Festival Un Mundo: padre de familia cubano vira pa’l monte y caza cocodrilos

'Al Oeste, en Zapata'

Al Oeste, en Zapata ha ganado cerca de 30 premios internacionales y le ha permitido a su director, el hispano-cubano David Bim, recorrer el orbe. Desde Latinoamérica a Europa pasando por India, hasta llegar ahora a Praga, donde su película se acaba de presentar en el festival de cine documental Un Mundo (Jeden svět).

David Bim en la biblioteca del Instituto Cervantes de Praga. | Foto: Gonzalo Núñez,  Radio Prague International

David Bim estuvo hace poco en la India, en Calcuta, la cuna de Satyajit Ray, uno de sus héroes y maestros. Y ahora ha llegado a Praga, la ciudad de Franz Kafka, otra de sus grandes influencias. Todo gracias a su documental Al Oeste, en Zapata, que presentó en persona este martes en el cine Světozor capitalino, y en donde participó en un coloquio y contestó las preguntas de los espectadores, ávidos por saber más sobre sus entrañables personajes.

'Al Oeste,  en Zapata' | Foto: Festival Jeden svět

“Bueno, lo que me trae a Praga es el festival Un Mundo que muy generosamente me invitó. También al Instituto Cervantes de Praga me gustaría poderle dar las gracias por el hecho de traerme acá con el festival. Es muy poco tiempo el que puedo estar, nada más que el día de hoy. Mañana ya tengo que regresar. Bueno, ahora tengo dos festivales más en Europa antes de tener que virar para Cuba. Pero realmente tengo muchísimas ganas tras esta entrevista de poder visitar Praga porque toda la gente que la ha visitado me ha dicho es uno de los lugares más lindos que te vas a encontrar en Europa y es mi primera vez, o sea, que realmente me siento muy afortunado de poder estar acá. Sabía que este festival está dedicado a los derechos humanos, que creo que es algo que siempre es importante que vaya de la mano del cine y específicamente el documental”.

Al Oeste en Zapata narra la historia de una familia: Landi, el padre; Merche, la madre; Denis, el hijo. Viven en Playa Blanca, al sur de Matanzas, en Cuba, pero para subsistir y sobrevivir, el padre se dedica a cazar cocodrilos en la Ciénaga de Zapata. Y la cámara que maneja David sigue a Landi en su aventura, como también sigue a su familia que espera pacientemente en casa que el padre regrese con el alimento.

“Para mí, en primer término, Landi es un papá de familia. Quiero decir, Landi al final caza cocodrilos porque su hijo necesita proteína para poder crecer, está en una fase súper vulnerable y aparte también el hecho de poder conseguir algo de carne les permite pues poder hacer ciertos intercambios con medicinas que él necesita para el corazón, con aceite para poder cocinar. Pero creo que en primer término es un papá de familia aferrándose a la vida de su niño y a partir de ahí pues su contexto, pues trata de encontrar la vida mejor para los suyos y eso evidentemente le lleva pues a poder coger algún cocodrilo y cargarlo al lomo y llevarlo para la casa. Y ellos se comen la carne del cocodrilo entonces. Sí, sí, es puramente carne. Ahí la piel nada. Muchas veces la gente pregunta si están interesados en comerciar, no hay nada de comercio, nada. Es puramente carne. Básicamente quien más se la come es el niño, porque al final Landi tampoco puede cargar tantas libras de carne y tiene que pensar en que cuando vire, porque son dos tres días de camino más los 20 días, 25 que acampan hasta poder crear el escenario para poder cazar un cocodrilo o dos máximo. Entonces le tiene que dar tiempo de virar pa’trás, coger algún cocodrilo, volver a la casa y que todavía la carne no se haya no se haya estropeado, ¿no? Entonces Landi y Mercedes comen bastante peor que Denis, ¿no? La comida se reserva, digámoslo así, en un 80% pa’l chama y el resto para algunos intercambios para poder tener cositas para vivir. Y es muy peligroso cazar cocodrilos, absolutamente. Son cocodrilos cubanos, crocodylus rhombifer  y es tremendamente peligroso cazarlos, cómo que no”.

'Al Oeste,  en Zapata' | Foto: Festival Jeden svět

Y eso se ve en el documental, hay una secuencia, una de las más logradas, en las que Landi persigue y caza a una de estas bestias con sus manos, para después cargarlo a sus espaldas y llevarlo de vuelta a casa.

“La película básicamente trata de una familia, digamos fuera de lo que la gente pueda pensar a simple vista que es Cuba, ¿no? Fuera del folklore cubano, un mundo un poco más distanciado de La Habana, de todas estas ideas que tenemos del mojito, la salsa y es un mundo bastante inhóspito, la Ciénaga de Zapata es una península enorme que de hecho tiene una importancia histórica muy grande. Sin ir más lejos ahí es donde está la bahía de Cochinos. Y de hecho cuando empieza la revolución, la primera película que filman (Julio) García Espinosa y Titón (Tomás Gutiérrez Alea), que son los dos principales cineastas cubanos, se llama El Mégano y transcurre precisamente en la Ciénaga de Zapata, porque digamos que es uno de los lugares que han sido olvidados y paradójicamente tanto tiempo después sigue siendo uno de los lugares también que realmente es muy complejo poder vivir allá por el tema de que la agricultura no es posible porque el agua al ser una ciénaga fluye debajo de la tierra y al final dentro de ese entorno pues nos dedicamos al retrato de una familia que para mantenerse junta como familia es forzada a vivir cada día de su vida distanciada, ¿no? Es un papá que tiene que internarse adentro de la selva, del monte, como decimos en Cuba, para poder conseguir algo de comida. En este caso lo que hay pues es cocodrilo y lo hace de una manera también pues muy a pulmón, que se dice en Cuba, ¿no? Muy rudimentaria, con sus propias manos”.

'Al Oeste,  en Zapata' | Foto: Festival Jeden svět

Y mientras el padre se va pa´l monte a cazar cocodrilos, la madre espera en casa cuidando del niño.

'Al Oeste,  en Zapata' | Foto: Festival Jeden svět

“Del otro lado, en la orilla, la mamá tiene que quedarse a resguardo del niño, ellos tienen un niño Denis que sufre de un severo autismo. Y entonces, bueno, digamos que el niño todavía es más vulnerable que ellos. Al final yo quería hacer un retrato sobre el amor, sobre la esperanza, creo que cosas muy fuertes están pasando en Cuba cada día y creo que si el arte tiene algún papel de importancia, más que de destruir, es de sumarle, un papel constructivo. Para mí lo que me ha dado mi familia, porque llega un punto de nuestras vidas que ya es familia, previamente a filmar he vivido con ellos cinco años, básicamente, grandes estancias durante cada año y han sido ocho años de proceso que sigue hoy en día, así que ya es mi familia, se generan unos niveles de intimidad, que para mí es de lo que trata el cine, ¿no? Para mí el cine tiene que ver con la verdad. Y con la verdad que se expone a nivel de tiempo, o sea, siento que el cine es el arte del tiempo. Entonces también a través del tiempo podemos llegar a poder retratar la intimidad de las personas, pues que al final están movidas por el amor más profundo. Entonces a cualquier persona que le interese un retrato, digamos, con cierta dosis de intimidad y de verdad sobre el amor y perteneciente, digamos, a una Cuba yo creo que muy poco conocida, pues creo que es una película que les puede interesar o conmover”.

David Bim nació en España y tiene pasaporte español. Pero ha decidido vivir en Cuba, donde lleva muchos años y se resiste a abandonar la isla, a pesar de todo.

'Al Oeste,  en Zapata' | Foto: Festival Jeden svět

“Pues quizá también por mi situación de privilegio, quiero decir, yo a una persona que nunca tuvo un pasaporte español como es mi caso y tiene la posibilidad dentro de Cuba de poder volar afuera, nunca le voy a pedir que regrese, porque a lo mejor si regresa cuándo se le va a dar otra oportunidad. Pero las personas que digamos vivimos allá y tenemos la cercanía, la familiaridad con un mundo que ya no nos es exótico y que por tanto la mirada no es de fuera, pero al mismo tiempo tenemos el gran privilegio, porque es un gran privilegio, yo siempre digo que soy un privilegiado de tener el descanso mental, que si mañana pasara cualquier cosa, por lo menos pienso que uno podría ir a otro lugar, ¿no? Porque tiene otro pasaporte, pues a lo mejor esas personas se tienen que exigir más, porque pueden aguantar más también. Y creo que es importante testimoniar las cosas desde dentro con un grado de coherencia. Yo creo que uno tiene que filmar de la misma manera en la que vive, por lo menos yo. Entonces, pues vivo en Cuba porque estoy muy atado también al proyecto de la escuela de cine (San Antonio de los Baños), que ya no solo es de dentro de Cuba, pero pertenece a toda Latinoamérica, diría Hispanoamérica. Es una manera de hacer cine con un lenguaje, no solo a nivel cultural, sino también de propio idioma, ¿no? Creo que hoy en día en un mundo de grandes plataformas, donde paradójicamente todo el lenguaje se ha uniformizado, poder seguir haciendo películas como las podía hacer Glauber Rocha, por ejemplo, creo que es bien importante”.

David Bim quiere vivir para sus proyectos, al menos ahora que es joven y todavía tiene la energía para hacerlo, y además cree que es la manera más coherente de poder vivir haciendo cine ahora mismo. Por eso ha venido feliz a Praga para hablar de su película y ahora se apresta a regresar a Cuba, donde la vida es difícil, sí, muy difícil, él es el primero en reconocerlo. Pero él no sabría ni podría vivir en otro lugar ahora mismo.

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