera tan bien, antes había espacios destinados al conductor. Eso ya no está. Ahora es un espacio completamente abierto y, por lo tanto, también la zona de movimiento para los pasajeros será mucho más agradable, porque se amplió. La capacidad sigue siendo la misma, 100 personas por cabina, pero el espacio es mucho más generoso”.
Láska is all you need
Otra diferencia del nuevo funicular con respecto al anterior es bastante sutil, pero remite, a su vez, a lo que Anna define como la esencia de la emblemática colina praguense, un verdadero refugio verde en pleno centro, donde entre senderos que se van enroscando, jardines, miradores y rincones silenciosos, se alza la estatua del poeta romántico Karel Hynek Mácha, que cada primero de mayo es testigo de la gran cantidad de parejas que acuden al lugar para besarse frente a su figura, siguiendo una costumbre que promete mantener viva la pasión.
“Petřín se considera, desde hace mucho tiempo, como la colina del amor, y creo que, además de eso, la colina no es del todo estable en el sentido de que no se puede construir allí más infraestructura. Y yo diría que esa es precisamente su ventaja: seguirá siendo un lugar verde. Es simplemente un paisaje precioso, no es una colina urbanizada en medio de la ciudad, lo cual me parece algo bastante único. Pero, sobre todo, se la considera la colina del amor. Y en el encargo que recibimos, entre otras cosas, se nos pedía que incorporáramos alguna emoción en el diseño, que reflejáramos de algún modo que Petřín es la colina del amor. A mí ese tipo de encargos no me entusiasma, pero tampoco queríamos ignorarlo por completo. Así que se nos ocurrió, digamos, una pequeña ‘bromita’: como hay dos vagones y se cruzan en el apartadero, ambos reducen la velocidad, y justo en ese momento, cuando están a punto de cruzarse, uno ‘le guiña el ojo’ al otro, y el otro ‘se sonroja’ por dentro. Es una interacción adorable, que por supuesto se ve mejor cuando está nublado o por la noche, porque entonces se ilumina mucho más. Durante el día habrá una vista preciosa hacia afuera, y cuando haga mal tiempo, siempre podrán mirar la lanovka que guiña el ojo”.
Justo a tiempo
Anna recuerda que esa inestabilidad de la colina de Petřín provocó, en los años sesenta, un deslizamiento que llevó a cerrar el funicular durante dos décadas y por eso valora que, dado el deterioro de la infraestructura, la empresa de transporte optara por cerrarlo a tiempo, confiando ahora en que, después de dos años, pueda reabrirse con seguridad, aunque entiende la frustración que pudieron haber sentido los turistas extranjeros que visitaron Praga durante estos dos años.
“Claro, cualquier “atracción”, entre comillas, cuando está cerrada se nota, y el funicular no es la excepción, pero necesitaba tiempo; no es algo que se pueda hacer de un día para otro. En cualquier caso, creo que cuando se reabra seguirá estando bien, porque volverá a funcionar después de dos años, y no después de veinte, como ocurrió ya dos veces en el pasado. Así que espero que lo abramos en septiembre y que esta vez sean solo esos dos años”.
Una visita excepcional
Recuerda Anna que desde muy chica iba con su familia al funicular, un transporte que asociaba a una especie de tranvía con capa que tenía el superpoder de subir la colina, pero aún así era parte del transporte público.
“Pero era algo excepcional, no era que íbamos cada fin de semana al funicular porque además siempre había mucha cola y era incómodo para los padres, que tenían que esperar. Lo recuerdo de una manera muy parecida a la visita al zoológico: tampoco se iba a menudo, era algo festivo. Y lo gracioso es que estas dos ‘atracciones’, el zoológico y el funicular de Petřín, compiten casi cada año por ver cuál tiene más visitantes. A veces gana el funicular de Petřín y otras veces el zoo”.
Un transporte apto para todo público
En todo caso, reconoce que el intenso trabajo que realizó este tiempo hizo que ese cariño hacia el funicular se convirtiera en una serie de emociones complejas que incluyen el deseo de que puedan cumplirse también nuevas etapas como la futura renovación de las estaciones, que, según anuncia Anna, tendrán una eventual revitalización. En cuanto a cómo imagina la reacción del público, cree que a la gente le va a gustar, aunque es consciente de que siempre hay un porcentaje de personas a las que algo no las convence. En todo caso, ella considera que la accesibilidad es un elemento clave del transporte púbico y, por supuesto, también del funicular, aunque teniendo en claro los límites que supone el hecho de que el proyecto de puesta a punto no nació como algo integral, sino que fue surgiendo por partes, lo cual siempre implica obstáculos.
“Ahora la visión es que sí habrá acceso sin barreras, pero no ya en septiembre, sino dentro de dos o tres años. Aun así, el funicular se diseñó desde el principio pensando en esa accesibilidad: ya existe un espacio previsto para cochecitos de bebé y para personas en silla de ruedas. Y aunque en la estación inferior todavía haya que subir escaleras para llegar, una vez dentro conseguimos que el funicular llegue más abajo que antes, de modo que las puertas se abren directamente a una plataforma nivelada, porque se pudo rellenar el suelo. Es decir, esas preparaciones ya están hechas y me gustaría muchísimo que todo pudiera completarse en ese espíritu. En resumen, antes veía el funicular simplemente como algo que me gustaba, y ahora es un proyecto en el que veo muchas cosas desde adentro, incluidas algunas preocupaciones, pero supongo que eso forma parte del proceso”.
En lo que respecta a los usuarios, si todo sale bien, ya desde septiembre y sin esas preocupaciones, podrán disfrutar de este emblemático medio de transporte praguense que confirma, una vez más, aquella emblemática frase: si no hay amor, que no haya nada.















