Spejbl y Hurvínek, uno de los teatros de títeres más antiguos del mundo, celebra 80 años en Praga
El Teatro de Spejbl y Hurvínek, una de las instituciones de títeres más antiguas del mundo, celebra 80 años de su llegada a Praga y 95 de actividad artística. La célebre dupla creada por Josef Skupa se convirtió en símbolo del humor checo y del arte del guiñol que conquistó a públicos de cuatro continentes.
Este domingo 12 de octubre de 2025 se cumplen ochenta años desde que el Teatro de Spejbl y Hurvínek se estableció en la capital checa. Esta compañía de títeres, reconocida internacionalmente por su inconfundible estilo humorístico y por la profundidad de sus personajes, continúa siendo un emblema del ingenio checo casi un siglo después de su creación.
El teatro fue fundado en 1930 en la ciudad de Pilsen por Josef Skupa, destacado titiritero ya por entonces. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la compañía se trasladó a Praga, donde mantiene su sede hasta hoy. En la actualidad, debido a la renovación de su edificio en el barrio de Dejvice, sus funciones se realizan temporalmente en el Grandhotel International.
Spejbl, el severo padre de aire provinciano, apareció por primera vez en 1920 como una caricatura del ciudadano medio de la época. Seis años más tarde nació Hurvínek, su curioso y travieso hijo, con quien inició una relación cómica y entrañable que reflejaba, con agudeza, el contraste entre generaciones. Desde entonces, las aventuras de ambos no solo se representaron en el teatro, sino también en la radio, el cine, la televisión y, más recientemente, en plataformas digitales.
Embajadores del humor checo
El impacto de Spejbl y Hurvínek trascendió las fronteras de Chequia. A lo largo de su historia, los personajes se presentaron en 34 países de cuatro continentes. Ya en 1929 realizaron una gira por Francia y, en las décadas siguientes, visitaron Bélgica, Egipto, India, Japón, México y muchos otros destinos. Su humor, basado en juegos de palabras, malentendidos y situaciones familiares, consiguió comunicar emociones universales que superan cualquier barrera lingüística.
Hoy, cuando se preparan para celebrar 95 años de vida artística, Spejbl y Hurvínek siguen siendo un símbolo de la creatividad checa. Su teatro, que combina tradición con innovación, continúa transmitiendo valores de ingenio, humanidad y sátira social a nuevas generaciones de espectadores.








