Más de cien millones de turistas extranjeros visitan al año la RCh

Cesky Krumlov, foto: Barbora Kmentova

Más de cien millones de turistas extranjeros visitan al año la República Checa, según el Instituto de Estadísticas Checo. El principal destino en este país es Praga, pero visitan también otras ciudades históricas, castillos, palacios y ciudades balnearios.

Cesky Krumlov, foto: Barbora Kmentova
El interés de los extranjeros por visitar la República Checa sigue aumentando desde el fin del régimen comunista, en 1989, con la excepción del año 1999, cuando el número de turistas no sobrepasó los cien millones. Por ejemplo, en 1997 visitó este país 108 millones de turistas extranjeros, el año pasado fueron 104 millones.

Mientras que en los primeros años después de la caída del Telón de Acero, los turistas de Europa Occidental y del continente americano llegaban a la República Checa por curiosidad, para ver in situ la "realidad postcomunista", en los últimos años les atraen sobre todo los monumentos históricos.

La mayor atracción para los turistas sigue siendo la capital checa, adonde llega el 90% de extranjeros. Aunque en el pasado Praga no tenía buena fama entre los visitantes foráneos, debido al mal comportamiento de los taxistas y los altos precios de hospedaje, esta situación ha mejorado considerablemente. Los servicios de este tipo que ofrece actualmente la capital checa, no difieren de los de otras metrópolis europeas.

Entre las ciudades balnearios visitadas por turistas del extranjero, son las preferidas Karlovy Vary y Mariánské Lázne, en Bohemia Occidental. También éstas han acusado un cambio en la composición de su clientela. Mientras que en las calles de Karlovy Vary se oía principalmente el ruso, últimamente han comenzado a llegar visitantes de Israel y Europa Occidental.

El Ministerio para el Desarrollo Regional senala que el primer lugar, en lo que al número de visitantes de la República Checa se refiere, lo ocupan los alemanes, seguidos por los polacos y los italianos. Los turistas extranjeros pasan en este país en promedio tres o cuatro días; o se alojan en un lugar fijo desde donde salen a excursiones cortas o emprenden giras por los monumentos culturales checos que a menudo unen con una breve visita a Eslovaquia o Hungría.