Lo que pudo ser un gran escape

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El crimen organizado recibió un duro golpe. La Policía checa logró impedir un motín preparado por los presos rusoparlantes recluidos en diez prisiones checas. Surgida a finales del Siglo XIX, la mafia rusa renació con gran fuerza y proyección internacional tras la caída del Muro de Berlín en 1989.

Los nuevos miembros fueron reclutados entre los veteranos de la guerra de Afganistán y soldados de las bases militares soviéticas de los antiguos satélites, mientras que la mayoría de los cabecillas estuvieron vinculados con el KGB. Es por ello que la Policía checa se merece el mayor de los reconocimientos tras impedir un motín simultáneo que tenía como propósito preparar la huida de los grandes "capos".

La operación puso al descubierto el grado de preparación y coordinación de la mafia rusa, que como es sabido tuvo su origen precisamente en las prisiones. No obstante, las armas blancas y los teléfonos móviles que aparecieron entre los reclusos demuestran que existen grandes grietas en el sistema penitenciario checo.

Autor: Federico Picado
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