Arqueólgos checos hallan una momia de niño: su padre había diseñado la tumba para que oraran por él

Hallazgo de una momia en la tumba de la familia Hendrich en Skalná

Tras una compleja restauración de la tumba de la familia Hendrich en la ciudad checa de Skalná, arqueólogos descubren los restos momificados de un niño de seis años fallecido en 1887, víctima de la escarlatina.

Tumba de la familia Hendrich | Foto: Museo de Cheb

Una tumba abandonada y profanada durante décadas en la ciudad checa de Skalná, en la región de Cheb, ha revelado un inesperado descubrimiento. En su interior, arqueólogos del Museo de Cheb encontraron el cuerpo momificado de un niño, Ernst Gabriel Hendrich, fallecido a los seis años en 1887. La tumba había sido construida por su padre en su memoria y, tras años de deterioro, ha sido restaurada por iniciativa del Ayuntamiento de Skalná.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la tumba familiar de los Hendrich sufrió un abandono progresivo y graves daños por actos de vandalismo, explicó a la Radio Checa Michal Beránek, arqueólogo del Museo de Cheb.

Vandalismo en la tumba de Hendrich | Foto: Andrea Strohmaierová,  Český rozhlas

“La tumba fue víctima de incursiones de vándalos y saqueadores. La mayoría de los ataúdes fueron abiertos, varios de ellos incluso violentamente. Algunas presentan agujeros realizados con un elemento metálico”.

La restauración de la tumba permitió realizar un riguroso estudio arqueológico.

“Logramos identificar los distintos cuerpos. No se trató únicamente de una investigación arqueológica, naturalmente, ya que se trata de un lugar de entierro. Posteriormente, en acuerdo con la ciudad de Skalná, se procedió también a la restauración de algunos de esos ataúdes seleccionados, que representan bastante bien la cultura funeraria de finales del siglo XIX”.

Cuerpo momificado de Ernst Gabriel Hendrich | Foto: Andrea Strohmaierová,  Český rozhlas

Originalmente, el mausoleo fue mandado a construir en 1888 por Ladislav Hendrich, entonces consejero del tribunal regional, un año después de la muerte de su hijo menor, Ernst Gabriel, quien perdió la vida a causa de la escarlatina. Poco después, también falleció su primogénito, Rudolf, enterrado junto a su hermano.

Durante la investigación, los expertos analizaron los restos encontrados en 18 ataúdes y quedaron sorprendidos por el buen estado de conservación del cuerpo del pequeño Ernst, señaló Beránek.

Examen de los restos en la tumba de la familia Hendrich | Foto: Andrea Strohmaierová,  Český rozhlas

“Nos interesaba, en primer lugar, averiguar el estado de salud real (del niño). En segunda instancia, nos enfocamos en cómo avanzó el proceso de momificación, o mejor dicho, la degradación del cuerpo a lo largo de los años. Y se demostró que la degradación no fue significativa: incluso órganos, como el cerebro, que en gran parte está compuesto por agua, simplemente se secaron y permanecieron dentro del cuerpo”.

La tumba fue diseñada no solo como un lugar de descanso eterno, sino también como un espacio de reflexión.

Reconstrucción tridimensional de la momia de Ernst Gabriel Hendrich | Foto: Andrea Strohmaierová,  Český rozhlas

“Su padre creó una fundación a la que destinó 100 florines, y los intereses de esa inversión se entregaban precisamente a los mejores alumnos de primer grado de Skalná, con la obligación de rezar en esa tumba. La tumba fue diseñada precisamente para ello: tiene un suelo de cristal desde el que se puede ver hacia abajo, donde fue colocado el cuerpo, y arriba hay, digamos, una capilla, que servía de marco para realizar las oraciones”.

Gracias a la reconstrucción, la tumba de los Hendrich se ha transformado en un lugar de memoria que recuerda una tragedia familiar de finales del siglo XIX. Aunque no está abierta al público de forma regular, el Ayuntamiento de Skalná planea permitir visitas en ocasiones especiales, debido al creciente interés tanto de historiadores como del público general.

Autores: Andrea Strohmaierová , Juan Muttoni | Fuente: Český rozhlas
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