Alena Vachtová: escribir, empezar de nuevo y encontrar un hogar en Barcelona

Alena Vachtová con su libro Ticho po dešti (Silencio después de la lluvia)

Una mudanza durante la pandemia, una novela ambientada en la Barcelona del siglo XX y una amistad improbable con un poeta catalán vinculado a Václav Havel. La vida de la escritora checa Alena Vachtová está llena de giros inesperados. En conversación con Radio Praga Internacional, repasa los distintos capítulos de una trayectoria marcada por la literatura y por una constante capacidad de reinventarse.

Alena Vachtová | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

¿Cómo describir la vida de Alena Vachtová? Sentada en una terraza de Barcelona con una copa de verdejo, la energía serena, alegre y optimista de Alena transmite la impresión de una mujer que conoce un secreto que muchos aún buscan: cómo disfrutar de la vida. Detrás de esa aparente ligereza se esconde, sin embargo, una historia marcada por países, mudanzas, finales inesperados y nuevos comienzos. Para entender mejor cómo llegó hasta aquí, la propia escritora explica el camino que la llevó a Barcelona, la ciudad que hoy considera su hogar y que se ha convertido en el escenario principal de su tercera novela.

Sobre su llegada a Barcelona

“Nací en la República Checa, en České Budějovice, pero viví en Praga. Desde allí me mudé a Inglaterra por un hombre y me quedé unos doce años. Al final, la relación no funcionó. Mi hijo vivía aquí, en Barcelona, y parecía que iba a quedarse porque tenía novia, trabajo y toda su vida aquí. Entonces pensé que acabaría sola en Inglaterra, y no quería estar sola para siempre. Empecé a plantearme mudarme más cerca de él. Y así fue. Me trasladé a Barcelona durante la pandemia. Cuando lo planificamos, todavía no sabíamos que iba a llegar el COVID, pero finalmente me mudé en ese momento”.

Barcelona | Foto: Kristýna  Maková,  Radio Prague International

Hoy, la escritora checa llama hogar a Barcelona y destaca algunos de los elementos que, como a tantos otros, terminaron conquistándola.

“Es el ritmo de vida y, por supuesto, el clima. También la comida y el vino. Puedes ir a cualquier sitio, incluso a un restaurante chino de la esquina, y siempre puedes disfrutar de una buena copa de vino”.

La ciudad no solo terminó por enamorarla como lugar para vivir. También despertó su imaginación. Parte de esa energía mediterránea inspiró a Alena Vachtová a escribir su tercera novela Ticho po dešti (Silencio después de la lluvia), ambientada principalmente en la Barcelona del siglo XX. Sin embargo, la literatura no fue siempre el centro de su vida. Antes de dedicarse a escribir, pasó por varias profesiones y no fue hasta alrededor de 2018 cuando decidió dar el salto.

Sobre sus inicios como escritora

“Sí, siempre tuve el deseo de escribir, aunque nunca había escrito nada hasta hace unos ocho años. Sin embargo, siempre supe que algún día escribiría un libro. Ese “algún día” tardó casi toda una vida en llegar, pero finalmente llegó y empecé a escribir. Desde entonces no he parado. En cuanto a mi último libro, quería escribir una novela ambientada en Barcelona. Tenía la idea en mente y entonces un amigo barcelonés me contó la historia real de cómo se conocieron sus padres. Me fascinó tanto que decidí comenzar el libro a partir de esa historia. El resto, sin embargo, es ficción y no tiene nada que ver con la familia de mi amigo. Es una especie de crónica inspirada en una historia real, ambientada en la Barcelona del siglo XX”.

Disfrutando en la costa | Foto: Archivo personal de Alena Vachtová

Más allá de la ciudad que sirve de telón de fondo, la autora construye una historia profundamente humana, centrada en el paso del tiempo, los sueños y las transformaciones que trae la vida.

“La historia comienza en 1962. La protagonista, Chantal, llamada así porque su madre era francesa, tiene entonces quince años. El libro termina en 1997, cuando cumple cincuenta. Es la historia de su vida, de sus sueños y de cómo estos cambian con el tiempo. Lo que deseas a los quince años es muy diferente de lo que deseas a los cincuenta”.

La conexión entre España y sus historias, además, no es algo nuevo en la obra de Vachtová. Su novela más reciente continúa una línea temática que ya había aparecido en su libro anterior.

“Este es mi tercer libro. El segundo también tenía cierta relación con España. Cuenta la historia de una mujer checa y un hombre argentino que viven sus vidas por separado, ella en la República Checa y él en Argentina. Cuando ambos rondan los cincuenta años, se encuentran en Madrid”.

Y hablando de ciudades españolas, había una pregunta inevitable.

Madrid | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

¿Madrid o Barcelona?

“He pasado mucho tiempo en Madrid, pero en Barcelona tengo mi vida y mi familia. Además, aquí está el mar. Y también las montañas. Esa combinación de mar y montaña me gusta muchísimo. Y Madrid no está tan lejos. Puedes ir un fin de semana y llegar en menos de tres horas. Estoy muy contenta de vivir en Barcelona”.

Está claro que Barcelona ha capturado la imaginación de la escritora. La ciudad no solo se ha convertido en escenario literario, sino también en fuente de experiencias inesperadas. Entre todas ellas, destaca una historia que comenzó de manera casual en un bar donde solía escribir los domingos por la tarde.

Un hombre en un bar: Lluís Urpinell i Jovani

“El Marbeyé era un bar muy conocido en Barcelona, especialmente entre la gente local. Había sido muy famoso en los años ochenta. Como está a unos quince o veinte minutos caminando de mi casa, a veces iba allí los domingos por la tarde a tomar una copa de vino y a escribir. Un día conocí a un hombre mayor que, sinceramente, me pareció un poco peculiar. Empezó a hablar conmigo y me preguntó de dónde era. Cuando le dije que era de Praga, me contó algo muy interesante: había sido amigo de Václav Havel. Me sorprendió muchísimo. Empezamos a conversar y me relató muchas historias sobre él. Ese hombre se llama Luis; es un escritor y poeta de Barcelona”.

Lluís Urpinell i Jovani | Foto: YouTube

Aquel desconocido resultó ser Lluís Urpinell i Jovani, un reconocido poeta catalán. Lo que inicialmente sonó como una historia difícil de creer terminó revelándose como algo completamente cierto.

“Al principio me pareció una locura. Sin embargo, conocía tantos detalles que era imposible que estuviera inventándolo. Ahora lo entiendo mejor. Hace muchos años, Lluís fue presidente del PEN Club Catalán, o uno de sus principales representantes. En los años noventa asistió a una reunión del PEN Club en Praga y allí conoció a Václav Havel y se hicieron amigos”.

Ese encuentro gratuito en el Marbeyé acabó teniendo también consecuencias literarias. Gracias a los contactos de Urpinell, surgió la posibilidad de traducir la novela de Vachtová al catalán, una idea que la autora contempla con especial entusiasmo.

La traducción primero al catalán, después al castellano

“No hablo nada de catalán, pero aprenderlo también forma parte de mis planes, porque vivo aquí y es una cuestión de respeto. Además, mi último libro está ambientado principalmente en Barcelona y Cataluña, con una pequeña parte en París, aunque eso no es tan importante. Me haría mucha ilusión que se publicara primero en catalán y después en español. Ahora mismo está en manos de un traductor que lo está traduciendo del checo al catalán. Veremos cómo funciona”.

Alena Vachtová | Foto: Kristina Kellnerová,  Radio Prague International

La escritura ocupa hoy una parte esencial de la vida de Alena. Sin embargo, no es la única pasión que ha guiado sus decisiones. Su amor por los animales la llevó incluso a embarcarse en una aventura empresarial poco convencional.

Sobre su experiencia empresarial en Barcelona

“Hay algo que siempre me ha gustado muchísimo: los animales. Antes de mudarme aquí estuve pensando qué podía hacer en Barcelona, teniendo en cuenta que todavía no hablaba bien español. Entonces decidí abrir una guardería canina de día junto con mi hijo. Él me ayudó durante el primer año porque yo aún no dominaba el idioma ni entendía bien los trámites administrativos”.

Como ocurre con muchas historias emprendedoras, el proyecto estuvo lleno de ilusión, pero también de obstáculos. Con el tiempo, la guardería terminó cerrando sus puertas, marcando el final de una etapa.

“La experiencia fue fantástica, pero coincidió con la pandemia. Además, fuimos de los primeros negocios de este tipo en Barcelona, así que no fue fácil. Estuvimos abiertos unos tres años y después tuvimos que cerrar. No fue por falta de clientes ni por los perros. El problema fueron las dificultades financieras y administrativas. Por ejemplo, ni siquiera existía una licencia específica para una actividad como la nuestra. También fue complicado gestionar el personal. Hubo mucho estrés. Finalmente cerramos hace dos años”.

Aunque hoy su vida esté firmemente arraigada en Cataluña, la conexión con su país natal sigue siendo muy fuerte. Y cada regreso a Chequia le permite observar cambios que la sorprenden gratamente.

“Siempre hay algo que me sorprende. Praga sigue siendo una ciudad increíblemente bonita, pero también me sorprende la gente. Cada vez encuentro a más personas con una mentalidad abierta, más europeas en su forma de pensar. Ya no son los checos que yo recordaba de hace años. Eso me gusta muchísimo”.

Después de una vida marcada por cambios de país, nuevos comienzos y proyectos de todo tipo, Alena Vachtová sigue encontrando inspiración en los lugares y las personas que la rodean. Hoy esa inspiración tiene acento catalán, pero mantiene intacto el vínculo con la tierra donde comenzó una historia que todavía continúa escribiéndose.

audio

Relacionado