La falta de vacunas vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la Sputnik V en Chequia

Foto: ČTK/AP/Dmitri Lovetsky

Chequia no descarta todavía la aprobación unilateral en su territorio de la vacuna rusa Sputnik V, algo que Hungría ya ha hecho y Eslovaquia se dispone a hacer.

El Grupo de Visegrado ha sido el primero en introducir en la Unión Europea la vacuna rusa Sputnik V, que no ha recibido por el momento la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés).

A Hungría, que ya la había adquirido previamente, se acaba de unir Eslovaquia. Y aunque no siempre el Grupo de Visegrado actúa al unísono, la lentitud en la producción de vacunas también impacienta a Chequia, donde no se descarta esta opción.

Foto: Ivana Milenkovičová,  ČRo

Hace unos días, el primer ministro checo, Andrej Babiš, dijo a la televisión Prima que no ve ningún problema para utilizar la vacuna rusa.

“¿Por qué no podemos ofrecer a la gente Sputnik? El que quiera vacunarse, que lo haga voluntariamente. ¿Por qué necesitamos a la Agencia Europea del Medicamento?”.

En el mismo sentido se manifestó el presidente Miloš Zeman, quien además anteriormente había señalado que su homólogo ruso, Vladímir Putin, le ha prometido vacunas Sputnik V para Chequia.

Según Zeman, para usarla sería suficiente con el permiso del Instituto Nacional de Control de Medicamentos.

“Para mí, bastaría un certificado del Instituto Nacional de Control de Medicamentos. Esta institución no debería ser perezosa y tendría que hacer algún certificado como el que ha hecho Hungría”.

Sin embargo, la directora de dicha institución, Irena Storová, salió rápidamente a contradecir a ambos mandatarios. Storová declaró que no está en su poder aprobar nada sin el permiso de la Agencia Europea del Medicamento. En caso de emergencia es posible, pero solo con una excepción que depende del Ministerio de Salud checo.

La directora del Instituto Nacional de Control de Medicamentos recordó que es Rusia la que no ha entregado la información necesaria a la EMA para avanzar con el proceso. De hecho, no ha pedido a la EMA la aprobación de la vacuna.

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Por otro lado, en Eslovaquia, la llegada de la vacuna Sputnik V ha provocado fuertes tensiones entre la coalición gubernamental, ya que algunos miembros del Gobierno dicen que no fueron avisados de esta decisión.

Frente a las críticas recibidas, el primer ministro eslovaco, Igor Matovič, respondió que este tema se está utilizando como arma política.

“Me temo que esta cuestión se está politizando innecesariamente. Sputnik V es una vacuna igual que las otras”.

Lo cierto es que la organización de la campaña de vacunación en la Unión Europea tiene sus deficiencias, por lo que cada vez más países buscan estrategias independientes. Por ejemplo, Austria ya ha hablado con Rusia sobre la posible producción en su territorio de la vacuna Sputnik.

Aunque la Comisión Europea advierte sobre los problemas que podría causar la aprobación unilateral de Sputnik V. En la Unión Europea hay planes para crear un pasaporte de vacunación que facilitaría los viajes internacionales. No obstante, solo contarían como vacunadas las personas que hayan usado algunas de las sustancias aprobadas por la EMA.

En Chequia, la predisposición de la población a vacunarse aumenta, y se estima que ya en torno al 52 % de los checos se vacunaría voluntariamente. Pero la realidad es que por ahora solo el 2 % de los checos ha podido recibir dos dosis de la vacuna contra el coronavirus. Una situación que, tras un año de pandemia, ya empieza a desesperar a algunos.

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