Ojalá que llueva cacao: Praga vuelve a acoger el Festival Sabor Latino
Praga se vuelve a sazonar con la décima edición del Festival Sabor Latino, un evento que ofrece gastronomía, música en vivo y productos artesanales de América Latina.
Delante del centro comercial Palladium, uno de los lugares más céntricos de Praga, los transeúntes pueden verse tentados y desviados de su rutina habitual estos primeros días de julio por música latina en vivo, el olor de carne a la parrilla o la oferta de joyas artesanales. Se trata del Festival Sabor Latino, que volvió a la capital checa por décimo año consecutivo. Más en detalle describe el festival su organizadora, Eliška Aguirre.
“En el festival Sabor Latino de Praga intentamos acercar América Latina a los visitantes a través de todos los sentidos. Además de la música y la danza, que son probablemente la prioridad para nosotros, también presentamos gastronomía de diferentes países latinoamericanos y productos artesanales, con preferencia por productos y empresas de comercio justo o vendedores locales latinoamericanos. Este año se celebra la décima edición, es decir que celebramos nuestro primer cumpleaños redondo”.
Con diez años de experiencia, los organizadores conocen bien la importancia de la música en vivo, y es por eso que cuentan con un amplio programa, que empieza cada día a las once de la mañana y termina con un DJ a las nueve de la noche. Uno de los grupos invitados en esta edición es el trío Cubaché, que presentó su líder, Roly Matos.
“Esta tarde vamos a presentar el trío Cubaché, tenemos al saxofón a la señorita Lisa, música checa que toca el saxofón y la flauta; tenemos también a un gran músico de Cuba, José Manuel, guitarrista, que hoy va a cantar y a acompañarme con la percusión menor, y bueno, yo voy a tocar la guitarra. Vamos a presentar lo que es la música cubana y latina, con foco en el son cubano”.
De esta forma, los visitantes del festival pueden bailar al son de unos ritmos latinos en pleno centro de Praga a su vez que disfrutan de unos tacos mexicanos o un pisco sour. Para los organizadores, el proyecto tiene posibilidades de expandirse, en caso de lograr que se realice de forma más frecuente.
“Probablemente, lo que más nos gustaría sería crear un espacio comunitario que funcionara con regularidad, digamos una vez al mes, donde pudiéramos ofrecer trabajo tanto a los artistas que actúan aquí como a los vendedores, que ofrecen precios muy asequibles. Quisiéramos que se tratase de un espacio realmente acogedor, donde la comunidad latinoamericana pudiera reunirse y crear proyectos juntos, inventar cosas y bailar siempre con música en directo”.
Al tener el concepto de comunidad en el centro de sus valores, la organización apuesta por empresas y productos con un impacto positivo en su entorno. En el festival aparecen joyeros de Perú, cocineros de México, pero también empresas europeas que trabajan estrechamente con América Latina. Una de las que destacan en la edición de este año es el grupo Cacaofé, que centra su actividad alrededor de la importación de cacao de comercio justo. Su labor social la describe Branislav Heleš.
“En 2018 nos convertimos en una empresa social registrada con nuestra propia planta de envasado integradora; eso significa que tenemos colegas con diferentes tipos de discapacidad intelectual, personas con alguna dificultad psicológica o psiquiátrica, o personas vulnerables por otras razones. Mediante el embalaje manual generamos más posiciones de trabajo justamente para ellos. El impacto social es muy importante para nosotros”.
La empresa, que está basada en Eslovaquia, pero funciona también en República Checa, se preocupa de su impacto socioeconómico no solo en Europa, sino que también pone especial atención en los países de origen de sus productos, donde colaboran con numerosas agrupaciones de distinto carácter y también trabajadores que pueden contar con un pasado turbulento.
“El impacto social de nuestras actividades en los países de origen también es muy importante para nosotros, porque trabajamos directamente con los agricultores, la mayoría de los cuales trabajaban antes para los carteles de droga, pero también participamos en proyectos contra la deforestación de la selva amazónica, que es un gran problema en esa región. También colaboramos con diferentes cooperativas de mujeres, reservas naturales y otros proyectos socioambientales. Intentamos que nuestra actividad empresarial tenga un efecto positivo en la consolidación del estatus socioeconómico de los trabajadores locales”.
La empresa ofrece principalmente productos relacionados con el cacao de Colombia. Pero lejos de ofrecer un solo producto, Heleš explica que, al tratarse siempre de cacao de origen único, es decir que cada producto proviene de una única región o incluso de una plantación específica, el perfil de sabores puede variar mucho dependiendo de la zona de donde se haya cultivado el cacao, incuso siendo del mismo país. Con su labor, la empresa intenta generar una mayor conciencia sobre dichos perfiles de sabor, además de sobre el valor nutritivo y las propiedades antioxidantes del cacao, con el objetivo de mostrar el potencial completo de su producto. Con todo, se trata de una empresa que refleja en sus actividades los valores del festival, que continúa en Praga del 3 al 6 de julio de este verano.















