¿Por qué tenemos los monumentos que tenemos? El colombiano Iván Argote replantea el espacio urbano

Iván Argote - Radical Tenderness

El artista multidisciplinar colombiano Iván Argote inauguró en la Galería Rudolfinum de Praga la mayor exposición realizada nunca de su obra en una institución pública. Ternura Radical es todo un manifiesto creativo y crítico sobre el –a menudo– discutible mensaje de las estatuas de nuestras ciudades. Instalaciones, intervenciones, vídeos, fotografías, provocación e incluso humor para reflexionar sobre el espacio público y revertir su sentido.

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Ternura Radical es el nombre de la muestra recién inaugurada este miércoles que ha traído a Iván Argote a la Galería Rudolfinum de Praga. El artista colombiano explicó el nombre de la exposición.

Iván Argote | Foto: Kateřina Srbková,  Radio Prague International

“Hay una idea de ser activo, de ser un poco contestatario también, y al mismo tiempo con dulzura, con afecto, con humor, tratar de temas que no son fáciles, de temas políticos e históricos que son difíciles y duros, pero de una forma que la gente se sienta invitada a tener una conversación y evitando juicios a priori, sino más bien dando elementos para reflexionar sobre por qué tenemos los monumentos que tenemos. Podríamos tener unas ciudades más gentiles, más amables, más representativas de la diversidad y la complejidad que es la vida.

En la mayoría de países, en casi todos los que yo he estado, el 90% de las estatuas o de los monumentos son dedicados a hombres. Y del 10% de las mujeres, más de la mitad son iconos como la libertad, la fraternidad… Hay una falta de representación enorme en ese sentido, pero luego si lo llevamos a otros términos de género, raciales, de comunidades, en Colombia, por ejemplo, no hay muchos monumentos dedicados a las distintas comunidades indígenas”.

Reyes con poncho, manifestaciones infantiles

La exposición en Rudolfinum comienza con la serie de fotografías Turistas, en la que aparecen estatuas de reyes, emperadores, conquistadores en diferentes ciudades europeas o latinoamericanas a las que un día Iván Argote les puso un colorido poncho.

Ternura Radical | Foto: Fiona Arvayo,  Radio Prague International

“Es una serie de fotografías que yo empecé a hacer hace ya casi ya 15 años en Madrid, de hecho, en donde empecé a ponerle estos ponchos o estas ruanas a estas estatuas de reyes o de conquistadores. Hice estas intervenciones un poco para burlarme del poder de estas imágenes, del poder de estos señores y al mismo tiempo un poco jugar con la idea del turismo un poco en masa que va a Latinoamérica y la gente se medio disfraza locales.

Creo que deberíamos poder hacer modificaciones, transformaciones a este tipo de estatus que fueron instaladas de manera arbitraria, pero que cuando uno trata de modificarlas o desplazarlas o proponer nuevas, hay mucha tensión”.

Además de convertir una de las señoriales salas del Rudolfinum en un frondoso jardín en otra se muestran fotos de otra de sus intervenciones más divertidas que lleva haciendo durante años por todo el mundo, incluida Chequia: protestas infantiles.

Iván Argote - Radical Tenderness | Foto: Ondřej Polák,  Galerie Rudolfinum

“Es muy divertido ver a los niños protestando en un museo así y luego tomando la calle. Es maravilloso. El proyecto se llama Activísimo, como activismo, pero muy activo, y llevo ya casi 15 años trabajando en ello. Cada vez que tengo una exposición trato de hacer uno de estos talleres y los he hecho en más o menos 15 ciudades distintas, en África, en América del Sur, en América del Norte, en Europa... Salen fotos de Benín, Barcelona, Kiev, París, Arizona, Praga…

La idea es trabajar con el espíritu crítico de las niñas y los niños y también tomar el museo, un poco darle la vuelta, tomarse el museo y utilizarlo como un espacio de reflexión, de juego, un poco libre, con ruido”.

“Puedo entender también la destrucción”

Como artista y activista que interviene en el espacio público y en sus monumentos, Argote dio su punto de vista sobre los que van más allá y usan la destrucción como medio de protesta.

“En Colombia, los misak hicieron un proceso y juzgaron a una estatua a la que le pusieron un abogado y todo. Hubo un juicio público que terminó perdiendo la estatua y la ley indígena ordenó que debía ser derribada. La comunidad, las familias, fueron juntas y la derribaron. Fue un momento eufórico, de reclamar su propio espacio”.

“Entiendo el momento de rabia y el momento en el que se siente tanta humillación que las imágenes terminan siendo destruidas. Yo, por ejemplo, hice algunos proyectos con una comunidad indígena que se llama misak en Colombia. En los años 30, encima de un templo histórico de ellos, un antiguo presidente de Colombia destruyó una parte para poner encima una estatua de un conquistador. Y eso que Colombia era ya libre desde hacía muchos años.

Y ellos, casi 100 años ellos han vivido eso como una gran humillación, y a través de un sistema legal que se llama la ley indígena, que es como un código civil para las comunidades indígenas, ellos hicieron un proceso y juzgaron a la estatua, le pusieron un abogado y todo. Hubo un juicio público que terminó perdiendo la estatua y la ley indígena ordenó que debía ser derribada y ellos fueron en comunidad, con familia, y la derribaron y fue un momento un poco eufórico de la comunidad, de reclamar su propio espacio.

Entonces, yo creo que cada caso es muy particular, en cada ciudad o en cada país hay temas muy sensibles. Lo que yo trato de hacer es justamente cómo hablar de estos temas”.

El artista que sacó de paseo a Colón en Madrid

Como dice Argote, cambia mucho la sensibilidad hacia esta cuestión de unos lugares a otros. El artista pone el ejemplo de Francia, donde reside y tiene su familia.

“Francia tiene la idea de que mover estas estatuas sería como borrar la historia. Pero al mismo tiempo este tipo de monumentos están borrando otras historias que no están siendo representadas”.

“Francia tiene un gran legado colonial, pero a diferencia, por ejemplo, de Estados Unidos, tiene la idea de que mover estas estatuas sería como borrar la historia. Pero al mismo tiempo este tipo de monumentos están borrando otras historias que no están siendo representadas. Yo no creo en la idea de la destrucción, sino más bien la idea de la renegociación”.

Porque no es sencillo abordar la cuestión y Argote se pregunta por qué.

“Hay una cantidad excesiva de monumentos que son completamente casi ignorados, pero ya cuando uno los va a tocar o cuando va a hablar del tema, duele como un nervio en la espalda con eso de borrar la historia”.

Y, sin embargo, hay partes de la historia que realmente sería mejor borrar.

“El general francés Joseph Gallieni fue un tipo supercruel. Y su estatua es bien horrible porque son cuatro mujeres de cuatro razas distintas que lo mantienen, que representan los cuatro continentes que él dominó. Gallieni es el nombre de una estación de metro, de una gran avenida… pero nadie en Francia conoce muy bien su historia. Piensan que es normal tener esa estatua sin saber qué hizo, sin saber quién la puso”.

“Hay una intervención que yo hice en un monumento en Francia de un general que se llama Joseph Gallieni, un tipo que fue supercruel. Y la estatua del monumento en sí mismo es bien horrible porque son cuatro mujeres de cuatro razas distintas que lo mantienen, que representan los cuatro continentes que él dominó. Pero Gallieni es un nombre de una estación de metro, de una gran avenida… pero nadie en Francia conoce muy bien su historia. Simplemente piensan que es normal tener esa estatua ahí sin saber qué hizo, sin saber por qué, sin saber quién la puso. Y resulta que fueron tres tipos, tres militares, que decidieron pagar por esa estatua en los años 30. Es lo que decía antes: no son decisiones populares, no es que alguien del pueblo o la gente estuvieran pidiendo: “Por favor, pongan a Gallieni”. Y el hecho de que esa estatua esté ahí, no está informando mucho sobre la historia de un lado ni del otro, no está diciendo nada, está simplemente mostrando un tipo caminando encima de cuatro mujeres. Yo creo que esa narrativa, yo que tengo un pequeño bebé, hay que cambiarla porque ¿cómo le explica eso uno a un niño? Pero se acostumbra uno a ver ese tipo de imágenes y se vuelven normales, y de repente solamente el hecho de preguntar se vuelve como una amenaza muy fuerte”.

En la exposición se pueden ver tres vídeos. Uno de ellos es la retirada de esta estatua de Gallieni en París. Otro está dedicado a la estatua de Cristobal Colón en Madrid.

“En Madrid lo que hice fue una réplica de la estatua de Cristóbal Colón que está en la Plaza Colón y la puse en un camión de transporte, la amarré como mercancía y pusimos el camión a transitar por Madrid para crear la ilusión de que estaban llevándose la estatua. Y, claro, eso generó muchas reacciones.

También colaboré con un periodista, Borja Bas, que trabaja en El País, que hizo un artículo bien divertido sobre que habían sacado de paseo a Colón, tendía a crear la duda sobre qué había pasado”.

La exposición Ternura Radical de Iván Argote permanecerá abierta al público hasta el día 7 de septiembre. La entrada es gratuita y, como dice Argote, cualquiera puede entrar y echarse una siesta, si quiere.

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