La chef colombiana que enamora a los checos con sabores costeños y planea abrir su propio restaurante en Praga
Nacida en la costa colombiana pero establecida en Praga, Isabel Pražáková conquista a checos y latinos con sus pescados fritos, arroces con coco, patacones y fríjoles rojos, recetas que aprendió de su madre y hoy definen su identidad. ¿El secreto de su éxito? Un ingrediente que va más allá de la cocina.
Como cualquier chef sabe, cocinar en serio requiere una cuota de valentía. Y así lo confirma la historia de Isabel, una colombiana que abrió su primer restaurante de pollo a la bróster sin ninguna experiencia previa, guiada sobre todo por su entusiasmo. Aquel negocio prosperó muy rápido, pero la pandemia la obligó a reinventarse: continuó vendiendo desde su casa y, más tarde, logró abrir un segundo local que también tuvo una buena recepción. Sin embargo, su sed de aventuras terminó imponiéndose. En 2023, aceptó una oferta para trabajar como ayudante de cocina en un restaurante cerca de Praga, instalándose, junto a sus dos hijos, en un país al que nunca había ido antes ni de visita. A pesar de las diferencias climáticas, culturales y lingüísticas, Isabel Pražáková asegura que está feliz de vivir en la capital checa, donde acaba de lanzar ahora su propio emprendimiento.
“Bueno, ya que en Praga es tan difícil conseguir comida colombiana porque ay, Dios, es muy difícil; entonces, como amo y disfruto cocinar dije: ‘bueno, ¿por qué no? Si me gusta y lo hago bien, ¿por qué no aventarme a que sea mi emprendimiento? Y lo hago los fines de semana, a veces por encargos y, bueno, hasta el momento bien”.
En la diversidad está el gusto colombiano
Aunque ella asegura que cocina de todo, se especializa un poco más en mariscos. Y no duda en definir la comida colombiana como algo espectacular y tan variado que, por momentos, hasta pueden verse los colores de la bandera de su país en un mismo plato. Ella viene de Santa Marta y asegura que no hay una única comida colombiana porque su país está conformado por 32 departamentos y cada uno tiene, al menos, un plato típico.
“Somos un país y estamos unidos, pero cada departamento de Colombia tiene su plato típico”.
Isabel Pražáková
“Colombia es Colombia: somos un país y estamos unidos, pero cada departamento tiene su plato típico. Por ejemplo, la costa —Santa Marta, Barranquilla, Cartagena— tiene mucho pescado, porque estamos más cerca del mar. Entonces, todo lo que tiene que ver con mariscos es muy fuerte allí. El arroz de coco y el patacón son cosas típicas que vas a encontrar en todos lados de la costa. En Bogotá se consume más la changua, que es una sopita, y las arepas. En Medellín, está la bandeja paisa. En Cali es muy típico el chontaduro y el pandebono. Cada ciudad, cada departamento tiene su comida diferente. Creo que eso es algo muy particular. Y es bonito, porque vas a cada ciudad y tienes el placer de conocer un plato distinto; no es que, porque estés en Colombia, todo es lo mismo”.
Cuenta Isabel que el podio de su clientela está conformado por colombianos, lógicamente, pero también checos y chilenos, a los que también les gusta mucho esa deliciosa comida que ella vende bajo un nombre que se le ocurrió en forma totalmente natural: Fogón colombiano.
“Pues, me gusta porque creo que te enfoca directamente en la cocina, o sea, y pienso que es un nombre llamativo: Fogón, que estás cocinando y colombiano, porque estoy cocinando comida colombiana, entonces me gusta este nombre, pienso que es llamativo, es auténtico, y da cuenta de lo que cocinamos”.
El amor más grande
A su vez, asegura Isabel que cada comentario positivo de sus comensales lo toma no solo como un reconocimiento a su cultura, sino también como homenaje a la persona que le enseñó, precisamente, todo lo que sabe al respecto.
“A mi mami. Creo que en Colombia, normalmente, nuestros padres nos enseñan desde muy chicos a ser independientes, a prepararte para enfrentarte a la vida, entonces mi mami siempre ha tenido restaurantes; y, bueno, ella nos ha enseñado, de ella hemos aprendido. Ella es nuestra profesora, la número uno. Y cocina de todo: de ella aprendimos a cocinar todo tipo de comida, también dulces, postres, de todo.
“Gracias a mi mami, que es la número 1, aprendimos a cocinar todo tipo de comidas”.
Isabel Pražáková
A la otra persona a la que también le agradece mucho es su marido checo, a quien conoció en una aplicación de citas y define como un hombre maravilloso, que siempre la ha apoyado y empujado a salir adelante, y que ahora mismo la está animando a cumplir su próximo gran sueño: abrir nada menos que su propio restaurante.
“Me gustaría llegar a cada corazón latino y también checo, a toda la comunidad aquí en Praga, no solamente a los latinos, a todos. Sí, tengo pensado tener un lugar que sea bonito, acogedor, familiar, sobre todo que tú llegues y sientas ese calor caribeño, ese calor humano, que a veces nos hace falta. Estamos lejos de nuestras familias y es complicado a veces. Entonces, tener un rinconcito donde tú puedas llegar y sentirte en familia con la comida y el trato. Entonces, en eso estoy pensando. Colocarme en un lugar donde la gente se sienta a gusto y pueda disfrutar tanto de la comida, como de buenos jugos, una cervecita, ¿por qué no?”
Sabor a mar en Praga
A pesar de las diferencias, cuenta Isabel que hubo un momento puntual en que ella se dio cuenta de que incluso a los checos podía llegar a gustarles mucho su comida y eso sucedió nada menos que cuando les cocinó a sus propios suegros.
“Es 100% diferente. O sea, la comida checa es 100% diferente a la comida latina. Pero, mira, es curioso porque mis suegros nunca habían comido la comida latina ni la colombiana. Y llegué yo y les empecé a hacer. Ellos quedaron sorprendidos, les gustó y ahora siempre les hago comida cuando voy: empanadas, camarones, arroz de camarones y hasta los espaguetis, que sí se venden aquí, pero no es lo mismo, no es el mismo sabor. Entonces, a ellos les gusta mi comida”.
Como si tuviera la posibilidad de viajar a su país a través de los sabores, agradece Isabel que en Praga puede encontrar casi todos los ingredientes y condimentos que necesita para realizar sus platos. Y aunque le cuesta mucho decidirse solo por uno, afirma que lo que mejor le sale es el arroz de camarón, un manjar que, a su vez, tiene mucho que ver con el lugar donde nació.
“Tú vas a la playa y lo primero que te ofrecen es un pescado frito con arroz de coco, patacones o arroz de camarones y patacones y ensalada. Si vas a la playa, es lo primero que te ofrecen. Uy, los fríjoles rojos con pática de cerdo, delicioso... El arroz de coco con pescado, patacones y ensalada también me queda rico”.
Pero más allá de los nombres, Isabel dice que el gran diferencial de su comida es el amor. Tanto es así que asegura que hasta su hijo de trece años, cada vez que come algo que ella tuvo que preparar sin mucho tiempo, le critica haberlo hecho sin ganas.
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