Excursión a los bosques de Brdy, paraíso natural de Bohemia Central

Iglesia de Santa María Magdalena, foto: Archivo de Radio Praga

Esta vez subiremos a los Cerros de Brdy, al oeste de la capital checa, una típica zona de recreo de los praguenses.

Brdy es una cadena de cerros cubiertos por bosques, que llegan prácticamente a las puertas de la capital. Sus habitantes tienen a su alcance una de las zonas boscosas más extensas de Bohemia, en la que pueden practicar el turismo durante las cuatro estaciones del año. Brdy encierra en sus bosques también una joya barroca:la primorosa iglesia de María Magdalena.

Nuestra excursión a los bosques de Brdy, paraíso natural de Bohemia Central, empieza en la pequeña ciudad de Revnice. Antes de entrar en el bosque, pasamos por una alameda de tilos al lado de la cual se ven unas canchas de ténis. En esas canchas de tierra batida comenzó la brillante carrera deportiva de la tenista Martina Navrátilová, natural de Revnice.

Iglesia de Santa María Magdalena,  foto: Archivo de Radio Praga
La senda que seguimos y que conduce de Revnice a la iglesia de Santa María Magdalena, en la cima del cerro Skalka, fue trazada por un equipo del Club de Turistas Checos en el verano de 1889. En aquel lejano día, los pioneros del turismo colocaron setas de madera y pintaron marcas en cercas, árboles y piedras para facilitar la orientación de los turistas en la naturaleza.

Gracias a las marcas tampoco nosotros nos perdimos en el laberinto boscoso de los cerros de Brdy y llegamos a un lugar denominado Cruz Roja. Es un lugar extraño. Siempre que yo pasaba sola por ese lugar, y sobre todo al atardecer, sentía una extraña angustia...

Me imagino que siempre atribuiste angustiosas sensaciones a algún maleficio de los celtas que habían dejado cerca unas fortificaciones de piedra.

Por supuesto que sí. Pero una vez me fijé en que en uno de los árboles había una estampa religiosa y un crucifijo. Entonces pensé que pisaba el escenario de un suceso tenebroso. Este año conocí finalmente la leyenda que lo explica. Dice que el ayudante de un guardabosque violó a su hija que enloqueció y murió. El violador, perseguido por los remordimientos de conciencia, se ahorcó precisamente en el lugar donde una estampa religiosa sigue recordando el suceso.

Colonia El Paso,  foto: las páginas oficiales de Brdy.info
Cerca del enigmático lugar, relacionado con la prehistoria y con una tragedia posterior, brillan en el fondo de una antigua cantera las aguas de un lago. En este romántico entorno construyeron en 1925 su pequeña colonia de fin de semana un grupo de jóvenes praguenses que imitaban a los tramperos y vaqueros del Lejano Oeste. La bautizaron "El Paso", en alusión a la homónima ciudad tejana.

Después de estos pioneros llegaron a los bosques de Brdy en los años 20 del siglo pasado más y más "tramperos". Los más duros de ellos, los llamados Buitres de Brdy, solían dormir a la intemperie hasta en las noches más heladas.

Pese a las vicisitudes históricas, en los bosques de Brdy se han conservado las originales colonias de "tramperos" y junto con éstos recorren los cerros de Brdy los turistas a pie, en bici, y en invierno en esquís.

La senda turística nos conduce al cerro de Skalka donde se yergue desde 1693 la preciosa iglesia barroca de Santa María Magdalena. Pero en este lugar también habían estado los celtas: cerca del cerro fue hallado un pequeño toro de culto, fundido en bronce en el siglo cuarto antes de Cristo, cuando las actuales tierras checas todavía estaban habitadas por tribus celtas.

Los terrenos de la cima del cerro Skalka fueron adquiridos a finales del siglo 17 por el dueño del feudo de Mnísek, pequeña villa al pie de los cerros de Brdy. El aristócrata Engel de Engelfluss veneraba a Santa María Magdalena, la legendaria penitente que había pasado más de treinta años en penitencia en una cueva cerca de Marsella.

El noble envió a Francia, al templo construído sobre la cueva, al renombrado arquitecto Krystof Dienzenhofer, un bávaro asentado en Bohemia, para que allí buscase inspiración.

Dienzenhofer construyó entre 1692 y 1693 en el cerro de Skalka, en los bosques de Brdy, una miniatura del templo de Marsella. La iglesia de Santa María Magdalena fue decorada con estatuas de Jan Jirí Bendl y con pinturas de Karel Skréta, ambos artistas de gran renombre. La pequeña iglesia ganó fama por su singular interior que recuerda una cueva, decorada con estalagmitas y estalactitas artificiales.

Cerca de la iglesia de Santa María Magdalena, Krystof Dienzenhofer construyó una ermita y un convento. La perla del interior del convento era un fresco que representaba a la penitente María Magdalena, pintado en 1700 en el techo del refectorio por el artista checo Petr Brandl.

La ermite fue restaurada,  foto: ŠJů,  CC BY-SA 3.0 Unported
Una leyenda cuenta que de modelo le sirvió su hermosa amante Ester, que había llegado a Bohemia con una compañía de ópera italiana. Por esa bella mujer el pintor abandonó a su esposa y tres hijos, pero la pecaminosa actriz no quiso renunciar a la vida licenciosa y pronto huyó con otro hombre.

El convento del cerro Skalka estaba destinado a los monjes benedictinos, pero a invitación de una parienta de Engel de Engelfluss acabaron por instalarse en él los franciscanos. Esta orden cuenta con un privilegio para la consagración de los via crucis. Desde 1762 se yerguen entre la iglesia de Santa María Magdalena y la ermita una fila doble de las 14 capillas del vía crucis.

El conjunto barroco del cerro Skalka, con la primorosa iglesia de Santa María Magdalena, sufrió enormes daños a causa de la extracción de mineral de hierro. El yacimiento era explotado desde 1740, pero en la segunda mitad del siglo 20 se arrancaban del interior del cerro tales cantidades del mineral, que a finales de los años 50 el cerro, agujereado por las galerías, empezó a hundirse. En las paredes de la iglesia y del convento aparecieron amenazadoras fisuras.

Iglesia de Santa María Magdalena,  foto: Archivo de Radio Praga
Diez años después la explotación cesó, pero el hundimiento del cerro prosiguió. Los edificios abandonados sufrían un sobrecogedor deterioro y puede considerarse un milagro que se hayan conservado algunas piezas de sus interiores.Los restauradores retiraron del refectorio del convento el fresco de la penitente Santa María Magdalena y lo trasladaron a un lienzo que decora ahora el interior de la iglesia de San Venceslao, en Mnísek.

La reparación del deteriorado conjunto barroco de Skalka, en los bosques de Brdy, empezó tan sólo en los años 80, y en 1991 la iglesia de Santa María Magdalena recibió finalmente una fachada nueva. Fueron reparados también el vía crucis y la ermita que sirve en los últimos años como sede estival del arzobispo praguense, cardenal Miroslav Vlk. Prosigue la reparación del convento y el lugar de culto del cerro Skalka que resuscitó de las ruinas, viene recuperando su anterior brillo y encanto.

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