Gesta del Castillo de Praga muestra joyas del medioevo temprano

Sylvie Novotný and Jan Frolík, photo: CTK

Pendientes, collares, torques, botones y otros adornos de entre los siglos IX y XI enriquecieron la exposición permanente denominada Gesta del Castillo de Praga. Proceden de una época en la que la sede de los soberanos checos apenas empezaba a construirse. ¿Quién llevaba estas joyas?

Curadora de la exposición,  Silvie Novotná y el arqueólogo Jan Frolík (Foto: CTK)
Las 35 joyas de oro y plata expuestas fueron descubiertas durante una investigación arqueológica que se realizó entre los años 1972 y 1987 en una antigua necrópolis detrás del Picadero del Castillo de Praga. El público las puede ver por primera vez. Las joyas instaladas en la exposición Gesta del Castillo de Praga constituyen sólo una pequeña parte de un tesoro que cuenta con centenares de objetos.

Las más antiguas fueron traídas a finales del siglo IX de los centros del vecino Imperio de Gran Moravia, Mikulčice y Rajhrad. Las más “modernas” corresponden probablemente a la época del príncipe Jaromír, fallecido en el año 1035, ya que en uno de los sepulcros se encontró una moneda acuñada por este soberano. Las joyas pertenecían a la elite que habitaba el Castillo de Praga, según explica el arqueólogo Jan Frolík.

“La necrópolis incluía en total 141 tumbas. Si comparamos el número de los sepulcros con el de los objetos de metales valiosos hallados, es la necrópolis más rica de Bohemia. Suponemos que las joyas, que eran importadas de Gran Moravia, no las podía comprar cualquiera. Consideramos, entonces, que las personas sepultadas allí eran esposas e hijos de miembros de la familia principesca o personas que rodeaban al príncipe”.

Foto: CTK
Algunas de las joyas fueron hechas con la misma técnica que las de Gran Moravia, pero sus motivos muestran que surgieron en un taller en el Castillo de Praga. Y también hay joyas importadas de tierras lejanas, por ejemplo, una concha del Mediterráneo y un medallón que según los arqueólogos podría proceder del Imperio Bizantino, del actual territorio de Grecia y Turquía.

El arqueólogo Jan Frolík advierte sobre un collar de plata trenzado de cadenas pequeñitas.

“Del collar cuelgan dos estuches para guardar amuletos, llamados ´kaptorga´. Es probablemente la obra culminante de los joyeros checos más antiguos. Se puede calificar como el comienzo de la joyería checa independiente. A la vez, demuestra el arte de los que investigaron el sepulcro, porque el collar estaba a punto de descomponerse y se logró salvarlo”.

Otra rareza, que no es típica para el Castillo de Praga, son pendientes con cubitos en forma de cabeza de caballo. El valor monetario de las joyas se estima en decenas de millones de coronas. Su valor histórico es incalculable.

La exposición Gesta del Castillo de Praga se puede ver en el Antiguo Palacio Real en el Castillo de Praga.