¿Es Praga el paraíso de los perros?

Según el Índice Europeo de Viajes con Perros, Praga es una de las ciudades más pet-friendly en el continente. Una adiestradora canina y una ciudadana local muestran sus opiniones al respecto.

En Praga, los perros son tratados como un ciudadano más, por lo cual aparece en el top 6 de ciudades europeas más dog friendly (amigables con los perros). Es común verlos entrar a tiendas, restaurantes, cafeterías, medios de transporte e incluso ambientes laborales. Al pasear por las calles praguenses no le suelen ladrar a extraños ni a otros perros; hay locales que incluso dicen que algunos de estos animales se comportan mejor que muchas personas.

Astrid, una adiestradora guatemalteca radicada en Praga desde 2012, explica que los checos tienen una larga historia de amor por los perros:

“Ellos tienen una historia desde el siglo XIX de criar sus propias razas. En República Checa existen siete razas hechas aquí, por los checos, digamos. Desde esa época, incluso en los inviernos tan duros todavía sacaban a sus perros tres veces al día. Para que te imagines, antes del 2012 había una sensación térmica de -20C°. Digamos que los perros siempre han sido parte importante para los checos”.

Foto: Rocky & Skipper Pet Services

Cuenta que, además, en Chequia es fundamental entrenar a las mascotas, algo que la sorprendió viniendo de un país donde eso no es muy común. Los checos suelen vivir con pocas personas en apartamentos con paredes delgadas, así que el perro debe aprender a quedarse solo y no molestar a sus vecinos intolerantes al ruido.

 “Yo creo que un checo tiene su perro e inmediatamente sabe que tiene que entrenarlo. No es como en mi país donde, por ejemplo, yo jamás podría ir a un restaurante con uno. Aquí tienen la posibilidad de ir a un tranvía o de escuchar el sonido del metro. 

De hecho, cuando estaba en Guatemala, yo pensaba que los perros tenían que ser entrenados únicamente si iban a ser perro policía. Los guatemaltecos somos muy tolerantes al ruido. La gente escucha la radio a todo volumen, siempre está la tele encendida, siempre hay algo. Además, la mayoría de gente vive en casas, no en apartamentos, así que no se siente la necesidad de entrenar a un perro. Ahí nadie te va a decir ‘ay, está ladrando tu perro’, porque el vecino tiene a sus hijos que están corriendo todo el día, toda la gente está en su mundo y nadie está pendiente de lo que escucha. 

Aquí, en Chequia, vivimos en un país donde hay muchos edificios y yo siento que todo se escucha más”.

Phoebe, la caniche praguense

Phoebe en Praga | Foto: Kristýna Runčíková

Phoebe es un ejemplo de cómo los perros se adaptan a la ciudad. Ella es una caniche de seis años acostumbrada a caminar por el centro de Praga y el barrio de Petřín, donde hay grandes áreas verdes. Su dueña, Kristýna, cuenta que le enseñó a desenvolverse en las calles, pero que no todo es perfecto.

“Básicamente practiqué con ella algunos comandos básicos y le enseñé a desenvolverse entre la gente y en el transporte público. No tiene ningún problema con las personas, el único detalle es que le teme bastante a otros perros, así que, cada vez que nos cruzamos con uno, yo automáticamente mantengo la distancia”.   

Aunque Phoebe no es agresiva ni reactiva, prefiere no tener que interactuar con otros de su especie, especialmente cuando no están bien entrenados y sus dueños no hacen nada por controlarlos. Asimismo, cuando el trayecto es corto y la zona es muy caótica (como en el caso del metro), su dueña opta por llevarla dentro de una mochila.

Phoebe dentro de una mochila | Foto: Kristýna Runčíková

De todos modos, la pequeña perrita se mueve por el centro de la ciudad como la verdadera local que es. Entra y sale del transporte público con normalidad, y convive en restaurantes y cafeterías sin ningún problema. Es más, a las personas les hace ilusión cuando ella llega.

“Cuando voy a algún lugar con Phoebe, la reacción suele ser positiva. En casi todos los restaurantes, por ejemplo, los meseros a menudo le llevan agua de forma automática. En cuanto a las personas en la calle o en el transporte público, la respuesta también suele ser positiva. A veces la gente incluso quiere entablar una conversación”.

Praga es maravillosa, pero no es el paraíso

Astrid declara que la ilusión de los checos por ver perros no depende de qué tan pura sea la raza. Ante los ojos de los praguenses, no hay perros feos, todos merecen las mismas oportunidades de vivir con una familia cariñosa que los cuide. Hay muchos a los que les gusta ir a albergues a adoptar a uno que esté necesitado, pero también hay quienes prefieren comprar por la simple razón de que en su infancia tenían una raza específica y quieren continuar con la tradición.

Foto: Rocky & Skipper Pet Services

Kristýna agrega que sus compatriotas son muy tolerantes con los perros y están acostumbrados a ellos, así que prácticamente una de cada dos personas tiene uno y lo llevan a todos lados. Esa es la razón por la que los establecimientos ya están bien preparados para recibirlos. Hoy en día es posible entrar con mascotas incluso a algunos centros comerciales o al zoológico de Praga.

Sin embargo, la falta de espacios verdes en el centro le resulta inconveniente a la dueña de Phoebe en algunas ocasiones:

“Me he dado cuenta de que, a veces, uno simplemente necesita dar un paseo rápido, y eso aquí es un problema. Hay una gran escasez de espacios verdes: si quiero llegar aunque sea a un pequeño trozo de vegetación, tengo que cruzar tres pasos de cebra y recorrer tres cuadras. Es un trayecto bastante largo cuando lo único que quiero es que mi perro haga sus necesidades rápidamente”.

Otro de sus problemas tiene que ver con el tráfico en su área:

Foto: Rocky & Skipper Pet Services

“La parte del centro donde vivo no está diseñada para los peatones, está claramente orientada a los carros. Por eso nunca me siento del todo segura cuando paseo a mi perro. Los pasos de cebra no están bien señalizados y las aceras no tienen protecciones adecuadas. Eso me obliga a estar en alerta máxima, prestando atención al 100% para asegurarme de que no pase nada malo”.

En general, se puede decir que Praga sí es una ciudad amigable con los perros, mucho más que otros lugares, como Latinoamérica. Los checos tienen una larga historia de amor y pasión por sus mascotas, lo que ha permitido que tengan acceso a todo tipo de lugares. Sin embargo, el diseño de la ciudad a veces trae algunos problemas.

Autor: Elena Farias
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