El Athletic de Bilbao no pudo con el Slavia bajo la nieve en Praga
El Athletic de Bilbao no encontró la forma de romper la defensa del Slavia en la quinta jornada de la Champions League. Con nieve y un intenso frío en Praga, los checos supieron destruir cada uno de los ataques rivales y detener el juego para lograr un meritorio empate ante un conjunto superior incapaz de brillar. La figura de futbolista y entrenador Ferdinand Daučík sirvió para acercar en un homenaje al club vasco y el checo. Un retoño del Árbol de Gernika crece desde este martes en la ciudad deportiva del Slavia.
Ambientazo a pesar del frío en un Eden Arena casi lleno vestido con sus mejores galas para la Champions y para un rival marcado en el calendario. Hace casi un año exacto, fue el Slavia quien visitó Bilbao en la UEFA Europa League, en un partido que perdió por la mínima y en el que mereció más.
Pero ahora era la Champions League y en una Praga a 1ºC en la que estuvo nevando con intensidad durante toda la segunda parte del encuentro. O más bien aguanieve, aún peor. El Athletic llegaba además con sensibles bajas, con un Nico Williams que pasó completamente inadvertido, y con un pobre inicio de temporada: octavo en la liga española y con una única victoria en su haber en lo que va de Champions. Necesitaba ganar en Praga como el aire, pero se encontró con un rival tan duro de pelar que apenas consiguió crear peligro en un partido que, seamos francos, se hizo demasiado largo para los espectadores, por muy motivados que estuvieran. Apenas hubo ocasiones en cualquiera de las dos porterías.
Se jugó en el medio campo, como reconoció el entrenador del Athletic, Ernesto Valverde.
“Ha sido un partido con mucha pelea, tal y como imaginábamos. Teníamos que estar muy fuertes en los duelos porque ellos tienen ese juego en el que además provocan muchas situaciones de uno contra uno y muchos enlazamientos en largo en los que cualquier balón suelto nos podía generar problemas. Hemos intentado mantenerlos lejos de nuestra portería y apretarles más alto”.
En general, todo el mundo esperaba algo más del Athletic, como reconoció el defensa eslavista Štěpán Chaloupek, que tuvo en un córner la mejor ocasión de los checos, o mejor dicho, la única ocasión clara, cuando el partido se acercaba a su final.
“Nos sorprendió un poco que no jugaran tanto al fútbol de combinación que esperábamos, pero creo que también fue una reacción a que saben cuánta presión tenemos, saben que podemos jugar el uno contra uno y que el terreno estaba difícil con el frío, así que ninguno de los dos equipos quería correr riesgos, ninguno quería perder ni dar oportunidades claras al rival”.
Las oportunidades del Athletic se resumen fácilmente en tres ocasiones de Robert Navarro al comienzo del segundo tiempo que un gran Jindřich Staněk, el portero del Slavia y seguramente el mejor jugador del encuentro, supo detener con tres bonitas paradas.
“Con el frío que hacía había que protestar para calentarse un poco”
Ese comienzo de la segunda parte parecía que era el inicio de otro partido distinto a los primeros 45 minutos y que el Athletic no iba a dejar de asediar la portería checa. Pero no, ahí se quedó.
Como valoró Ernesto Valverde, fue mérito de los propios checos al parar el partido cuando lo necesitaban.
“Yo creo que, sobre todo en el segundo tiempo, es donde el partido ha tenido más continuidad, donde a nosotros nos interesaba que estuviera y donde hemos tenido la opción de ganarlo. Después el partido se ha parado mucho, era una falta tras otra, no había continuidad. Ellos también han hecho cambios y al final han sacado jugadores muy altos arriba. Golpeaban para ver si nos podían coger en alguna situación de segunda jugada, algún lío en el área, que es lo que ha ocurrido en el córner al final”.
El técnico del Slavia, Jindřich Trpišovský, valoró el juego del Athletic, las dificultades en la que les puso e hizo referencia a aquel duelo de hace un año en San Mamés, en Bilbao, y cómo Valverde tomó nota entonces de las fortalezas del equipo checo.
“Ha demostrado que es un gran entrenador con un gran equipo técnico, que realmente han sabido reaccionar con cambios personales o adaptándose a lo que les esperaba. La presión que ejerció sobre nosotros por las bandas fue realmente grande; lo dieron todo y así es como debemos tomarlo. Debemos respetar la calidad del rival con el que hemos competido”.
En la rueda de prensa después del partido, Ernesto Valverde fue preguntado por la tarjeta amarilla que recibió.
“Con el frío que hacía había que protestar para estar un poco caliente. La verdad es que había pitado una falta que no sabía por qué la había pitado. Entonces le preguntaba qué era lo que había pasado. Pero, bueno, son esas cosas… Ha sido para igualarme con mi amigo, el entrenador contrario, que ya le habían sacado una y así íbamos los dos con una amarilla”.
Y también le preguntaron por el intenso frío y la nieve, por si había ese había sido un factor en contra para sus jugadores acostumbrados a climas más benignos. Valverde respondió como buen vasco.
“Estábamos bien. A veces, cuando jugamos en la liga, nos quejamos cuando hace mucho calor, que no nos viene bien. Así que ahora no nos vamos a quejar porque hace frío, estaba bien para jugar”.
El próximo partido del Slavia en Champions será el 9 de diciembre contra el noveno equipo de liga inglesa en este momento, el Tottenham Hotspur, para lo que los checos viajarán a Londres para vérselas con otro rival de nivel. Este ocupa ahora el puesto 12 de la tabla de la Champions con ocho puntos, pero con un partido menos que disputa este miércoles contra el PSG en París.
Después, las opciones del Slavia, en el puesto 30 de la Champions con tres puntos, no mejorarán, porque el siguiente rival será el F.C. Barcelona de Lamine Yamal, que jugará en Praga el 21 enero.
Fernando Daucik en el recuerdo y otro Árbol de Gernika en Praga
La visita del Athletic al Slavia no fue solo futbolística, sino que a través de muchas actividades previas durante todo el día de partido, sirvió para entablar una relación más estrecha. Entre ellas, se recordó a un mito que comparten la historia de ambos clubes, como fue el jugador checoslovaco Ferdinand Daučík, nacido en Šahy, en la actual Eslovaquia durante el Imperio Austrohúngaro, y fallecido en Alcalá de Henares hace 39 años, ya conocido como Fernando Daucik.
Daučík, como jugador fue subcampeón del mundo en aquel campeonato de 1934 que de no ser por la intercesión de Mussolini quizá habría ganado Checoslovaquia, y vistió durante 12 temporadas la camiseta del Slavia, ganando tres ligas y una Copa de Europa Central.
Ya cuando era entrenador, después de la guerra, se exilia de la Checoslovaquia comunista y recala en el F.C. Barcelona, venciendo dos ligas y dos copas del Generalísimo. Fue después de esta etapa cuando llega al Athletic de Bilbao, equipo al que también hace campeón de liga en una ocasión y con el que gana dos Copas del Generalísimo, actual Copa del Rey. Daučík, cuñado de Ladislao Kubala, se quedó ya siempre en España y entrenó a muchos otros equipos de Primera División.
En este ambiente de hermanamiento, la fundación del club bilbaíno quiso dejar un recuerdo que perdure en Praga, un retoño del Árbol de Gernika, “el alma de la identidad vasca”, como lo definieron, que fue plantado en los campos de entrenamiento del Slavia.
Curiosamente, a solo un kilómetro de allí fue plantado otro retoño del Árbol de Gernika esta misma primavera en el Parque František Suchý, en honor al antiguo director del Crematorio de Strašnice, por su valiente labor al esconder de los nazis las cenizas de miles de luchadores contra el fascismo, entre ellos, varios republicanos vascos y españoles.








