¿Nacionalizar la gran energética checa? El debate que desata la última tormenta política en el país

La propuesta para adquirir el 30% restante de la energética ČEZ reaviva críticas entre expertos, exministros y parte del Gobierno. El coste, la pérdida de dividendos y el riesgo de endeudamiento histórico ponen en jaque la estrategia e, incluso, proyectos clave como los nuevos reactores de Dukovany.

Pocos frentes han acaparado en el último tiempo tanta atención y titulares como la política energética, un asunto ya no solo global, sino que también genera intensos debates en clave nacional. Para el país, este asunto supone irremediablemente hablar de ČEZ, uno de los mayores grupos energéticos de Europa Central y pieza clave en la estrategia energética nacional, y de cómo el nuevo ejecutivo checo pretende dar todo un volantazo en este sentido.

Mojmír Hampl | Foto: René Volfík,  iROZHLAS.cz

Y es que el plan del movimiento ANO para nacionalizar completamente el grupo energético ČEZ ha reavivado un intenso pulso político en la República Checa y generado a la vez multitud de reacciones contrarias entre expertos económicos, antiguos responsables de las finanzas públicas y también parte del Gobierno en funciones.

“Nacionalizar ČEZ es un despilfarro innecesario y costoso. Tendrá un impacto negativo tanto en ČEZ como en el mercado de capitales. Hablamos de que cada curso hay un dividendo de hasta ochocientos millones de euros, que no estará disponible durante varios años”, afirmó con contundencia el presidente del Consejo Nacional de Presupuesto, Mojmír Hampl, durante el programa de Václav Moravec, en la Televisión Checa.

Miroslav Kalousek | Foto: Kateřina Cibulka,  Český rozhlas

A las críticas se sumó el exministro de Finanzas Miroslav Kalousek, quien además señaló que los mecanismos regulatorios actuales ya garantizan un control público suficiente.

“Es enormemente costoso, agotará las reservas de la República Checa. Habrá un déficit aún mayor en el presupuesto estatal, que tendrá que prescindir de los dividendos”, declaró Kalousek.

Actualmente, el Estado controla aproximadamente el 70% de las acciones de ČEZ a través del Ministerio de Finanzas, mientras que el 30% restante pertenece a accionistas privados. Así, la iniciativa de ANO supondría la compra del 30% de las acciones actualmente en manos de inversores privados, operación valorada en torno a los 10.000 millones de euros y que podría prolongarse hasta un año y medio. Desde la formación, varias voces han señalado que esta recompra podría financiarse con los propios beneficios de la energética.

Central nuclear de Dukovany | Foto: René Volfík,  iROZHLAS.cz

Sin embargo, varios analistas coinciden en que esta vía llevaría la deuda corporativa hasta niveles inéditos. Petr Bártek, de Česká spořitelna, estima que el endeudamiento podría multiplicar entre cuatro y cinco veces el beneficio operativo, mientras que Radim Dohnal, de Capitalinked.com, anticipa que, de acometer este movimiento, ČEZ se transformaría en “la empresa energética grande más endeudada de la Unión Europea”.

A este escenario se suma la posible resistencia de accionistas minoritarios. De ser necesario forzar su salida, el Ministerio de Finanzas tendría que adquirir directamente sus títulos, obligando así al Estado a endeudarse —probablemente a menor coste que la propia empresa— para completar el proceso. Por su parte, fuentes de la compañía recogidas por diversos medios advierten también de la paralización prácticamente total de inversiones clave si se destinan recursos a la compra de acciones.

Lukáš Vlček | Foto: Zuzana Jarolímková,  iROZHLAS.cz

Esto afectaría especialmente a proyectos estratégicos como los nuevos reactores nucleares de Dukovany, la mayor obra energética en la historia del país, valorada en más de 16.000 millones de euros.

Por su parte, el Gobierno en funciones rechazó nueva y frontalmente la propuesta. El ministro de Industria y Comercio, Lukáš Vlček (STAN), la considera “carente de lógica económica”, y el titular de Transportes, Martin Kupka (ODS), defendió que los beneficios de ČEZ deben invertirse en nuevas infraestructuras.