Volková: “En el método con paja, la decoración es solo la punta del iceberg”

La tradición checa de pintar huevos de Pascua, conocida como kraslice, se remonta a siglos atrás. Nos adentramos en este arte único de la mano de Lenka Volková, miembro de la Asociación de Pintores de Huevos Decorados de la República Checa, quien nos comparte algunos de los secretos y técnicas detrás de este colorido arte.

Lenka Volková | Foto: Ondřej Tomšů,  Radio Prague International

Lenka Volková es miembro de la Asociación de pintores y pintoras de Huevos de Pascua (kraslice) en República Checa. Anualmente, imparte numerosos cursos por todo el país donde enseña algunas de las técnicas tradicionales para la decoración de los huevos, que luego los participantes pueden llevarse a casa y compartir con sus seres queridos. Normalmente, los huevos decorados son ofrecidos por parte de las mujeres a los hombres el lunes de Pascua, como símbolo de vida y nuevos comienzos. La simbología la describe Volková en detalle.

“Bueno, kraslice (huevo de Pascua) viene de la palabra krásný – hermoso, y es un símbolo de vida. Comparte mucha simbología con la primavera, el momento en que todo nace. Además, el huevo también tiene un lugar en la historia, creo que fue en el siglo XI cuando se encontraron huevos en los cementerios, que eran de color negro, como símbolo de la vida. Entonces los huevos, el embrión, son un símbolo de la primavera y de la nueva vida”.

Foto: archivo de Lenka Volková

En sus cursos, la artista normalmente comparte dos técnicas, la decoración con cera y con paja. La más común, que muchos realizan en sus casas como pasatiempo familiar, es precisamente la técnica de la cera, que Volková percibe como la más sencilla.

Foto: archivo de Lenka Volková

“En Chequia utilizamos ceras de colores, y se puede empezar de forma muy simple, en una cocina normal y corriente, aunque tal vez es bueno construir una cuchara que esté colgando de algún artilugio para poder mantener la cera caliente sobre la cuchara. Pero también se puede usar una vela, y con ella calentar la cera encima de la cuchara. Y después hay que coger una herramienta con una punta, se usan mucho las cabezas de alfiler, y con ella ir aplicando la cera derretida en la superficie del huevo, creando diferentes formas”.

Una vez calentada la cera, es momento de dar paso a la imaginación, aunque ojo, es importante mantener un alto nivel de precisión para que las gotas de cera queden uniformes. Según la experta, la uniformidad y la temperatura de la cera y la herramienta con la que se aplica son claves para dominar esta técnica.

Foto: archivo de Lenka Volková

“Lo más importante es, tal vez, conseguir templar bien la temperatura, porque es necesario que la cabeza del alfiler esté bien caliente y luego ser capaz de hacer bien los diseños o las gotas de cera, para que queden bien uniformes, esa es la base de la técnica”.

La segunda técnica, para la que se utiliza la paja, es algo más complicada, ya que requiere de una extensa preparación, que empieza en los campos de verano, meses antes de la primavera, cuando se suelen decorar y regalar los huevos.

“Esta técnica la complica un poco el hecho de que la paja no se puede comprar en ningún sitio, en verano hay que salir fuera y recogerla del campo. Así que hay todo un proceso detrás, que empieza mucho antes de sentarse a decorar. Decorar es realmente la punta del iceberg. Pero bueno, luego la decoración consiste en pegar la paja a la superficie del huevo. Normalmente uso avena o cebada o tal vez centeno. La avena tiene un deje plateado y la cebada dorado, igual que el centeno, que en Chequia se cultiva en Moravia, donde hace más calor. El trigo no es recomendable porque es muy grueso y cuesta más trabajar con él”.

Foto: archivo de Lenka Volková

Aunque puede parecer un proceso tedioso, para la experta se trata de una actividad que se lleva a cabo con ganas y una curiosidad constante, lo cual eso se ve después reflejado en sus elaboradas decoraciones. Es por ellas que Volková se ha ganado el título de Maestra del arte popular de la decoración de huevos de Pascua con paja.

La paja para decorar | Foto: archivo de Lenka Volková

“Mi especialidad es que voy y recojo diferentes tipos de paja. Siempre voy recogiendo y probando. Se tienen que quitar las espigas, las estacas, y luego la paja debe guardarse de una forma específica para que no se humedezca. Luego, hay que colorear los huevos, idealmente de color negro, para que la paja resalte sobre el color”.

Después de todo este proceso, cuando ya se tienen los huevos coloreados y todo listo para decorar, hace falta humedecer la paja y plancharla, con tal de que sea moldeable. Solo después de cumplir todo este proceso, se empieza realmente a decorar el huevo con pequeños tallos de paja, lo cual también es un reto en sí mismo, describe Volková.

Foto: archivo de Lenka Volková

“Y la otra técnica es que hay que saber cortar bien las piezas individuales, por lo que se tiene que ser capaz de hacer triángulos, diamantes y otras formas y que todas sean bastante uniformes porque luego hay que juntarlas para crear estructuras más grandes, como estrellas u otras… Se utiliza un pegamento de dispersión, y el siguiente desafío es pegar bien la paja: para que quede suelta pero tampoco quede pegajoso el huevo. Hay que saber trabajar con ella.”

Solo el proceso de recorte y pegamento de la paja puede durar unas ocho horas en los talleres de Volková, y es por eso que la técnica con cera es la más popular y accesible en sus cursos, que se llevan a cabo en diferentes instituciones de todo el país, incluido en el Museo Etnográfico del Museo Nacional de Praga. Con muchos años de experiencia, la especialista afirma que se trata de una actividad apta para todas las edades, que tiene el poder de unir distintas generaciones en una misma mesa, logrando que todos se sientan incluidos.

“No veo la diferencia en el trabajo con los niños o con adultos. Normalmente trabajo de la misma manera con niños de primer grado y personas, digamos, de la tercera edad. Siempre tengo el mismo enfoque: primero explico, después muestro, y luego asisto, dando vueltas entre los participantes mientras decoran. Creo que es un proceso muy único en el que diferentes generaciones pueden encontrarse fácilmente, ya que cualquiera que esté interesado puede formar parte”.

Lenka Volková no vee la diferencia en el trabajo con los niños o con adultos | Foto: Ondřej Tomšů,  Radio Prague International

El arte de decorar huevos de Pascua no solo preserva una rica tradición checa, sino que también fomenta la unión entre distintas generaciones. Gracias a las enseñanzas de Lenka Volková, la práctica sigue viva, invitando a personas de todas las edades a compartir momentos creativos mientras aprenden sobre la simbología y las técnicas ancestrales que dan vida a los kraslice. Así, cada huevo decorado se convierte en un pequeño tesoro lleno de historia, arte y significado.

palabras clave:
audio

Relacionado

  • La Pascua en Chequia

    ¿Cómo se celebra la Pascua en la República Checa? ¿Qué tradiciones han sobrevivido hasta hoy día?