Los nazis administraban sus propios burdeles en Praga para evitar enfermedades venéreas y mantener la pureza de la raza

Las huestes nazis que invadieron Checoslovaquia a partir de 1939  administraban sus propios burdeles en Praga y todo el territorio anexado. El objetivo era no solo prevenir la propagación de enfermedades venéreas, sino también controlar estrictamente todos los aspectos de la vida de los soldados, incluidos los sexuales.

Foto ilustrativa:  Bundesarchiv,  Bild 101II-MW-1019-13 / Dietrich / Wikimedia Commons,  CC-BY-SA 3.0

Intersección de las calles Americká y Záhřebská, en el tradicional barrio de Vinohrady de Praga. Se trata de una esquina achaflanada, que recuerda las del Eixample de Barcelona, pero una excepción en Praga, donde muchas así no hay. En esa esquina, en Americká 17, hay un viejo edificio amarillo de cinco plantas donde en la baja funciona actualmente el conocido bar Blatouch.

Allí, en esa esquina achaflanada, fue inaugurado el primer burdel exclusivamente para soldados alemanes, llamado Orel (Aguila), el 31 de agosto de 1940, por orden del cuartel general de las SS.

Tabla con las estadísticas de visitas al burdel de la calle Americká en Praga | Foto: Instituto de Estudio de los Regímenes Totalitarios

Tras el establecimiento del Protectorado de Bohemia y Moravia, en 1939, unos 200 mil soldados del ejército alemán (de la Wehrmacht y las SS) fueron desplegados en territorio checoslovaco.

Intento de prohibición

Su presencia, entre otras cosas, provocó un aumento de la prostitución, que el mando alemán intentó regular mediante medidas sanitarias, control policial e ideología racial.

Pavla Plachá | Foto: Matěj Skalický,  Vinohradská 12

Así lo explicaba a la Radio Checa la historiadora Pavla Plachá, del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios.

“Al principio, los jerarcas nazis intentaron prohibir a los soldados alemanes visitar ciertos establecimientos en Praga donde se ofrecían servicios sexuales, pero esta medida resultó ineficaz: la tasa de enfermedades venéreas siguió aumentando. Luego decidieron registrar a las prostitutas alemanas y organizar encuentros sexuales supervisados ​​con soldados alemanes, pero esto también resultó ineficaz. Como resultado, en 1940 se decidió establecer burdeles especializados para miembros del ejército alemán y otras fuerzas de seguridad en el Protectorado, destinados exclusivamente a esta clientela”.

Delito grave

Al mismo tiempo, el régimen nazi vigilaba atentamente que los soldados alemanes no tuvieran contacto íntimo con las llamadas mujeres racialmente no aptas. Las prostitutas estaban sujetas a una estricta selección y registro.

Foto: e-Sbírky,  Národní muzeum - Historické muzeum,  Muzeum dělnického hnutí,  o.p.s.,  CC BY-NC-ND 4.0

Por ejemplo, el contacto sexual con una mujer judía se consideraba un delito grave, pero las relaciones con mujeres eslavas también eran condenadas.

Pero esto tampoco dio resultado, agrega la historiadora Pavla Plachá.

“Inicialmente, las prostitutas checas debían abstenerse de tener contacto con clientes alemanes. Sin embargo, los intentos por regular la prostitución en el Protectorado y la alta demanda por parte de los alemanes tras la llegada de los soldados alemanes hicieron que este criterio resultara ineficaz, y finalmente se permitió el empleo de algunas prostitutas checas en burdeles alemanes”.

Mucho trabajo

Aún existen documentos históricos que detallan las visitas al primer burdel oficial, Orel, que ya mencionamos antes. Por ejemplo, durante la semana del 19 al 25 de junio de 1942, 2352 hombres lo visitaron. Casi la mitad eran soldados de la Wehrmacht, seguidos por personal de las SS. El resto eran miembros de la aviación, así como policías y civiles. Trabajo no les faltaba, al contrario, continúa la historiadora Pavla Plachá.

El edificio donde antes estaba el burdel Orel | Foto: Ľubomír Smatana,  Český rozhlas

“Solo existen estimaciones provisionales sobre el número de mujeres que trabajaban en estos burdeles exclusivos para nazis. Por ejemplo, el primer burdel alemán, establecido en Praga en 1940 en Vinohrady, Orel, empleaba inicialmente a 25 mujeres, pero su número aumentó gradualmente, y posteriormente se abrieron nuevos burdeles, no solo en Praga, sino también en otras ciudades del Protectorado, como Brno y otras ciudades importantes. Todo estaba estrictamente regulado desde el principio. Se fijaban tarifas y todo estaba regulado literalmente desde el momento en que un soldado entraba en el burdel. Los precios de la comida y la bebida estaban fijados. La duración del acto también estaba controlada. Las prostitutas debían cumplir ciertos estándares, lo que significaba que había una estricta supervisión que continuaba hasta el mismo momento del contacto entre la prostituta y el soldado”.

Sistema regulatorio

Un informe de 1941 de la policía criminal alemana estimó que aproximadamente cinco mil mujeres ejercían la prostitución en Praga. Esta cifra, por supuesto, incluía a las prostitutas checas. Sin embargo, los criminólogos alemanes se quejaron de que la policía criminal checa no disponía de datos completos y solo registraba oficialmente a unas cuatrocientas mujeres, en su mayoría implicadas en otros delitos.

Foto ilustrativa: Bundesarchiv Bild 101II-MW-1019-13 / Dietrich / Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0 DEED

Con el tiempo, el sistema regulatorio se extendió también a las prostitutas checas que trabajaban con clientes checos comunes. A partir de 1943, la prostitución en el Protectorado se reguló según el modelo alemán. Quedó bajo el control de la policía criminal y la gendarmería del Protectorado, que debían vigilarla y regularla del mismo modo que lo habían hecho las autoridades alemanas.

Así pues, las autoridades alemanas no lograron erradicar la prostitución en el Protectorado, pero la vincularon estrechamente al sistema de represión. La actitud de los nazis hacia la prostitución era la siguiente: la toleraban, pero buscaban controlarla por completo. Cualquier mujer que infringiera las normas establecidas podía ser castigada, incluso enviada a un campo de concentración.

De hecho, muchas mujeres fueron encarceladas en campos de concentración precisamente por prostitución o por infringir las normas pertinentes. La decisión de enviarlas la tomaba la policía criminal alemana.

Autor: Gonzalo Núñez | Fuente: Český rozhlas
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