Mundial 2026: México no tuvo piedad de los checos y adiós, gracias, nos volvemos a casa
Ha sido la crónica de una muerte anunciada, inminente. Chequia se ha despedido del Mundial 2026 prematuramente, tras una humillante derrota ante México por 0-3 y como colista irredimible del grupo A. Y se convierte, además, en solo la segunda selección europea que vuelve a casa antes de tiempo, tras los turcos.
No pudo ser, lamentablemente. Los mexicanos avasallaron a los checos por 3-0, resultado sonrojante, en el mítico Estadio Azteca y con homenaje al Memo Ochoa incluido, el portero de los seis mundiales (los mismos que Messi y Cristiano).
Y los checos para la casa, avergonzados. Mostrando un mal fútbol, muy pocas ganas y cero pundonor. Los pupilos de Miroslav Koubek han quedado eliminados a la primera de cambio (exactamente como en el Mundial 2006 alemán, déjà vu), ahora incluso como colistas del grupo A con un mísero punto, ese magro empate ante Sudáfrica.
“El resultado ante México es muy cruel para nosotros”, ha dicho Koubek tras el encuentro. “Probablemente ha sido nuestra mejor actuación del torneo, pero lamentablemente permitimos que el rival nos superara. Algunas situaciones podrían haberse resuelto de otra manera, no supimos manejarlas. Los mexicanos se sintieron muy cómodos y, cuando nos volcamos al ataque, nos castigaron con el tercer gol. El rival es de gran calidad, juegan con presión. Son muy decididos y a veces nos superaron físicamente".
Respecto a la sorpresiva inclusión de Denis Višinsky en lugar de Schick, Koubek fue categórico.
"Višinsky se quedó sin fuerzas, por eso fue sustituido. Ciertamente no decepcionó, tuvo varias y muy buenas oportunidades en la primera mitad”, comentó el seleccionador Miroslav Koubek tras la derrota ante México.
Lamento y decepción
El capitán del equipo, Ladislav Krejčí, dice que ahora necesita tiempo para evaluar su desempeño en el campeonato. Y el de la selección.
“Me gustaría evaluar este Mundial con más perspectiva. Hay mucha decepción. Lo lamentamos mucho. La primera parte se puede juzgar según ciertos criterios, hubo cierta mejoría. En la segunda parte, la balanza se inclinó a favor de los mexicanos. Asumo mi responsabilidad. Antes del primer gol quise ser más contundente, pero el balón rebotó dos veces y ya no pude controlarlo".
Prosigue el capitán: "Luego marcaron dos goles más. Gracias a todos por el apoyo. Espero que, con la perspectiva del tiempo, todos puedan asimilar lo que hicimos y lo que no hicimos. Que representamos a nuestro país en el Mundial, algo que no todos tienen la oportunidad de hacer. Después analizaremos nuestro juego. Evaluaremos el campeonato y lo aprovecharemos. Las críticas me llegarán, pero no me afectarán. Lo siento, hubiera querido que fuera una fiesta alegre y no algo tan negativo. Lo lamentamos, y creo que los aficionados también”.
En su partido de despedida ante México (jugado a las tres de la madrugada local, lo que se agradece ahora, poca gente hizo el esfuerzo, porque tampoco había muchos motivos para hacerlo), los checos tenían que ganar sí o sí a los anfitriones ya clasificados y como primeros de grupo, eso no lo iba a cambiar el resultado del encuentro.
Valentía
Por eso el seleccionador Miroslav Koubek al menos tuvo la valentía de dejar en la banca al goleador y máxima estrella checa, Patrik Schick, muy opaco durante todo el torneo, para intentar algo diferente con el joven atacante Denis Višinský, del Viktoria Pilsen.
Y aunque corrió y se esforzó con más ganas que el veterano depredador del Leverkusen, esta vez la suerte no estuvo del lado de los checos y cayeron inapelablemente por tres goles, para regresar a Praga con el rabo entre las piernas.
Para ser justos, Višinsky hizo más en los primeros 15 minutos que Schick en todo el campeonato. Tuvo hasta tres ocasiones claras. Pero goles son amores y no hubo amor esta vez. Nada. Cero.
Los checos se convirtieron en los segundos europeos eliminados, tras los turcos. Una estadística vergonzante, pero que retrata el estado actual del fútbol checo.
A la postre los sudafricanos han quedado segundos de grupo, tras su triunfo ante Corea del Sur (1-0). Los coreanos deben esperar otros resultados, y rezar un poco, para ver si al final avanza como una de las mejores terceras, con tres puntos (esa dolorosa victoria ante los checos).
Como en Alemania 2006, los checos vuelven a casa prematuramente. Pero peor que Alemania 2006, ahora los checos son colistas. Así, casi que mejor hubiera sido no clasificar. Ser colista duele.








