Popel en San Sebastián: “¿Por qué son tan importantes unos muertos de hace 80 años?”
El documental Popel, que muestra la investigación que logró encontrar, 80 años después, las cenizas de varios republicanos españoles asesinados en el campo de concentración nazi de Hradištko, cerca de Praga, ha sido estrenado en España. El público del Festival de Cine de San Sebastián se emocionó con el acto heroico y desinteresado de František Suchý, que se jugó la vida para salvar del olvido los restos de dos mil combatientes contra el fascismo.
En Praga, y en el propio Hradištko primero, y luego en cines de toda la República Checa, ya se estrenó el documental Popel (Cenizas) el pasado mes de abril, coincidiendo exactamente con el día del asesinato de Anjel Lekuona, Antonio Medina, Antonio Clemente, Pedro Raga, Enric Moner y Rafael Moyá, muy poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos habían luchado primero contra Franco en la guerra civil española y luego continuaron combatiendo el fascismo en Europa.
Su rastro se perdió, como el de tantos otros, porque los nazis no querían dejar pruebas de sus muchas fechorías.
Pero en 2022, una investigación particular desinteresada de años de personas como Unai Eguía o Lucie Hašková, o de parientes de las víctimas como Antón Gandarias y Antonio Medina, consiguió localizar sus restos y que sus familiares pudieran conocer el final de su historia, que pudieran cerrar, 80 años después, un doloroso capítulo de ausencia y desaparición.
Pero lo que seguramente menos podían imaginar, con tanto tiempo pasado, es que se llegara a encontrar incluso el lugar donde descansan esos restos, que además es un lugar de homenaje en un cementerio en Praga.
Todo gracias al director del Crematorio de Strašnice durante la Segunda Guerra Mundial, František Suchý, que burlando las órdenes de la Gestapo junto a su hijo, también llamado František Suchý, logró poner a salvo esos restos.
Fue en la emotiva ceremonia en 2022 en el cementerio de Strašnice, en la que por primera vez los familiares de las víctimas pudieron poner flores a sus seres queridos, cuando el realizador vasco Oier Plaza decidió que tenía que contar esa historia, dice.
“Yo conocía la historia de Anjel Lekuona porque soy de Guernica. Muchos de sus descendientes son de Guernica y al final somos un pueblo pequeño… Pero la historia de Anjel Lekuona da un giro cuando descubren que sus cenizas fueron escondidas por la familia Suchý y es entonces cuando veo que, por las conexiones que tiene la historia, por los valores que comparte, es una historia extraordinaria. Entonces, sin tener armado el proyecto, decido acompañar a los familiares en abril del 2022 al crematorio de Strašnice y ahí ya lo vi claro: esta historia había que contarla”.
“Popel es una historia de esperanza, resistencia y buen hacer”
Y había que contarla, por muchas razones, dice Oier Plaza. Algo que hace especial esta historia es que, a pesar de la tragedia de la que surge, en uno de los periodos más oscuros de la humanidad, también muestra lo mejor de las personas.
“Popel, al final, cuenta una historia de esperanza, de resistencia, de buen hacer, y no solamente el buen hacer de František Suchý, sino de todas las acciones relacionadas con lo que sucedió en Strašnice, es decir, las acciones de los familiares, las de un archivero que de repente se presta a ayudar a los familiares… Son cientos de pequeños detalles, pequeñas acciones, que crean algo muy grande, muy profundo y que tiene unos valores compartidos que tienen que ver con la recuperación de la memoria, la memoria como herramienta de trabajo para construir el futuro”.
Una historia distinta de la Segunda Guerra Mundial
Y no es una historia sencilla de contar, aunque un guion muy bien hilado hace que incluso el propio avance de la investigación resulte un relato trepidante que parte del País Vasco, pasa por Cataluña y Andalucía y atraviesa Francia y Alemania hasta terminar en el corazón de Bohemia. También hay que destacar el dramatismo de las magníficas animaciones de Kote Camacho y la música de Aitor Etxebarria.
Pero no es fácil de contar, no solo por su complejidad, sino también porque pasa por elementos y escenarios poco conocidos de la Segunda Guerra Mundial. Es una historia distinta a las demás, dice el director Oier Plaza.
“A veces el imaginario nos juega una mala pasada. Cuando escuchamos ‘crematorios’, ‘cenizas’, ‘Segunda Guerra Mundial’… enseguida pensamos en el horno de un campo de concentración y personas sucias, con la cara llena de hollín, cremando cuerpos, etc. Pero este caso es completamente diferente, estamos hablando de una historia que de repente converge en un crematorio civil muy moderno para aquella época, con una persona muy capaz que administraba ese crematorio con unos valores muy progresistas. Y luego está la deportación ligada a los republicanos españoles, que tampoco es tan conocida. Ni tampoco los campos de concentración pequeños, siempre tenemos en el imaginario unos campos de concentración enormes… Entonces sí, hay que explicar las cosas doblemente”.
Y en el centro, siempre el bello crematorio de Strašnice, en Praga. Obra del arquitecto Alois Mezera, un edificio elegante y grandioso, en armonía con las trascendencia de su misión, y que brinda un vistoso escenario para muchos momentos de Popel.
“Veo el crematorio como el elemento central de esta historia. Cuando acompañé a los familiares en el 2022, dije: “Ostras, aquí es donde František Suchý cremaba esos cuerpos e intentaba dignificar su memoria jugándose el pellejo. Aquí es también donde Aleš Kýr, (director del departamento de Documentación e Historia de los Servicios Penitenciarios checos), vino con Julius Mlčoch (antiguo director del Instituto Funerario de Praga y del Crematorio de Strašnice) a ver los listados. Aquí es donde han venido los familiares para intentar cerrar un círculo de dolor…" Cuando hablo de Popel, siempre hablo de un lío de eventos muy pequeños que generan algo muy grande y muy profundo”.
“Hay que dignificar a las personas que murieron injustamente”
Dice Oier Plaza que la película Popel es solo una parte más del movimiento generado en torno a estas cenizas: desde el tesón y el ejemplo de los propios František Suchý padre e hijo, a la investigación que llevó a su hallazgo, el papel de los familiares de las víctimas, las relaciones creadas por el camino entre Chequia y España, tanto a nivel personal como también institucional, con un hermanamiento incluido de las localidades de Hradištko y la de Busturia, en el País Vasco. O que se plantara en el Parque František Suchý de Praga un vástago del árbol de Guernica, que otorgó el Parlamento Vasco a František Suchý.
Todo gracias a muchas pequeñas y grandes acciones realizadas en España y Chequia, sobre todo, pero también en Francia. Es un gran esfuerzo conjunto de recuperación de la memoria y de reparación. Esos esfuerzos por la memoria, son muy importantes en el mundo de hoy, dice el director vasco.
“Pondría en valor ese trabajo tan necesario y que probablemente ahora mismo, en este mismo momento, en otros lugares, también hay gente, investigando, levantando fosas, recopilando fotografías, para llenar todos esos huecos biográficos que seguimos teniendo en la memoria de la guerra en España. Y no solo en España, por extensión, diría también la Segunda Guerra Mundial. Creo que todavía hay mucho que dignificar, hay que hacerlo, igual que hay que hacer muchas otras cosas. Pero esa memoria hay que recuperarla, hay que dignificar a esas personas que murieron injustamente. Esto es simplemente una pequeña pieza dentro de ese mar de trabajo que hay que hacer”.
Un pequeño haz de luz en una habitación oscura
Los desgarradores testimonios en el documental de los familiares de aquellos luchadores que dieron su vida en la lucha contra el nazismo, por la libertad, hablan por sí solos. Quién no entienda la importancia de la memoria de estos y todos los demás combatientes, que en tantos casos solo han recibido a cambio el olvido, solo tendría que ver Popel.
España tiene mucho que aprender en este aspecto de la República Checa, como ha podido comprobar Oier Plaza a lo largo de todo el proceso de realización del largometraje.
“La República Checa ha sido muy generosa con toda esta historia. Es increíble cómo han entendido el significado que tenían esas personas cremadas por František Suchý. Y lo han hecho de forma muy natural, lo que a menudo contrasta mucho con otros casos similares que suceden en España y que no tienen la misma respuesta. Hay mucho que hacer, hay mucha mentalidad que remover porque a veces pensamos que, bueno, que han pasado 80 años… ¿Por qué serán tan importantes para los familiares unos muertos, personas que murieron hace 80 años? Creo que el documental muestra lo importante que es, y si ayuda a comprender la importancia que tienen esas personas asesinadas, pues algo estaremos haciendo. La memoria es como un pequeño haz de luz en una habitación oscura”.
Tras el estreno en España de Popel en el Festival de Cine de San Sebastián este miércoles, y su proyección de nuevo el jueves, pero habrá que esperar aún para que llegué a más cines. Será en noviembre cuando llegue a las salas de toda España, con presentaciones ya fechadas el 4 de noviembre en Bilbao y el 12 en Madrid, entre otras, de esta producción de la televisión vasca ETB, Televisión Española (TVE), la Televisión Checa (ČT) y el canal franco-alemán Arte.










