Jan Černý: “Los checos somos famosos por nuestro gusto hortera”

El diseñador checo Jan Černý, galardonado con el premio Grand Design por su colección olímpica, creó los uniformes del pabellón nacional para la Expo de Osaka con una propuesta que mezcla tradición local, provocación estética y diálogo intercultural.

Foto: Violeta Aguiló

La moda como herramienta de comunicación intercultural. Ese es el eje central de la colección que el diseñador checo Jan Černý ha creado para vestir al equipo del pabellón nacional en la Exposición Universal de Osaka 2025. Con una propuesta que combina el tradicional mono de trabajo checo con la estética japonesa del workwear, Černý vuelve a ocupar titulares, esta vez con una mirada irónica, crítica y, a la vez, afectuosa hacia la identidad visual de su país.

La colección se compone de bombers, camisas, camisetas, pantalones de trabajo y delantales, que llevarán los trabajadores del pabellón desde el momento mismo de su inauguración. Según el diseñador, esta selección no solo cumple una función utilitaria, sino también simbólica, proponiendo un diálogo entre la cultura checa y la japonesa a través del vestuario y sus materiales.

“Tengo muchas ganas de hacer una versión para mí. Tienen una connotación muy curiosa. He trabajado mucho con la tela de vaquero, que aquí en Europa todos conocemos, porque llevamos mucho los vaqueros. En cambio, los japoneses apenas los llevan, llevan pantalones de trabajo de tela”.

Explica Černý, aludiendo a cómo la prenda que inspira la colección ya establece una conexión natural con el país anfitrión. Lejos de una propuesta neutra o diplomática, la estética elegida por Černý tiene raíces profundamente checas, con un sentido del humor que juega con lo que algunos considerarían “mal gusto”.

Jan Černý | Foto: Kateřina Cibulka,  Český rozhlas

“Los checos somos famosos por nuestro gusto por las cosas horteras: toda la ropa de outdoor que nos ponemos para ir a eventos sociales, cómo fallamos sistemáticamente a la hora de acertar con el código de vestimenta para todos los eventos a los que vamos. Y ahí es donde buscaba inspiración. Por suerte o por desgracia, el mal gusto está arraigado en nuestra cultura y a mí me divierte trabajar con él”.

El diseñador, que ha hecho de la ironía estilística una de sus marcas personales, aclaró que la colección se inspira, entre otras cosas, en símbolos muy reconocibles dentro del imaginario popular checo y explicó que el contexto de los diseños puede muchas veces aportar una capa de humor a quienes conocen sus orígenes.

Otík y el señor Pávek,  ‘Mi dulce pueblecito’ | Foto: Česká televize

“Siempre observo las prendas en su contexto. Conocemos el mono de Otík de la película Mi dulce pueblecito, o yo concretamente tengo la referencia de mis abuelos cuando nos ayudaban a hacer refacciones. Pero si uno coge exactamente el mismo atuendo, a ser posible todavía un poco sucio de pintura, y se lo pone a un chico guapo y cool en París para la Semana de la Moda, y le pone unas gafas y unos zapatos bonitos a juego, de repente está estupendo, en ese contexto. Y eso me hace mucha gracia. Entonces también intento ver la Expo de Osaka de la misma manera, la gente que visite el pabellón no conoce a Otík ni tienen ese contexto de mis abuelos, en cambio verán un workwear (ropa de trabajo), que creo que es bastante contemporáneo y divertido”.

Un punto de conexión sin sumisión

Aunque Černý destacó la importancia de conocer el contexto del país donde se van a presentar las prendas, advierte que su intención no es adaptarse ciegamente a los gustos japoneses, como puede ser el caso de algunos diseños pensados para el extranjero, sino encontrar un punto de entendimiento entre los dos mundos. Para ilustrar mejor su punto de vista, el diseñador hace referencia a los diseños que creó para los Juegos Olímpicos de París en 2024.

Foto:  Český olympijský tým

“La colección para los Juegos Olímpicos de París 2024 fue similar. Siempre busco una conexión entre culturas: nuestra cultura o, precisamente, ‘falta de ella’ con la cultura del país al que vamos. No en el sentido de inclinarnos ante la otra cultura. Creo que a menudo tenemos arraigado que tenemos que complacer al país al que vamos, y mostramos lo sumisos que somos”.

Más allá de lo estético, Černý concibe el uniforme como un posible disparador de temas de conversación entre visitantes y trabajadores del pabellón checo. El diseño, según él, tiene la capacidad de provocar intercambios, despertar curiosidad y romper el hielo. En su visión, la moda es mucho más que apariencia: es una herramienta diplomática informal. Jan Černý ya ha demostrado que no teme al debate. Su colección para los Juegos Olímpicos de París en 2024 recibió críticas en Chequia, pero fue elogiada por medios internacionales y destacada por la revista Time. Para él, esa polarización es parte esencial del éxito.

Foto: Jakub Zeman,  Český olympijský tým

“Me alegra de que haya despertado emociones. Creo que un buen diseño debe hacer eso. Creo que lo peor sería que todo el mundo sonriera y dijera: ‘bueno, me parece bonito’ y ya está”.

Galardonado este mismo año con el premio Grand Design por dicha colección, uno de los reconocimientos más importantes en el ámbito checo de la moda, con esta nueva propuesta para la Expo 2025, Černý continúa desarrollando un lenguaje propio que combina la memoria cultural, el humor y la observación social. Y lo hace manteniéndose fiel a su filosofía: provocar conversación, incomodar con elegancia y defender, con una sonrisa, la identidad checa en todo su colorido y, a veces, contradictorio esplendor.

Autores: Světlana Witowská , Kristina Kellnerová | Fuente: iROZHLAS.cz
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