La cuarentena checa vivida por los hispanos

Фото: ČTK/Ondřej Deml

Por segunda semana consecutiva, la rutina diaria de muchas personas en la República Checa se ha encajonado entre cuatro paredes. Sobre la vida en cuarentena a través de los ojos de los hispanohablantes residentes en Chequia y sus opiniones sobre las medidas del Gobierno contra la expansión del coronavirus conversamos en Radio Praga Internacional con un profesor de español y con un importador de vinos de Latinoamérica.

Foto ilustrativa: ČTK/Ondřej Deml

Foto ilustrativa: ČTK/Ondřej Deml
De casa al trabajo, del trabajo a casa. A este recorrido se ha reducido la vida social de la mayoría de las personas en la República Checa que respetan la cuarentena general decretada por el Gobierno con el fin de frenar la expansión del coronavirus. Además de obligar a llevar las mascarillas en todos los espacios públicos, las medidas de protección restringen el movimiento libre de las personas en todo el territorio del país.

Algunos llevan este aislamiento social mejor que otros. Dentro del primer grupo se encuentra el joven profesor español Germán Izquierdo, natural de Logroño, que vive en Chequia desde hace más de dos años. A diferencia de muchas personas, su rutina laboral no ha cambiado demasiado en los tiempos de confinamiento.

“He perdido algunos cursos, pero afortunadamente la mayoría de mis alumnos están aceptando las clases en línea con lo cual puedo seguir trabajando. Otra gente no puede. Respecto a lo que es el día a día, creo que tengo algo de ventaja con respecto a otras personas porque soy una persona bastante casera, más aquí en Praga ya que conozco a mucha menos gente que en España, así que anteriormente pasaba mucho tiempo en casa también”.

“Muchos restaurantes probablemente tendrán que cerrar”

Rodrigo Schmidt, foto: archivo de Rodrigo Schmidt
Por su parte, el empresario chileno Rodrigo Schmidt, que se dedica a la importación y la venta de vinos latinoamericanos en la República Checa, enfrenta una situación más complicada. Su negocio depende mayoritariamente de la venta a los restaurantes y bares que permanecen cerrados desde hace casi tres semanas. Su empresa registra una gran caída de ventas, apunta Rodrigo.

“No nos queda otra que vender a personas particulares. Gracias a Dios no tenemos grandes gastos fijos. Vemos que para nuestra competencia que tienen muchos empleados y una carga muy alta está muy complicado y algunos hasta tendrán que cerrar. No obstante, muchos amigos nos están comprando y apoyándonos”.

Como distribuidor de vino, Rodrigo conoce a muchos restauradores a lo largo de la República Checa. Su pronóstico no es muy positivo respecto a varios de ellos.

“Sobre todo estos restaurantes, bares o cafés que están funcionando más o menos, cubriendo sus gastos y ganando un poco probablemente tengan que cerrar. De momento no he escuchado que despidieran a gente, pero sí que les bajan los salarios”.

Foto ilustrativa: ČTK/Ondřej Deml
Mientras que algunos restaurantes han cerrado completamente, otros siguen buscando formas de no caer en números rojos, apunta Rodrigo.

“Algunos están vendiendo para llevar a través de una ventana. Puedes tomar tu café, incluso algunos venden cerveza, y todo a precios bastantes buenos. Es la única forma de tener algunos ingresos. Es muy difícil que de la noche a la mañana tus ventas se vayan a cero. Muchos están intentando tener algún ingreso con la venta para llevar”.

“En Chequia hay obediencia, con excepciones”

Chequia ha sido el cuarto país europeo en declarar la cuarentena general, después de Italia, España y Austria. Además de ir a trabajar, la gente debería salir de sus casas solamente para comprar alimentos y productos de primera necesidad o para otras pocas tareas imprescindibles. En los supermercados se ha reservado un horario exclusivo para los clientes mayores de 65 años. Germán Izquierdo valora de forma positiva estas medidas que se han implantado antes que en España, donde su familia está expuesta a un alto riesgo.

“Soy de La Rioja que es una de las regiones más afectadas. Creo que mi familia lo está pasando con un nivel de ansiedad mucho mayor que el mío. Hablo con ellos prácticamente todos los días, especialmente con mi abuela que es quizás la que más me preocupa y la que más aburrida está, como está en casa sola. Creo que lo están pasando mucho peor que aquí y pueden estar más preocupados de lo que yo estoy por mí mismo”.

Antonia Soria Pérez, foto: archivo de Antonia Soria Pérez
Respecto a las medidas tomadas en su Chile natal, Rodrigo Schmidt no tiene objeciones contra el Gobierno de su país.

“En general ha estado bastante bien y están cumpliendo. En Chile no ha sido tan grave en el sentido de muertes e infectados como en otros países. Vi un gráfico que comparaba España con Chile y la diferencia es muchísima, lo manejan mucho mejor que en España en este sentido”.

Por su parte, Rodrigo aplaude la obediencia de las personas en la República Checa que según su opinión respetan debidamente las restricciones.

“Ha sido súper importante la reacción de la gente que ha cumplido. Se quedan en casa sin moverse mucho en comparación con Latinoamérica o los países de sur de Europa como España e Italia, donde siguen saliendo y este es el resultado”.

La obediencia no es la virtud de todos ni en la República Checa. Mª Antonia Soria Pérez, natural de México, lleva casi un mes sin salir de casa para evitar el riesgo de contagio y la vida en las calles praguenses la observa solamente desde su terraza. No siempre se encuentra con el respeto de las normas por parte de los transeúntes, según confiesa.

“No piensan realmente lo que les puede suceder. Está mal, porque si están viendo que la mayoría de la gente está colaborando, no sé por qué ellos no. Por qué se ponen en peligro ellos y sus hijos”.

A su vez, Mª Antonia coincide en que las medidas han sido tomadas a tiempo en la República Checa.

“Están muy a tiempo. En otros lados, como en Alemania, se estuvo alargando más y después se va alargar también. Si hubieran tomado estas medidas, iríamos casi al parejo. Creo que son medidas muy acertadas. Como hicieron cerrar negocios, ya no se juntan grupos de personas”.

Actualmente, la cuarentena general ha sido prolongada por el Gobierno checo hasta el 1 de abril. Mientras que Germán Izquierdo está aprovechando el tiempo libre para estudiar y tocar la guitarra, Mª Antonia empezó a estudiar alemán para defenderse en este país vecino donde viven sus hijos. Por su parte, Rodrigo Schmidt tratará de aprovechar el tiempo para mejorar su checo.