En boca cerrada...

Parece que los políticos checos han olvidado aquello de "en boca cerrada no entran moscas" y se han puesto a hablar más de lo deseado. El primer ministro, Milos Zeman, desairó a la Administración estadounidense al revelar que Washington pidió a Praga la incorporación de la unidad especial antiquímica en la lucha contra el terrorismo. El Pentágono expresó su disgusto porque los checos pusieron en evidencia los planes de la alianza en la lucha contra el terrorismo internacional. Por su parte, el ministro de Defensa, Jaroslav Tvrdík, se anotó un autogol tras declarar que los aviones de combate subsónicos checos L-159 son más peligrosos para los pilotos que los manejan que para los enemigos. Las palabras de Tvrdík, quien parcialmente se retractó, provocaron pérdidas en la empresa checa Aero Vodochody fabricante de las aeronaves de fama mundial. Parece que sigue valiendo aquello de "mejor guardar silencio y dejar que piensen que somos ingenuos, que abrir la boca y no dejar duda de nuestra ingenuidad".

Autor: Federico Picado
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