Los productos andaluces son bien acogidos por el mercado checo

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Andalucía cuenta con una amplia oferta de bienes y servicios que encaja bastante bien entre la demanda internacional. En este sentido trabaja Extenda, abriendo paso a las empresas andaluzas alrededor del mundo. Luis Vizuete es el director de la oficina de Praga.

Luis a orillas del Moldava, foto: autora
La primera vez que llegó a Praga fue hace mucho, allá por el año 2000 con una beca del ICEX, el Instituto Español de Comercio Exterior. De esta forma aterrizó Luis Vizuete en suelo checo. Tras pasar un año aquí volvió a España. Pero en 2003 le ofrecieron trabajar para Extenda, la Agencia Andaluza de Promoción Exterior, dirigiendo la oficina de Praga. Era una oportunidad que no podía rechazar. Su labor la resume así.

“Ayudamos a las empresas andaluzas que necesitan encontrar clientes

aquí o invertir aquí o buscar información aquí. Los asesoramos en ese proceso, buscando información, preparamos agenda de reuniones, organizamos promociones, todo tipo de actividad relacionada con el producto que sea. Vienen muchas empresas a visitarnos y los acompañamos a reuniones que tienen en Praga, fuera de Praga y también en Eslovaquia”.

Asegura que como andaluz que es, resulta muy gratificante ayudar a empresas de su tierra a introducir sus productos aquí. La República Checa, a pesar de ser un país pequeño, con unos 10 millones 200 mil habitantes, acoge bastante bien a estas pequeñas y medianas empresas.

“Dentro de los países PECOS, los países de la órbita exsoviética que ahora se han incorporado muchos a la Unión Europea, República Checa es uno de los más desarrollados, con mayor renta per cápita, mayor crecimiento. A pesar de ser un país pequeño, compra más que otros países de tamaño similar de la zona”.

Desde la Unidad de Promoción de Negocios de Extenda en Praga atienden cada año a unas 140 empresas andaluzas que desean conocer más acerca de este mercado. El sector agroalimentario es el más exitoso entre los checos, aunque hay productos para todos los gustos. Luis da un ejemplo.

“Una empresa curiosa, la verdad que el producto es original. Hacen diamantes a base de pelos de seres queridos. Entonces es un producto un poco estrambótico, pero también es curioso”.

A la hora de comercializar sus productos aquí, dichas empresas se topan con algunas dificultades, como la distancia física que hay entre el sur de España y Chequia y las diferencias a la hora de hacer negocios.

“Entonces son a lo mejor detalles que para nosotros pueden ser insignificantes pues para ellos no lo son, por ejemplo el tiempo de entrega de pedidos. Para nosotros el tiempo es algo más flexible, el pedido te llegará en dos o tres días. El checo no quiero oír dos o tres días, quiere saber si el pedido le va a llegar el miércoles y a qué hora el miércoles, o si va a ser el jueves y a qué hora el jueves. Y por ese lado hay bastantes malos entendidos”.

En este sentido, Luis admira la formalidad de los checos, el que sean personas muy trabajadoras y humildes. Pero reconoce que echa en falta la espontaneidad y la improvisación, puesto que tienen planificados hasta los encuentros amistosos.

Luis en la sala de reuniones, foto: autora
“Mucha gente lleva una agenda también para su vida personal. Y el intentar quedar con alguien sin avisarlo con una semana de antelación no es fácil”.

A pesar de las diferencias entre checos y andaluces, o quizás por ello, Luis cree que en el sur de España, un checo puede encontrar todo lo que busca en sus vacaciones.

“No es sólo sol y playa, que tenemos mucho. Sino que eso se complementa también con posibilidades culturales varias. Ciudades como Sevilla, Córdoba, Granada, monumentos como la Mezquita, la Alhambra...Y socializándose con la gente, visitando sitios, comiendo bien...Yo todos los que conozco que han ido, se alegran mucho e incluso repiten”.

Cada vez que Luis Vizuete viaja a Andalucía, con bastante frecuencia por motivos de trabajo, la luz y el sol le dan las energías suficientes para volver al mundo checo. Aunque aquí, después de seis años, se encuentra ya como en casa. Por eso tiene claro que cuando regrese a España, quién sabe cuándo, echará tanto de menos su barrio actual, Vinohrady, como actualmente añora su barrio natal, Triana, en Sevilla. Y es que Praga tiene algo especial que la convierte en una ciudad inolvidable. En eso estamos de acuerdo muchos.