Habitantes del barrio capitalino de Karlín no pueden volver a sus casas

Karlin, Praga, Foto: CTK

Pese a que la vida en la capital checa se normaliza paulatinamente, la situación en el barrio de Karlín sigue siendo dramática. La anteriormente grisácea zona obrera que en los últimos años registró amplios cambios y reconstrucciones se asemeja ahora a la superficie lunar.

Karlin, Praga, Foto: CTK
El acceso al barrio sigue estando prohibido y sus 25 mil habitantes no pueden volver a sus hogares. En Karlín ya se cayeron tres edificios y existe la amenaza de derrumbe de muchos más. Los higienistas advierten ante la amenaza de epidemias causadas por el lodo y los alimentos putrefactos que se quedaron en las tiendas y viviendas abandonadas. A la zona fueron enviados estudiantes de las escuelas militares y un contingente de soldados para que limpien los estragos. En las calles el olor es insoportable.

Los habitantes de Karlín se sienten deprimidos como por ejemplo la señora Ivana Radechovská, que vive en el barrio desde hace más de veinte años y hoy es una de los miles evacuados.

Una habitante de Karlin, Praga, Foto: CTK
"Abandoné Karlín el lunes 12 de agosto y hasta el momento vivo en la casa de unos amigos. Por primera vez vi el desastre dos días después cuando subí a la colina de Vítkov, cercana a Karlín. Desde lo alto vi que la cabina telefónica situada delante de mi casa estaba bajo el agua. El sábado nos permitieron visitar por primera vez nuestros hogares. Por el camino vi el desastre ocasionado por la riada " ni un escaparate entero, oficinas y tiendas destruidas, socabones en las carreteras y las aceras. Yo vivo en el primer piso donde los daños son mínimos. Pero el apartamento de mis vecinos que viven en la planta baja está totalmente destruido. Tuvieron que tirarlo todo - los muebles, los aparatos domésticos y electrónicos, etc.. Lo que les queda ahora son nada más que las paredes de su casa. Me siento muy triste porque familias como ésta - que perdieron todo - hay en este país miles y miles", dijo la señora Radechovská.

La situación en Karlín sigue tensa y nadie es capaz de precisar cuándo sus habitantes podrán volver a sus casas.