Los jóvenes que más saben sobre el Holocausto checoslovaco viven en Huesca
El Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos (IECHT) lleva años concienciando a jóvenes españoles sobre las atrocidades que los nazis perpetraron en Checoslovaquia durante la Segunda Guerra Mundial. Mediante conferencias con supervivientes y visitas a los propios campos, ayuda a mantener viva la memoria de ese trágico periodo del siglo XX, con la esperanza de que su actividad ayude a que no vuelva a repetirse.
El Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos surgió oficialmente en 2020 a raíz del proyecto Conocer el Holocausto, Historia, Memoria e Imágenes, que los españoles Jesús Inglada y Carlos Pérez lanzaron en 2014 con sus alumnos. A medida que fue creciendo el número de participantes y temas, los profesores terminaron fundando el IECHT con el fin de crear un marco eficiente para toda una serie de actividades de concienciación y a la vez asegurar que se siguiera cumpliendo la idea principal del proyecto: que el holocausto y otras tragedias similares nunca se repitan.
Carlos Pérez y Jesús Inglada conversaron con Radio Praga Internacional sobre la historia del Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos, de la importancia de seguir contando estas historias, de las raíces históricas de hermandad hispano-checa y mucho más.
¿Cómo surgió el Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos?¿Cuál fue la idea, su motivación?
Jesús Inglada: Yo en el año 2000 inicié una actividad con alumnos en torno a un deportado español que fue un gran divulgador de las penurias del campo de Mauthausen, Mariano Constante. Constante, por cierto, era íntimo amigo de un personaje muy importante para la antigua Checoslovaquia que era Arthur London. Y eso hizo que, en el año 2005, en el sesenta aniversario de la liberación de Mauthausen, la Amicale de Mauthausen y el Gobierno de España me invitaran a asistir con dos alumnos. Y a raíz de entonces inicié este camino de conocimiento, de investigación de deportados españoles. Pero, como tal, el gran espaldarazo vino a raíz de conocer al profesor Carlos Pérez, que vino a mi instituto de Huesca y juntos iniciamos el programa educativo que denominamos Conocer el Holocausto, Historia, Memoria e Imágenes, en el curso 2014/15. Ese fue nuestro gran inicio, teniendo siempre como centro de operaciones la ciudad de Praga.
¿Por qué Praga?
Jesús Inglada: Porque Praga nos permite, como centro, acercarnos a Cracovia, el campo de Auschwitz, y también a Austria, al campo de Mauthausen. Y, por supuesto, Praga, esa ciudad tan monumental, tan maravillosa, recoge buena parte de las claves de la Segunda Guerra Mundial. Entonces, el campo de Terezín también fue siempre nuestra visita obligada. Así que podemos decir que esta aventura se inició, como tal, en el curso 2014/15, con el primer viaje a Praga, y desde entonces ya llevamos, creo, la 17 edición de ver los campos. Chequia se ha convertido casi en nuestra fraterna hermandad. Por cuanto, en el Instituto Cervantes de Praga, nos hemos reunido con una pléyade de supervivientes que, solo con mencionarla, nos conmueve.
¿A quiénes han podido conocer? ¿Quiénes se han sumado a las actividades del Instituto?
Jesús Inglada: Nuestro gran primer objetivo fue encontrar a Helga Weissová, una niña judía superviviente de cuatro campos: Terezín, Auschwitz-Birkenau, Flossenburg, y finalmente, el campo de Mauthausen. Entonces, a lo largo de los años, hemos ido incorporando a testigos como Hana Hnátová Lustigová, otra señora también superviviente de los mismos campos. Hemos incorporado a Tomáš Radil, también a una señora increíble como Dagmar Lieblová, y así un número bastante importante de supervivientes. Digamos que este es el origen.
¿Y qué pasó? Que nuestro proyecto educativo, Conocer el Holocausto, posteriormente decidimos ampliarlo también a lo que podemos llamar los totalitarismos. Y por eso constituimos, como organización, el Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos, que nos ha permitido seguir estudiando, visitando todos los campos nazis en sus diferentes variantes y a la vez organizar, sobre todo gracias a la amabilidad y generosidad de Chequia, jornadas hispano-checas en nuestra ciudad, la visita a nuestra ciudad de personalidades como Dagmar Lieblová, o traer la exposición de pinturas de Helga Weissová a Huesca, por ejemplo.
Hermandad hispano-checa: De la guerra civil española a los campos de concentración
Jesús Inglada: Entonces, de alguna manera, hemos reproducido, una cosa que para mí es muy interesante, la vieja hermandad que tuvieron los deportados españoles con los deportados checos. La gran hermandad, la fraternidad hispano-checa surgió a partir de la guerra civil española, porque vinieron notables brigadistas internacionalistas de Chequia. Vinieron luchadores, pero vinieron también muchos colaboradores médicos, sanitarios, que constituyeron un modelo de hospital. Entonces, de alguna forma, esa colaboración, esa amistad hispano-checa en la guerra civil española continuó después en Francia, en los campos de refugiados del sur del país. Y posteriormente, esa relación también se materializa en los campos nazis. Porque cuando Francia fue ocupada por las tropas de la Wehrmacht alemana, ¿qué ocurrió? Que muchos de estos deportados españoles fueron llevados del sur de Francia a los campos nazis. Y allí, todavía aumentó más esa fraternidad.
Mediante una investigación que realizamos con Carlos, descubrimos, por ejemplo, que Helga Weissová, que fue nuestro origen primigenio, fue salvada en el último momento, cuando ya peligraba su vida y la de su mamá en las marchas de la muerte de Flossenburg a Mauthausen, por dos deportados españoles, Manuel Caballero Domínguez, de Barcelona, y José Rasal Río, de Vizcarrués, en Huesca, que las escondieron y las salvaron de las cámaras de gas.
Entonces, básicamente lo que ustedes han creado, continuando con esta amistad checo-hispana, es formar en Huesca, donde, si entiendo bien se concentra la mayoría de sus actividades, una población joven súper concienciada en temas del holocausto. Porque ustedes traen de intercambio a estudiantes españoles cada año, ¿verdad? ¿Cómo lograron, por ejemplo, entablar esta colaboración, o incluso amistad, de todas esas instituciones checas con los supervivientes?
Carlos Pérez: En el fondo es esto, fortalecer aquellos vínculos de los deportados españoles con los checos. Y hay una cuestión que muchas veces comentamos, que, en el 2014, cuando iniciamos este proyecto, nos extrañaba mucho como profesores checos o los propios jóvenes, la primera pregunta que nos hacían era ¿por qué nos interesa este tema? Y además veíamos que este tema estaba dormido a nivel general en la sociedad checa, es decir, había como una especie de cirugía suave, un tema que no hay que tocar. Eso sí que lo notamos mucho al principio. Hoy en día vemos que no, porque ya tenéis también el instituto con el que colaboramos, Paměť národa (Memoria de la Nación), que realmente está muy bien. Es decir, se ha fortalecido y hemos visto cómo ha habido un tránsito en el pensamiento de la sociedad checa hacia esas víctimas del totalitarismo nazi y posteriormente del comunismo. Creo que eso ha sido muy importante.
¿Por qué hemos contactado? Pues como bien ha dicho Jesús, creo que lo primero es agradecer tanto al Instituto Cervantes de Praga, al Instituto Cervantes de Cracovia, con los que tenemos una importante vinculación, con un apoyo desde el minuto uno increíble, así como a la Embajada de España, al igual que a las instituciones checas, particularmente la Embajada de Chequia en España, el Centro Checo y muchos más.
Huesca, la ciudad de los jóvenes que conocen el holocausto
Carlos Pérez: Huesca posiblemente sea el único ejemplo de ciudad en Europa donde ahora mismo, podemos decir de manera directa, más de mil jóvenes han participado en este proyecto. Pero es que no son solamente mil, es que son mil más los padres, los familiares… De hecho, los viajes primitivos nuestros que eran de estudiantes, se han convertido también en viajes de adultos en el verano, viajes formativos para profesores, seminarios, etcétera. Con lo cual, el crecimiento ha sido exponencial, pero siempre muy pausado. Nunca hemos perdido la perspectiva, lo que bien comentaba Jesús, de cuál es el objetivo de este proyecto. Eso es muy importante. No es que queramos crecer más o menos, tenemos que crecer con esta idea. La idea es que no se vuelva a repetir. Y si esa conciencia, esa conciencia ética, cala en nuestros jóvenes y cala en los jóvenes europeos, evidentemente podremos tener una barrera hacia esos neototalitarismos que están asomando sutilmente su cabeza, ¿no?
Momentos que deciden entre la vida y la muerte
Se suele decir que las historias son la mejor manera de presentar los eventos, que es más eficiente que ir contando datos, que la gente entiende mejor cuando tiene un ejemplo específico de una persona específica. Y ustedes, haciendo lo que hacen tantos años, han tenido que oír numerosas historias. ¿Se les ocurre alguna que les haya impactado particularmente? ¿Alguna que no se puedan sacar de la cabeza?
Jesús Inglada: Hana Hnátová Lustigová, por ejemplo, cuando llega a Auschwitz. Se encuentra en esa explanada donde van separando a los adultos susceptibles de trabajar, por lo tanto con una posibilidad de sobrevivir de momento, de los demás, los enfermos, mayores y mujeres con niños pequeños. Allí se produjo uno de esos momentos donde la vida y la muerte están en una decisión. Carlos y yo tuvimos el honor de escuchar de la voz de Hana cómo vio allí al doctor Josef Mengele, el doctor muerte. Y nos dijo Hana que su madre tenía el pelo blanco y no podía ocultar que ya era mayor. Y ellos no sabían nada todavía, después se ha sabido que señoras mayores de 50 años iban directamente a la cámara de gas al igual que las menores de 16 años. Hana Hnátová Lustigová nos dijo: ‘Mi madre que hablaba muy bien el alemán le miró a los ojos al ‘ángel de la muerte’, a Mengele, y le dijo unas palabras que han quedado como una sentencia. ‘Sea lo que sea lo que nos depare el destino, doctor, queremos estar juntas’’. Y entonces, Hana Hnátová nos decía que no sabe por qué, si a lo mejor el perfecto alemán pudo influir en que las eligieran para la zona de trabajo, y de momento, eludieran la muerte inmediata.
Carlos Pérez: El otro día echábamos cálculos de todas las veces que hemos estado en Auschwitz, en Mauthausen... Y había perdido la cuenta. El campo que a mí más me ha impactado ha sido Majdanek. Majdanek guarda una esencia y una atmósfera tanto en las salas, donde ves todavía el azul del ciclón marcado, como el horno que todavía conservan perfectamente. A mí ese campo me sorprendió, fíjate, después de todos los que hemos visitado. Pero realmente sí, Majdanek es un campo que invita a una reflexión muy profunda porque ahí sí que era exterminio absolutamente puro. No había opciones de nada. Y eso se palpa en la propia atmósfera del espacio.
Mantener vivas sus historias
Yo tuve la oportunidad de conocer a Michaela Vidláková y Dita Krausová y tengo que decir que me ha impactado enormemente la fuerza, la resiliencia que tienen en su compromiso de seguir contando sus historias a pesar de que tienen 85, y más de 90 años, respectivamente. Siguen dando conferencias, tienen sus PowerPoint, que me sorprende cada vez. Considerando su edad, lamentablemente, en unos años ya no contaremos con testigos directos de esta parte de la historia ¿Qué vamos a hacer después? ¿Tenemos suficiente material? ¿Tenemos suficientes historias para mantener viva esta parte del siglo XX?
Jesús Inglada: Creo que sí que, afortunadamente, en los últimos 20 o 30 años ha habido un esfuerzo grande y los historiadores tienen compiladas biografías de prácticamente todos. Ha habido inventarios. Por ejemplo, en España también hubo un gran inventario de todos los deportados españoles en los campos de concentración con ayuda de la administración española. Incluso el mundo del cine también, de alguna manera conmueve, motiva a abordar estos temas y ayuda a que no se olvide. Hay documentales muy importantes. Y creo que sí, que, afortunadamente, se ha hecho un esfuerzo por recuperar toda esa memoria.
Carlos Pérez: Bueno, particularmente en Chequia, Paměť národa, que es un organismo extraordinario. Pero volviendo a lo que tú comentabas antes, Jesús, creo que ese material es como un archivo: si no se visita, ahí se queda. Hay que el incentivar al profesorado para que pueda acceder a este material y se haga una digestión de ese material para acercarlo de una manera específica y muy sencilla a los jóvenes. Creo que ese es el siguiente gran paso.
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