La "Siberia checa"

Česká Sibiř, foto: ŠJů, CC BY 3.0 Unported

La "Siberia checa" es una zona situada en el linde entre Bohemia Central y Bohemia del Sur. Según alude el nombre, es una región con un clima muy duro. El invierno comienza allí antes y finaliza más tarde en comparación con el resto del país. La nieve se mantiene en ese lugar, incluso cuando en otras zonas de la República Checa ha empezado ya la primavera.

Siberia checa, foto: ŠJů, CC BY 3.0 Unported
Una de las más antiguas aldeas de la "Siberia checa" es Neustupov, situada cerca de la ciudad de Benesov. Hallazgos arqueológicos revelaron que una fortaleza fue construida en ese lugar en el siglo IX. La aldea se llama según el soberano Neostupa quien radicó en esa zona en las postrimerías del siglo XI.

El pueblo está situado en un valle a unos 555 metros sobre el nivel del mar y está rodeado por campos, estanques y espesos bosques.

Durante el invierno suele nevar fuertemente en toda la "Siberia checa"; algunas carreteras incluso se quedan prácticamente intransitables por las altas capas de nieve, mencionó el alcalde de Neustupov, Miroslav Slunecko.

Miroslav Slunecko
"El invierno llega antes que en otras regiones, a principios de noviembre, digamos, y se marcha más tarde que en el resto del país. Aquí todo sigue estando cubierto de nieve, aunque a unos 10 km de Neustupov la nieve ya se haya derretido".

Uno de los más renombrados aristócratas que vivían en la aldea de Neustupov fue Kaspar Kaplír de Sulevice. El mismo participó en el levantamiento de los Estamentos checos contra los Habsburgo en el siglo XVII. Tras haber sido derrotada la rebelión, Kaspar Kaplír de Sulevice fue ejecutado en 1621, junto con otros 26 aristócratas checos, en la Plaza Vieja de Praga.

Neustupov
Posteriormente, su cuerpo degollado fue enterrado en la iglesia local y su cabeza fue expuesta como escarmiento durante 10 años en una torre del puente.

El nombre de la "Siberia checa" cuajó en la región gracias al escritor Jan Herben, quien lo utilizó en su epopeya titulada "Hostisov", a principios del siglo XX.

El escritor tuvo una villa en la aldea de Hostisov en la que se reunía tras la fundación de Checoslovaquia en 1918 la élite política del país, incluyendo a los primeros presidentes checoslovacos T. G. Masaryk y Edward Benes.

Neustupov, foto: ŠJů, CC BY 3.0 Unported
El centro de la "Siberia checa" es Milicín, un municipio con aproximadamente 700 vecinos. En esa zona se encuentra una reserva natural, en la que aparecen varias plantas raras, por ejemplo, especies poco habituales de orquídeas y de flores carnívoras, según indicó el presidente de la organización "Protección de la Fauna de la RCh", con sede en la aldea de Votice, Pavel Krízek.

"Por ejemplo, la cigüeña negra anida aquí, en estos lares viven también unos 40 ejemplares de rey de codornices, una especie en peligro de extinción. Cerca de Votice hay centenares de hormigueros que se alzan a un metro de altura, no he visto algo parecido en ningún otro lugar. El paisaje es de carácter somontano y creo que es uno de los sitios más bonitos del país, ya que la naturaleza está muy bien conservada, a pesar de la relativa proximidad de Praga".

Pavel Krízek
Pavel Krízek opina que el paisaje de la "Siberia checa" es peculiar, así como los vecinos de esa zona.

"La gente local siempre fue indomada. La tradición de cierta rebeldía que llevan los residentes de este lugar en la sangre tiene sus raíces en las guerras husitas del siglo XV. Incluso uno de los cuatro caudillos principales de las tropas husitas, Zbynek Buchovec z Buchova, provenía del pueblo Votice".

Un poco de esta sangre rebelde de seguro circula también por la venas del presidente de la organización "Protección de la Fauna de la RCh", Pavel Krízek, quien intenta luchar contra la muerte y el sufrimiento inútiles de los animales.

La organización existe unos 6 años, realizando varios proyectos, uno de ellos es la atención a animales heridos.

Hasta la fecha, unos 2000 animales heridos fueron atendidos en la sede de la "Protección de la Fauna de la RCh", un 60 por ciento de ellos volvió a la naturaleza libre, mencionó Petra Nová, de dicha organización.

"La gente que encuentre a un animal herido puede aprovechar nuestra línea telefónica que funciona las 24 horas al día. Nosotros recogemos el animal y lo trasladamos a nuestra estación donde lo atiende un veterinario, después tratamos de devolver al animal a la naturaleza libre. Por ejemplo, este cuervo se envenenó con una carnada de los cazadores, pero ya está curado y volverá pronto a la naturaleza".

Petra Nová
Uno de los mayores peligros para los animales lo representan los postes de los tendidos eléctricos, en los que muere una enorme cantidad de aves. En los años 50, el paisaje checoslovaco fue destruido por la agricultura comunista que liquidó islotes de bosques y franjas forestales, así que los postes se convirtieron en el único lugar donde las aves podían descansar u observar a su presa, explicó Pavel Krízek.

"El problema es que el ave se sienta en la consola del poste que está conectada a tierra, y al tocar el cable conductor, se genera un arco voltaico que atraviesa por el cuerpo del pájaro. Los más afortunados fallecen enseguida, pero algunos mueren lentamente incluso durante varias semanas".

Bajo la presión de la organización "Protección de la Fauna de la República Checa", el Gobierno decidió que sólo las empresas cuyos proyectos incluyeran un plan de modificación de los postes con la finalidad de impedir que las aves se sienten en las construcciones, pudieran participar en la privatización del sector energético en los años 90.

En el marco de las convenciones internacionales, dos directrices sobre la problemática de los postes fueron aprobadas últimamente y hasta la fecha unos 80 países ratificaron esas normas.

Si salen del pueblo Votice rumbo a Milicín, pasarán por la colina llamada Kalvárie. Si miran desde su cumbre hacia el este, en el horizonte divisarán el monte Blaník. Según una leyenda, en su interior duerme San Venceslao con su ejército, que despertará y saldrá en ayuda de los checos en caso de que el país esté amenazado por el peor de los peligros.

En la colina Kalvárie yace un conjunto de piedras con forma de león.

La leyenda dice que se trata de un león petrificado que está vigilando a los caballeros de San Venceslao.

El león es de piedra, pero su corazón sigue latiendo y despertará con sus rugidos al ejército cuando sea necesario.

Dicen que los montes Blaník y Kalvárie están comunicados con un pasillo subterráneo, que de vez en cuando atraviesa un caballero para controlar si el león sigue vigilando por la seguridad del país.

Al mítico monte checo Blaník viajaremos, estimados amigos, en uno de nuestros próximos Radioviajes.

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