Iglesia demanda la propiedad de la Catedral de San Vito ante el Tribunal Constitucional

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La Iglesia católica presentó este martes una demanda ante el Tribunal Constitucional referente a la propiedad de la Catedral de San Vito, en el Castillo de Praga. Se trata de una reacción a la decisión del Tribunal Supremo que confirmó que la catedral es del Estado. Los demandantes argumentan que fue violado su derecho a un proceso justo.

El Tribunal Supremo rechazó en marzo las apelaciones de la Iglesia, confirmando las sentencias anteriores de que la Catedral de San Vito pertenece “a todo el pueblo checo”. El Cabildo Metropolitano de San Vito, encabezado por el cardenal Miloslav Vlk, pone el veredicto en duda cuestionando la neutralidad del juez principal que antes del año 1989 era miembro del Partido Comunista. Fue durante el régimen comunista cuando la iglesia fue expropiada por el Estado.

Según el cardenal Vlk, el motivo de la queja constitucional es hacer justicia.

“La gente no pregunta a quién pertenece la catedral ni quién está inscrito como propietario en el registro catastral, sino para qué la necesitan. Esta frase expresa que el concepto del derecho del país está deteriorado. Se trata de la justicia. Materialmente no nos aporta nada. Luchamos por nuestra causa, que se refiere a todos”.

El cardenal Miloslav Vlk
Vlk apunta que la nacionalización de la Catedral en los años 50 no respetó la legislación comunista vigente. La inscripción del Estado checoslovaco como propietario en el registro catastral no se efectuó en base a una ley, sino a la decisión de un funcionario del departamento de construcciones de Praga.

El abogado Petr Zderčík subraya que el caso de la Catedral de San Vito difiere de los pleitos referentes a la restitución de los bienes confiscados durante el régimen comunista.

“No se trató de la intervención del poder estatal contra la Iglesia católica, sino de la intervención del poder político. Lo decidió el Comité Central del Partido Comunista en un régimen estrictamente secreto”.

El litigio jurídico sobre la posesión de la Catedral de San Vito se alarga desde hace 17 años, pero tiene sus raíces ya en el siglo XIX. El renacimiento nacional necesitó entonces un símbolo y optó por la Catedral de Praga.

Expertos opinan que un tanto paradójico es que el templo fue percibido como símbolo de la nación checa también por la República Checoslovaca, que se constituyó en 1918 como fruto de la resistencia al catolicismo del Imperio Austrohúngaro. Y también es curioso que en la sociedad checa, que se considera atea, el Estado es propietario de una catedral.

La primera piedra de la Catedral de San Vito fue colocada el 21 de noviembre de 1344, pero su construcción quedó terminada hasta en el siglo XX. La Catedral fue consagrada el 12 de mayo de 1929, siendo elegida esta fecha como la más próxima a la fiesta de San Juan de Nepomuceno, cuyo bicentenario de canonización se cumplió ese año.

Al público se abrió el 28 de septiembre de 1929, cuando se conmemoró el milenio de la muerte de San Venceslao. El presidente checoslovaco Tomáš Garrigue Masaryk, que donó una considerable suma para la finalización de la construcción, faltó en la inauguración y visitó la Catedral posteriormente en privado. También este hecho testimonia la dualidad que reina en torno a uno de los monumentos emblemáticos de Praga.