La nueva vida del carruaje en Praga: realidad virtual para explorar una ciudad que siempre deja algo por descubrir
Desde que Praga prohibió este año los coches tirados por caballos, la tradición parecía destinada a desaparecer. Sin embargo, una empresaria eslovaca logró recuperarla sin hacer sufrir a los animales: creó un recorrido virtual que permite acceder en tiempo récord a rincones difíciles de visitar, aunque en varios carruajes reales, entre ellos una joya de 200 años que transportó nada menos que al archiduque Franz Ferdinand. La experiencia, disponible en varios idiomas, se lanzó hace apenas un mes, pero ya atrae a visitantes de distintos países, sobre todo de Latinoamérica.
“Es bueno que ya no tengamos que hacer sufrir a los animales, pero me alegra que hayamos podido mantener esta tradición dentro de la ciudad, aunque sea de otra manera”.
A partir de enero de este año, Praga prohibió terminantemente el uso de carros tirados por caballos. Sin embargo, en pleno corazón de Malá Strana, los carruajes siguen circulando: no como una transgresión, sino como una idea. La que tuvo Simona Berešová, creadora de PRAGUEPHORIA, un tour de realidad virtual que permite recorrer la ciudad desde un carruaje histórico y tangible sin explotar a ningún animal. Pensado para quienes visitan la capital checa apenas por un par de días, el proyecto busca mantener viva una tradición antigua y, al mismo tiempo, hacer justicia a una ciudad que tiene mucho más para ofrecer de lo que parece a simple vista.
“Por eso creo que es importante mostrarles la mayor cantidad posible. Nosotros les hacemos visitar, por ejemplo, el Clementinum, Týn o incluso el subsuelo de Vyšehrad, lugares más difíciles de acceder como el propio Castillo de Vyšehrad, al que muchos turistas no llegan porque no está tan en el centro. Queremos mostrarles Praga desde otra perspectiva y, sobre todo, ofrecerles lo máximo posible en un período de tiempo corto. Y queremos conservar esa tradición porque los carruajes forman parte de Praga. Creo que es importante decir por qué fueron prohibidos: hubo motivos como el maltrato animal y el hecho de que los caballos tenían que tirar de los carruajes todo el día bajo un calor extremo. Es bueno que ya no tengamos que hacer sufrir a los animales, pero me alegra que hayamos podido mantener esta tradición dentro de la ciudad, aunque sea de otra manera.”
Praga sin distracciones
Explica Simona que los interiores fueron reconstruidos digitalmente, mientras que los exteriores son capturas reales de Praga. Cada sitio requirió entre tres días y una semana de trabajo debido al intenso renderizado necesario para convertir esos datos en escenas observables. Y aunque la experiencia sea virtual, ella subraya que mantiene la perspectiva única del carruaje: una mirada de la ciudad imposible de obtener caminando o desde cualquier otro medio de transporte, ideal, en su opinión, para apreciar la belleza de Praga.
“Y algo interesante que también intentamos hacer es eliminar por completo todas las distracciones visuales. Por ejemplo, trabajamos en borrar grafitis y ese tipo de cosas, pero también eliminamos las multitudes de turistas e incluso los autos, para que la persona pueda ver Praga realmente limpia y tal como debería lucir”.
¡Nos han montado a Fernando!
Es importante aclarar que, en estos tours, el carruaje no solo funciona como símbolo: también tiene una presencia concreta que contribuye, desde su materialidad, a construir la atmósfera histórica. Simona va más lejos y asegura que la colección de carruajes que tienen en el local de Malá Strana es el mayor atractivo del proyecto y lo que más llama la atención del público. Dos de los carruajes fueron utilizados en bodas: uno, originario de la zona de Benešov, tiene unos 40 años, y el más grande proviene de la ciudad eslovaca de Prešov. Pero hay un tercer ejemplar que es, en efecto, la joya: un carruaje negro de unos 200 años de antigüedad que proviene del castillo de Konopiště y que, según cuenta Simona, transportaba nada menos que al archiduque Francisco Fernando.
“No debería decirlo porque son como mis hijos, pero ese es mi favorito y le tengo muchísimo cariño. Procuramos que solo dos personas se sienten en él para que la experiencia sea aún más exclusiva. En general, la gente puede sentarse también en el asiento del cochero, pero en el caso del ‘Ferdinand’ pedimos que los visitantes se sienten únicamente en el lugar de pasajeros para que realmente tengan esa sensación de realeza. Es un carruaje increíblemente interesante, en mi opinión. Algo así no se encuentra fácilmente”.
Aunque la idea original de la empresa era adquirir unidades nuevas en Polonia, pronto se dieron cuenta de que los números no cerraban, por lo que se les ocurrió fijarse en el mercado de segunda mano, puntualmente en plataformas como Bazoš y Facebook Marketplace.
“Y así fue que los encontramos, fue casi un milagro que aparecieran todos allí, pero debo decir que el mayor problema fue el transporte porque, claro, no puedes aparecer con un carruaje en medio de una calle tan concurrida de Praga. Entonces, tuvimos que parar un poco más lejos, bajar el carruaje del remolque y empujarlo hasta nuestro patio. Allí hubo que desmontarlos: todos tuvieron que ser desarmados, les quitamos las ruedas, la parte inferior, la delantera, el eje. Luego seis hombres tuvieron que levantar la parte principal, girarla noventa grados y hacerla pasar por nuestra puerta porque los carruajes miden alrededor de un metro sesenta y la puerta un metro veinte. Además no podíamos causar ningún tipo de daño al edificio, así que fue algo muy exigente. Toda la operación duró unos dos días. No puedo ni siquiera imaginar la posibilidad de mudarnos y tener que volver a desmontar todo otra vez”.
El rey león
Por cierto, el local de PRAGUEPHORIA se encuentra en la calle Karmelitská, en un emblemático edificio de Malá Strana llamado U Černého lva (“El León Negro”) y por eso mismo decidieron que el guía del paseo y narrador de los relatos fuera, precisamente, un simpático león con corona completamente digital, cuya expresión se generó mediante facial motion capture, la misma técnica utilizada en producciones como Avatar. En la versión checa, el león parlante tiene la voz de Mark Crane quien participó, por ejemplo, en el exitoso videojuego Kingdom Come: Deliverance.
“Comenzamos en nuestra calle Karmelitská, luego visitamos la biblioteca del Clementinum, donde se cuenta algo sobre la princesa Libuše y su profecía de Praga. Continuamos en Vyšehrad donde nos detenemos en el subsuelo con las estatuas originales del Puente de Carlos, luego vemos la Plaza de la República y la Casa Municipal. Y finalmente regresamos a esta sala. Pero esa es nuestra versión provisoria de diez minutos, con la que nos estamos dando a conocer para reunir comentarios de los clientes. Según esa retroalimentación iremos ajustando el espectáculo, que al final tendrá una duración de 20 minutos y añadirá la Plaza de Carlos, la Plaza de la Ciudad Vieja y la Plaza de los Cruzados. Además, habrá más leyendas, como la de la Casa de Fausto o la del martirio de Jan Hus y también añadiremos la Plaza de Malá Strana, el propio Puente de Carlos, el Rudolfinum y las plazas que lo rodean, el recorrido que va desde el Teatro Nacional hacia la Casa Danzante, y durante todo el paseo habrá muchas más vistas y muchos más planos”.
Un tour apto para todo público
Simona tiene en claro que los tours virtuales no convencen a todos, pero le gustaría ayudar a cambiar esa percepción. También explica que uno de los objetivos del recorrido es facilitar el acceso a lugares que, aunque no están cerrados, suelen ser difíciles de visitar, como el Clementinum, cuyas entradas están agotadas con un mes de antelación. Y aclara que, aunque el tour incluye un breve comentario histórico, no pretende de ningún modo reemplazar el trabajo de los guías.
“Lo que más me gusta es cuando la gente en el carruaje, en plena experiencia virtual, saca el teléfono como para tomar una foto”.
“Por ejemplo un objetivo nuestro que hasta ahora nos está funcionando es permitir que distintas generaciones vivan juntas una misma experiencia. A menudo sucede que vienen abuelas y abuelos de ochenta años junto con sus nietos, y ellos, por ejemplo, no podrían recorrer esa ruta, por lo que, de ese modo, los niños pequeños se entusiasman con la tecnología de realidad virtual mientras la generación mayor puede disfrutar del hecho de compartir con ellos una experiencia bonita. Ese es nuestro objetivo principal: que distintas generaciones puedan conectarse así”.
Actualmente, el recorrido virtual se ofrece en checo, español, alemán e inglés, y pronto sumarán francés, portugués y chino. En este primer mes de funcionamiento han recibido gente de Oriente Medio, Países Bajos, España y, sobre todo, de Alemania y Latinoamérica, tal como puede verse en los mensajes que aparecen en su libro de visitas. Y, entre todas esas muestras de entusiasmo, hay un gesto en particular que a Simona le genera tanta ternura como satisfacción.
“Lo que más me gusta es cuando la gente en el carruaje, en plena experiencia virtual, saca el teléfono como para tomar una foto. Tanto se involucran con determinada escena que, por momentos, no entienden que lo que tienen delante… en realidad no está allí. El efecto es tan envolvente que realmente quieren fotografiarlo. También me encanta cuando algunos comienzan a aplaudir y a gritar de emoción, a veces también intentan hablar entre ellos y entonces se dan cuenta de que la persona que está sentada a su lado en realidad no puede escuchar y eso suele despertar una serie de comentarios que me encantan”.
Simona agrega que a los visitantes les encanta recibir, al final del recorrido, una entrada conmemorativa y fotos impresas en estilo Polaroid, un detalle que acompaña la atmósfera histórica de la propuesta.
Pura coincidencia
Aunque nació en la ciudad eslovaca de Košice, Simona vive desde hace catorce años en Praga y conoce el centro como la palma de su mano. Aun así, sostiene que en la capital checa, a la que considera la ciudad más hermosa del mundo, siempre queda algo nuevo por descubrir. Quizás por eso le resulta tan difícil elegir un único sitio favorito.
“Vyšehrad es uno de mis lugares favoritos. Probablemente esté en mi podio, aunque la verdad que eso cambia a diario. Siempre, siempre. Por ejemplo, me encanta el Castillo de Praga. Y ahora que estamos en Malá Strana, este barrio se me ha metido de lleno en el corazón. Antes no lo percibía tan profundamente como ahora. Así que ahora Malá Strana y, en especial, nuestra calle Karmelitská es mi sitio favorito”.
A veces, la realidad supera incluso a la realidad virtual. Y lo demuestra una coincidencia que parece hecha a medida, como si todas las piezas encajaran de repente. Parece mentira, pero es la pura verdad: el local donde hoy se realizan los tours en carruaje fue, antiguamente, una caballeriza.
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