Hace 80 años Praga juzgó a uno de los principales responsables del terror nazi
El 22 de marzo de 1946 comenzó en Praga el juicio contra K. H. Frank, uno de los principales responsables de la represión nazi en el Protectorado de Bohemia y Moravia y figura clave en crímenes como la masacre y destrucción de Lidice.
El 22 de marzo de 1946 se abrió en Praga uno de los procesos judiciales más importantes de la posguerra en Europa Central. En el banquillo se sentó Karl Hermann Frank, exministro de Estado del Protectorado de Bohemia y Moravia y uno de los hombres más poderosos de la administración nazi en los territorios checos ocupados.
Nacido en los Sudetes, Frank ascendió con rapidez tras la llegada de Adolf Hitler al poder. Su influencia creció de forma decisiva después del atentado contra Reinhard Heydrich en 1942, cuando asumió un papel central en la represión contra la población checa. Fue responsable de firmar numerosas sentencias de muerte, dirigir operaciones policiales y supervisar acciones contra la resistencia.
Entre los crímenes más atroces asociados a su nombre destaca de manera infame la masacre y destrucción de Lidice, convertida en símbolo del terror nazi. La aniquilación de esta aldea, junto con ejecuciones masivas y deportaciones, marcó profundamente la memoria colectiva del país.
De la huida a la justicia
Al final de la Segunda Guerra Mundial, Frank intentó escapar y entregarse a las fuerzas estadounidenses. Sin embargo, fue detenido y posteriormente entregado a las autoridades checoslovacas. Su juicio se celebró ante un Tribunal Popular Extraordinario y atrajo una enorme atención pública. Incluso fue retransmitido en directo por la radio checoslovaca, algo poco habitual en la época.
Durante el proceso, Frank cuestionó la imparcialidad del tribunal y defendió sus actos como parte de un supuesto “interés alemán”. No obstante, su versión se vio desmentida por numerosos testimonios. Especial relevancia tuvieron las declaraciones de mujeres supervivientes de Lidice, que relataron la destrucción del pueblo y las duras condiciones que sufrieron en los campos de concentración.
Un símbolo de la posguerra
El tribunal declaró a Frank culpable de crímenes contra la humanidad y lo condenó a muerte. La ejecución tuvo lugar el 22 de mayo de 1946 en Praga, ante miles de personas.
El juicio a K. H. Frank se convirtió en un símbolo del ajuste de cuentas con la ocupación nazi y en uno de los momentos clave de la justicia checoslovaca tras la guerra. Representó no solo el castigo a uno de los principales responsables de la represión, sino también un intento de cerrar una de las etapas más oscuras de la historia del país.
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