El tenis checo solo tiene razones para sonreír en Miami
Con Jiří Lehečka alcanzando la final y Kateřina Siniaková quedándose con el título de dobles, el Master 1000 de Miami una vez más se vio protagonizado por los checos.
La hazaña checa no pudo repetirse este 2026 en el Masters 1000 de Miami. Al igual que Jakub Menšík el año pasado, este año fue el turno de Jiří Lehečka de alcanzar la final de uno de los torneos más importantes del circuito. Esta vez, sin embargo, el resultado no le sonrió (del todo y por poco) al checo.
El score final 6-4 y 6-4 en favor del italiano Jannik Sinner, gran favorito y que, además, vive un momento inigualable. Su nivel de efectividad, sencillamente, mete miedo: este domingo se convirtió en el primer jugador de la historia en ganar el “Sunshine Double” (Indian Wells + Miami) sin ceder un solo set. De hecho, lleva 34 sets ganados de forma consecutiva. Lo único más sorprendente es que, con este nivel, no ocupa el puesto número 1 del ránking.
Ese fue el desafío que tuvo enfrente Lehečka el domingo. Previo a la final, algunos especialistas le daban una chance solo si lograba aplicar la estrategia de subir a la red para acortar los puntos, ya que, desde la base de la cancha, sus posibilidades -y las de casi cualquiera frente a Sinner- serían muy escasas.
Lehečka no aplicó esta estrategia pero no puede decirse que le haya ido mal. Luego de haber cedido su servicio estando 1-1 en el primer set, presionó a Sinner durante su saque para tener tres bolas de quiebre consecutivas. Cuando el italiano se vio 0-40, activó el modo imbatible y desde ese momento, el checo solo vio pasar ante sus ojos los servicios de su rival, sin ninguna chance de rozar la bola con su raqueta. Ese game, con el que Sinner finalmente se puso 3-1, fue un buen resumen del partido: en los momentos clave, el dos del mundo supo hacer valer su jerarquía y, contra esa fuerza imparable, poco habría para hacer.
Una vez terminado el encuentro, que se vio interrumpido varias veces por la lluvia, Lehečka se acercó al micrófono para dar su discurso de agradecimiento y, a pesar del resultado adverso, una sonrisa se le dibujaba de oreja a oreja mientras pronunciaba sus palabras en un inglés perfecto.
“Nunca es fácil verse en esta situación, después de perder una final así, pero si tengo que perder contra alguien, está bien que sea contra ti, Jannik. Felicitaciones a ti y a tu equipo por tu increíble trabajo. Creo que ha sido un gran torneo para mí. Mi estado físico no era el mejor cuando llegué aquí, pero fui capaz de volver a alcanzar un nivel de juego que es el que quería tener. Agradezco a los organizadores del torneo y a mi equipo. También a todos los checos que me han estado alentando desde casa, viendo los partidos por televisión durante dos semanas. Significa mucho para mí. Estoy muy feliz y triste al mismo tiempo. La próxima vez, espero ser yo quien levante el trofeo”.
A nadie le gusta perder y los atletas de este nivel, que manejan niveles de competitividad superlativos, menos que menos. Pero la sonrisa y felicidad de Lehečka se pueden comprender muy fácilmente si se analiza su momento actual y su pasado reciente.
A pesar de contar con solo 24 años, distintas lesiones lo han mantenido lejos de los courts por largos meses. A principio de este año, el nacido en Mladá Boleslav se vio forzado a retirarse del torneo de Brisbane, en donde era el campeón defensor.
En ese momento, fue su pierna izquierda la que presentó algunos dolores. Meses antes, la espalda le había traído problemas incluso más preocupantes. Aunque ese momento le generó dudas sobre su futuro, ya que una lesión en un vértebra podía condicionar en gran medida su carrera, el checo contó en un reportaje para Reuters que, mientras se encontraba en hospital esperando para recibir su tratamiento, vio a un par de niños que, a pesar de su condición médica, se divertían jugando.
A partir de esa experiencia, su actitud frente a la adversidad cambió. Lehečka hizo sus deberes y no se rindió. El hecho de haber llegado a la final de un torneo cuya categoría solo supera un Grand Slam (y el torneo de maestros que se disputa a fin de año) fue un premio más que merecido y también festejado por su entorno. Tras vencer en la semifinal al francés Arthur Fils, la pareja de Lehečka, la influencer Lucie Neumannová, rompió en llanto de alegría, en un gesto que conmovió a quienes seguimos este deporte y sintetizó la importancia de este hito para el tenista.
En efecto, el hecho de haber llegado a la final le valió a Lehečka alcanzar el puesto más alta de su carrera: será 14 a partir de este lunes y bien merecido. Además de haber recibido un cheque por más de 600.000 dólares como subcampeón.
A pesar de esta derrota, el tenis checo de todos modos se pudo dar el gusto de festejar un título más a su cargada vitrina, especialmente la que ostentan las representantes femeninas. Kateřina Siniaková, junto a la estadounidense Taylor Townsend, conquistó el título de dobles y completó el llamado “Sunshine Double” tras su victoria previa en Indian Wells. La pareja se impuso con claridad en la final frente a las italianas Sara Errani y J. Paolini por 7-6(0) y 6-1, confirmando su excelente nivel. Con este título, Siniaková ya cuenta con 35 trofeos en esta categoría y es considerada una verdadera especialista a nivel mundial.
De hecho, podría decirse que la tenista de solo 27 años ya lo ha ganado todo en la disciplina: todos los Grand Slams (con diez títulos en total), el WTA Finals, medalla de oro en los Juegos Olímpicos y múltiples títulos de Masters 1000.
Actualmente, Siniaková es la número 2 del mundo en el ránking de dobles, con tres títulos ganados este año.
No es novedad que los checos se hagan un espacio entre los titulares vinculados al tenis. Pero a pesar de que nos tengan mal acostumbrados, resultados como el de este fin de semana, incluso si incluyen una derrota, solo pueden ser motivo para sonreír.









