Jan Šrámek: “La gente solo se acuerda de nosotros cuando la predicción del clima falla”
Hablamos con Jan Šrámek, meteorólogo del Instituto Hidrometeorológico Checo, sobre las particularidades del clima en Chequia, el cambio climático y los Hombres del Hielo, esos días de mayo en los que, según la tradición, llega la última ola de frío. También abordamos un clásico: la facilidad con que mucha gente opina sobre el tiempo sin saber absolutamente nada al respecto.
Sin ánimo de contradecir al gran Bob Dylan, a veces sí es necesario que alguien pueda decir con precisión en qué dirección sopla el viento. Y eso lo tienen muy en claro las veinticinco personas que trabajan cubriendo cinco turnos diurnos y dos nocturnos en el departamento de pronósticos del Instituto Hidrometeorológico Checo (ČHMÚ), el centro principal de predicción del clima del país.
Con seis oficinas locales ubicadas en Pilsen, České Budějovice, Ústí nad Labem, Brno, Ostrava y Hradec Králové, la casa central que funciona en Praga 12 es la más grande porque, además de hacer pronósticos para la región de Bohemia Central, también realizan los de todo el país.
El instituto opera con un modelo de financiamiento mixto: recibe fondos estatales para el mantenimiento de la infraestructura de medición, pero también genera ingresos de manera comercial, proporcionando pronósticos personalizados para clientes que requieren información meteorológica precisa, una gama muy variada que va desde los vendedores de paneles solares hasta agricultores, tal como nos cuenta nuestro guía y metereólogo Jan Šrámek.
“Esto también es importante para las empresas de construcción, porque si hay temperaturas bajo cero, deben usar materiales diferentes, como un tipo de hormigón especial. Incluso es relevante para los cineastas, ya que si filman una escena con sol un día y continúan grabando al día siguiente, el clima debe ser coherente para que no se note la falta de continuidad en la película”.
Algo importante para quienes suelen visitar Praga y otras ciudades checas desde distintas partes del mundo es que el Instituto Hidrometeorológico forma parte del sistema internacional Meteoalarm, lo que permite a personas de otros países verificar si hay alertas en la República Checa antes de planear su viaje.
¿Cómo se puede leer el cielo?
Un instrumento clave de las predicciones del clima son los radares meteorológicos que funcionan a partir de la emisión de un pulso que, al recibir eco, permite calcular la distancia de las gotas de lluvia o los copos de nieve.
En Chequia hay dos radares meteorológicos centrales: uno está ubicado en la región de Brdy, entre Praga y Pilsen, y el otro está en la región de Vysočina, en dirección a Brno.
Otra fuente importante de información son las sondas meteorológicas que se lanzan desde el barrio praguense de Libuš y Prostějov en Moravia. Cuenta Jan Šrámek que esas sondas unidas a globos llenos de helio que las elevan hasta 30 km de altura siguen midiendo temperatura, humedad y velocidad del viento incluso después de que explota el globo debido a la caída de la presión atmosférica. A veces, el viento puede llevarlas hasta Austria o incluso a lugares más lejanos.
Todos los datos, que provienen de esas y otras fuentes, se integran en modelos de predicción, como el checo Aladin, que se centra en Europa Central y ofrece detalles precisos a través de cálculos complejos.
Una parte fundamental del trabajo son las alertas meteorológicas que, desde el año 2000, se emiten en formato electrónico y emplean un sistema de colores similar a los de un semáforo: verde significa sin peligro, amarillo indica riesgo bajo con posibles daños, naranja predice problemas más serios, y rojo advierte de calamidades graves, lo cual sucedió por ejemplo con las inundaciones de septiembre del año pasado.
El instituto trabaja en colaboración con los bomberos para asistir, en esos casos de emergencia, a las zonas más afectadas y planificar refuerzos. Además, realizan simulacros cada miércoles para verificar sus canales de comunicación y capacidad de reacción. Otra de sus misiones fundamentales está vinculada al mantenimiento de carreteras y autopistas, sobre todo en los meses de invierno cuando las temperaturas bajo cero pueden provocar amenazas como placas de hielo o acumulación de nieve.
“La meteorología vial es esencial en nuestra labor. Preparamos pronósticos cada seis horas, ya que ciertas situaciones críticas, como lluvias seguidas de nieve, requieren previsiones precisas sobre el orden y la intensidad de los eventos climáticos. Por ejemplo, es inútil esparcir sal durante lluvias fuertes, porque el agua la arrastra antes de que empiece a nevar. Asimismo, cuando hay fuertes nevadas, primero es necesario despejar la nieve antes de aplicar la sal, lo que convierte el mantenimiento vial en un proceso complejo y meticuloso. Para optimizar la respuesta, dividimos las carreteras y autopistas en segmentos de aproximadamente 30 kilómetros y proporcionamos pronósticos específicos sobre las condiciones y los posibles peligros en cada uno de ellos”.
El instituto cuenta con cámaras y sensores en las distintas carreteras que le permiten obtener información sobre la temperatura del pavimento, si está congelado, seco o con sal, y verificar, al mismo tiempo, si las predicciones coinciden con lo ocurre en las autopistas en tiempo real.
Meteorólogos en acción
Tanto en Chequia como en Eslovaquia muchos meteorólogos también presentan el clima en medios de comunicación. Jan Šrámek, quien cumple ese doble rol, señala que puede resultar difícil para personas introvertidas, pero la clave es la experiencia. Según él, la mejor forma de aprender es equivocándose, ya que los errores se recuerdan y ayudan a mejorar. En televisión, la rapidez de reacción es esencial, ya que nunca se sabe cuánto va a durar cada presentación.
“Eso significa que debemos improvisar mucho. Preparamos varios gráficos y, si hay poco tiempo, omitimos los menos importantes y mostramos solo los esenciales. Además, siempre tenemos material adicional para usar si hay tiempo extra. Por todo esto, realmente no es un trabajo para cualquiera. A veces puede ser una experiencia bastante intensa, llena de adrenalina”.
Cambia, todo cambia
Está claro que la tecnología ha cambiado drásticamente la dinámica del trabajo de quienes pronostican el clima. Por ejemplo, las estaciones meteorológicas distribuidas por todo el país que utilizan para recoger datos sobre temperatura, humedad, precipitaciones y visibilidad solían contar con observadores humanos, pero en la actualidad la mayoría ya son automáticas. En ese sentido Jan Šrámek comenta que él se siente como una pieza de museo ya que trabaja ahí hace ya 20 años y comenta que, hace tan solo dos décadas, la información proveniente del extranjero les llegaba por fax.
“Hoy en día, todo está en línea. Alguien realiza cálculos en América y, en cinco minutos, ya tenemos los datos aquí. Puedo visualizarlo en el ordenador, compararlo con otros datos y generar estadísticas. La tecnología moderna, junto con internet y los aumentos en los flujos de datos, ha cambiado por completo la forma en que trabajamos. Lo que antes era impensable, como descargar grandes volúmenes de datos en medio minuto, ahora es cotidiano. Antes utilizábamos disquetes, pero ahora todo es mucho más eficiente. Estas tecnologías han acelerado enormemente nuestro trabajo y también han mejorado la precisión desde la perspectiva del usuario”.
Particularidades del clima checo
Ubicada tal como suele decirse en el corazón de Europa, Chequia cuenta con un invierno bastante particular e inestable en el que suelen influir dos tipos de climas: la nieve y heladas constantes que provienen del este; y, por el otro, las lluvias y temperaturas apenas por encima de los 0°C que llegan desde Europa occidental. Todo eso hace que el clima en República Checa sea muy variado y dependa en gran medida de la masa de aire que prevalece en determinado momento.
“Es por eso que tenemos grandes diferencias a lo largo del año. Por ejemplo, en verano, un día lluvioso puede tener temperaturas de 13°C, mientras que en un día caluroso puede alcanzar los 35°C. En invierno, aunque hay menos días extremos, puede haber heladas intensas, pero también días con viento, lluvia y temperaturas de 10°C. Una característica particular de nuestro país en invierno son las montañas y colinas que rodean nuestras fronteras y crean condiciones en las que el aire frío queda atrapado cerca del suelo, lo que redunda en más inversión térmica, con neblina y clima gris, especialmente en noviembre y diciembre. Por lo tanto, nuestra ubicación y la disposición de las montañas y colinas influyen con frecuencia en el clima”.
Para los meteorólogos eso implica un desafío diario ya que el clima puede variar considerablemente incluso dentro del país, lo cual vuelve difícil resumir la información de forma rápida y precisa. Un posible antídoto es recurrir a pronósticos más detallados para áreas específicas, una eventual solución que permite atender a necesidades concretas en medio de la dinámica compleja y cambiante del clima.
La leyenda bastante realista de los hombres de hielo
Aunque ya sin rigor científico, hay una tradición folclórica checa que asocia esa última ola de frío que, en plena primavera, suele aparecer antes de la llegada definitiva del calor a una serie de mártires que enfrentaron muertes trágicas durante los primeros siglos del cristianismo.
“Incluso a principios de mayo en nuestra región puede nevar o las temperaturas caer por debajo de cero, a ese fenómeno se lo conoce como los hombres de hielo”.
Jan Šrámek
Los llamados hombres de hielo (Ledoví muži) son San Pancracio, San Servacio y San Bonifacio, y anuncian, junto a Santa Sofía, la mujer de hielo, el final de las heladas primaverales; una referencia que aún hoy suelen seguir agricultores y jardineros, que prefieren esperar que pasen esos días para plantar cultivos sensibles al frío.
“Es un fenómeno que ocurre con bastante frecuencia: los hombres de hielo Pankrác (12 de mayo), Servác (13 de mayo) y Bonifác (14 de mayo) están asociados a tres días consecutivos del mes de mayo. Aunque por supuesto no es una regla que exactamente en esos tres días haga frío, sí es común que, a principios de mayo, haya un enfriamiento repentino y breve. Esto sucede porque en el norte de Europa, camino al Polo Norte, todavía circula bastante aire frío en esta época y, si las condiciones resultan adecuadas, ese aire frío puede llegar hasta nosotros. En consecuencia, incluso a principios de mayo puede nevar o las temperaturas pueden caer por debajo de cero. Es una peculiaridad de nuestra región, que aunque no ocurre todos los años, sí sucede con bastante frecuencia”.
Cambio climático
Frases como 'cambio climático' o 'récord de calor', repetidas hasta perder algo de sentido, son totalmente confirmadas por el especialista Jan Šrámek. Según él, el aumento de temperatura en Chequia es incluso más pronunciado que en otras regiones, algo evidente gracias a la histórica estación de medición del Klementinum, que viene de celebrar 250 años de pronósticos. Sus registros permiten analizar la fluctuación de temperaturas en una fecha específica, como por ejemplo el 7 de mayo, a lo largo de los años.
“En los últimos años, hemos observado que los récords de temperatura máxima han sido superados en varias estaciones de medición en todo el país, con registros de 30°C, 35°C o incluso 37°C. Por otro lado, los récords de temperatura mínima, como -15°C o -20°C en invierno, prácticamente ya no se rompen. Todos esos récords datan de los siglos XVIII y XIX y siguen sin ser superados. Si analizamos los últimos 12 meses, 10 de ellos fueron más cálidos de lo habitual, mientras que solo 2 fueron ligeramente más fríos. El febrero pasado fue unos 6°C más cálido de lo que suele ser en promedio, con una temperatura media 6°C más alta de lo habitual. Incluso encontramos algunos meses de mayo que fueron más fríos que el febrero pasado. El aumento de las temperaturas es evidente, especialmente en verano, cuando los días con temperaturas tropicales son cada vez más frecuentes. Ahora hay muchos más días con más de 30°C en comparación con hace 30 o 40 años”.
Una de las consecuencias más evidentes y directas de esa tendencia es que cada vez se acumula menos nieve, lo que, desde hace años, representa un problema creciente para las estaciones de esquí, algo que impacta muy fuerte en una sociedad tan amante de ese deporte como es la checa.
Al mal tiempo, buena cara
En el ascensor, en la sala de espera o entre amigos, el clima suele ser el tema favorito de los checos para romper el hielo o encender las llamas. Jan Šrámek señala que, aunque en Chequia se note más, es una costumbre universal que también percibió claramente entre los ingleses.
“Es curioso, porque todos creen entender sobre el tema y, por lo tanto, sienten el deseo de hacer comentarios. Es verdad que es un tema muy frecuente aquí y para mí que me dedico a esto a veces me resulta complicado cuando escucho a dos personas hablando sobre el clima en el tranvía o el metro. Intento hacer como si no los oyera o no intervenir en la conversación, pero cuando escucho que dicen algo que no es cierto, me resulta aún más difícil. Aunque, con el tiempo, me he ido acostumbrando”.
“He aprendido que no debemos decir si el clima es bueno o malo, porque a algunas personas les gusta la lluvia, mientras que otras prefieren el sol”.
Jan Šrámek
Más allá de ese esfuerzo por morderse la lengua y no corregir a nadie cuando escucha decir barbaridades sobre el clima, Jan Šrámek cree que los meteorólogos deben comunicar predicciones de forma comprensible, evitando tecnicismos innecesarios. No es cuestión de marketing, sino de garantizar que la gente reciba información clara y oportuna ante posibles peligros. Por otro lado, entiende que hay otra cosa que los meteorológos deben tener muy en cuenta a la hora de comunicar.
“Yo he aprendido, y todos mis colegas también, que no debemos decir si el clima es bueno o malo, porque a algunas personas les gusta la lluvia, mientras que otras prefieren el sol. Cada quien tiene su propia percepción, así que simplemente informamos cómo estará el clima, sin calificarlo como positivo o negativo. Siempre habrá quienes lo consideren malo y otros que lo vean como algo bueno”.
Muy activos y populares en redes sociales como X, donde publican curiosidades, récords climáticos, alertas y hasta videos educativos sobre cómo reaccionar ante inundaciones y tormentas, cuenta Jan Šrámek que el Instituto Hidrometeorológico Checo utiliza también los datos que a veces les envían sus seguidores como información complementaria. Si alguien les advierte que está cayendo un granizo de tres centímetros en determinado lugar y adjunta una foto, ellos pueden verificar la información y utilizarla.
Errar es climático
En muchos países, los errores en pronósticos meteorológicos generan burlas. Jan Šrámek aporta que, desde 1973, los meteorólogos evalúan la precisión de sus alertas en categorías como temperaturas extremas, duración de la luz solar, precipitaciones y tormentas. Aunque los modelos han mejorado y hoy cuentan con un 85% de aciertos, siguen teniendo limitaciones, como la predicción de temperaturas nocturnas en invierno o de precipitaciones en zonas montañosas. Para Šrámek, el desafío principal del meteorólogo es, en efecto, aprender de los errores y perfeccionarse constantemente.
“La gente suele recordar los días en que la previsión falla, especialmente si se mojan. Sin embargo, cuando la predicción es correcta, pocos la elogian porque se considera algo normal. A pesar de las críticas ocasionales, recientemente acertamos con la previsión de las inundaciones, alertando sobre una posible catástrofe con cinco días de anticipación. Esto nos valió reconocimiento e incluso una medalla otorgada a nuestro director por parte del presidente”.
Siguiendo la idea de que incluso los relojes rotos marcan la hora correcta dos veces al día, Jan Šrámek afirma que sus predicciones siempre se cumplen, solo que a veces la fecha no coincide del todo.








