La obesidad infantil en Chequia creció un 50% en los últimos 15 años
Un estudio internacional revela que la obesidad y el sobrepeso han aumentado más del 50% entre los niños checos desde 2010. La problemática es más frecuente en familias con dificultades económicas y en zonas rurales. Los expertos alertan sobre las consecuencias que este mal acarrea también para la salud mental.
La obesidad infantil se ha convertido en un problema social en la República Checa. Así lo demuestra la más reciente edición del estudio internacional “Comportamiento saludable de niños en edad escolar” (Health Behaviour in School-aged Children - HBSC), que se lleva a cabo desde hace varias décadas y analiza los hábitos de vida de los menores en casi 50 países. Según el informe, más de una quinta parte de los niños checos tiene sobrepeso u obesidad, y el número encierra una tendencia creciente.
Desde 2010, la proporción de niños con obesidad ha crecido en más de un 50%. Los casos son más frecuentes entre los jóvenes de familias con menos recursos económicos y, un dato curioso, entre habitantes de localidades pequeñas, según explicó el jefe del equipo de investigación, Michal Kalman, durante una conferencia de prensa en Praga.
“El mayor riesgo de sobrepeso y obesidad lo tienen los niños que provienen de familias con una situación económica menos favorable. Estos niños tienen más del doble de probabilidades de sufrir sobrepeso u obesidad. También hemos descubierto que otro factor de riesgo es crecer en localidades de hasta 2.000 habitantes”.
El estudio señala, además, que el problema es más grave en la región de Ústí nad Labem, mientras que los índices más bajos se registran en la región de Zlín y en Praga. “Los chicos de este territorio están ligeramente por debajo de la media mundial, mientras que las chicas se sitúan un poco por encima”, añadió Kalman.
Previo a la publicación de este estudio, el Ministerio de Salud ya venía señalando el problema de la obesidad en el país, que incluye casos verdaderamente complejos, como explicó recientemente a la Radio Checa el pediatra y médico deportivo Dalibor Pastucha.
“Lo más peligroso es que se sigue incrementando el número de niños con obesidad mórbida, es decir, con un grado extremo de obesidad. Son niños que pesan entre 140 y 170 kilos o más. En estos casos, es casi improbable que esos menores lleguen a recuperarse del todo sin padecer serias enfermedades en el camino”.
La percepción del cuerpo y la salud mental
Los investigadores también preguntaron a más de 14.500 niños cómo se sienten respecto a su cuerpo y su peso. La mitad dijo estar satisfecha con su figura, pero una tercera parte de las niñas de 13 y 15 años declaró tener una visión negativa de su figura. Aunque los niños presentan sobrepeso con más frecuencia, suelen mostrarse más conformes con su aspecto. Entre los que se declaran insatisfechos, predominan los que se perciben como demasiado delgados.
En este contexto, el Ministerio de Salud planea incorporar chequeos más regulares para los casos más urgentes. Los niños con sobrepeso u obesidad deberán ser asistidos de forma constante por sus pediatras, como sostuvo a la Radio Checa el portavoz del ministerio, Ondřej Jakob, en declaraciones recientes.
“Este tipo de cuidados médicos puede ofrecerlo también otro médico especialista, con lo que se refuerza la cooperación entre diversos sectores de Salud. O sea, que además de pediatras pueden ayudar a resolver el problema de la obesidad también otros expertos en el tema. Pero el coordinador principal seguirá siendo el pediatra, quien conoce mejor al niño en cuestión, determina el nivel de su obesidad y puede recomendar los cuidados de otros especialistas puntuales”.
Aproximadamente, una de cada seis niñas que, según los criterios objetivos, tiene un peso normal, aseguró no estar contenta con su cuerpo. “Ese es el grupo más vulnerable desde el punto de vista de la salud mental”, subrayó Kalman. Según el investigador, estas niñas son más sensibles a la presión de las redes sociales y presentan un mayor riesgo de consumo de alcohol, tabaco, nicotina o dependencia de las propias redes sociales.
Hábitos de vida y bienestar
Los especialistas destacan que el peso corporal está estrechamente relacionado con los hábitos de movimiento y alimentación. La directora de la Oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Chequia, Zsofie Pusztaiová, recalcó en una conferencia de prensa la importancia de mantener una rutina saludable. Específicamente, señala que es fundamental no saltarse el desayuno, realizar suficiente actividad física y evitar pasar demasiado tiempo frente a una pantalla.
“Los niños con sobrepeso y obesidad evalúan peor su salud mental y sus relaciones con sus compañeros”, añadió Kalman, quien apuntó que estos menores tienden a experimentar más a menudo sentimientos de tristeza o irritabilidad.
Según el pediatra Dalibor Pastucha, sin embargo, los lineamientos de los médicos no son suficientes, ya que uno de los puntos más importantes es el ejemplo que dan los propios padres de los niños.
“Desde siempre tratamos de trabajar con toda la familia y ayudamos a cambiar su alimentación. Es importante que los demás familiares apoyen con su propio ejemplo al menor que trata de combatir la obesidad y bajar de peso”.
El estudio concluye que la obesidad infantil no es solo un problema médico, sino también social y psicológico; algo de lo que las autoridades checas han tomado nota. El año próximo, las nuevas medidas para atacar este problema se pondrán a prueba, con la esperanza de revertir una tendencia preocupante que, hasta ahora, no ha dejado de acentuarse.









