En la República Checa se registró el último caso del ántrax hace 16 años

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El temor de contraer el ántrax ha llegado también a la República Checa, donde el carbunco es hoy en día una enfermedad desconocida. Pero en el pasado, los checos y los europeos en general, sufrieron ese contagio.

El último caso del ántrax se registró en la República Checa hace 16 años. En 1985 contrajo el carbunco un empleado de un taller de confección de guantes que en el almacén de la empresa, ubicada en la pequeña ciudad de Dobrís, cercana a Praga, manipulaba pieles procedentes de Afganistán.

El Dr. Ladislav Machala, especialista en enfermedades infecciosas, afirma que en los países asiáticos el carbunco sigue siendo hasta hoy en día muy común en los animales. El afectado del taller de confección de guantes contrajo afortunadamente el ántrax cutáneo que no es mortal y frecuentemente se cura por sí solo.

En el lugar del contacto con la bacteria Bacillus anthracis que causa la enfermedad se forma en este caso un furúnculo negro. La forma cutánea no deja secuelas, con excepción de una pequeña cicatriz.

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En los años 80 cuando se registró el mencionado caso del carbunco, el ántrax ya era una enfermedad insólita en este país. En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, su incidencia en las tierras checas fue tan sólo esporádica. El ántrax afectaba más bien a los animales domésticos en Eslovaquia donde era bastante común.

Según el Dr.Machala, un reducido número de casos del ántrax se registró en Checoslovaquia después de la Primera Guerra Mundial cuando ese contagio era todavía bastante corriente en Europa. Machala explica que durante la Primera Gran Guerra contrajo el ántrax hasta su abuelo.

En 1929 fueron registradas en Checoslovaquia 120 personas infectadas por el ántrax de las cuales 6 fallecieron. En el período posterior a 1945, los casos de ántrax en Checoslovaquia eran muy excepcionales y hasta curiosos. Por ejemplo, en 1978 contrajo el ántrax cutáneo la hija de un veterinario de la ciudad de Hradec Králové, Bohemia Oriental, que había traído desde Somalia una sillita de cuero. Y precisamente en ella fueron detectadas bacterias del carbunco. La joven se curó sin sufrir complicaciones.

En los años 70 contrajeron el ántrax dos empleados de la fábrica de confección de guantes, con sede en Dobrís, tras manipular pieles procedentes de Afganistán. Uno de los infectados falleció.

Entre 1953 y 1985 se infectaron en Checoslovaquia con el ántrax 150 personas, proveniendo el contagio de animales contaminados. La mayoría de los casos se registró en Eslovaquia. El último caso de ántrax en las tierras checas se registró en 1985...

No somos del todo impotentes ante las bacterias del ántrax ya que éstas son muy sensibles a la mayoría de los antibióticos y también a las sulfamidas. En contrapartida, las esporas son extraordinariamente resistentes y pueden sobrevivir conservadas hasta veinte años.