El proyecto Bicicletas Checas para África conquista Gambia

El proyecto Bicicletas Checas para África sigue cosechando éxito en Europa y África. La iniciativa tiene como propósito no sólo enviar bicicletas donadas a Gambia, sino también brindar más conocimiento práctico a la gente local.

Foto: Bicicletas para África

Cuando Roman Posolda estableció el proyecto Bicicletas para África en Ostrava, no se imaginaba que su idea podría tener éxito en su país. Ha pasado una década y la organización sigue siendo fuerte, atrayendo nuevos voluntarios y expandiendo su visión. En su entrevista para Radio Praga Internacional, Roman Posolda contó cómo su idea vio la luz.

“Es algo que me ha acompañado toda la vida, mucho antes de 2012, cuando registramos Bicicletas para África en la República Checa. Como ya he dicho, las bicicletas son una parte muy importante de mi vida desde la infancia”.

Foto: Bicicletas para África

Roman Posolda relató que la idea de su proyecto actual vino de los tiempos cuando vivía en Gloucestershire, en el Reino Unido. Parte de su servicio para la comunidad de Waldorf era trabajar como voluntario para la organización de Jolly Rider que se encargaba de enviar bicicletas de Inglaterra a Gambia. La experiencia, cuenta, lo conmovió bastante no sólo en Inglaterra, sino especialmente cuando visitó Gambia. Así, inspirado por su trabajo voluntario y amor profundo por las bicicletas, Roman Posolda decidió replicar este proyecto en Chequia. Añade que las personas de Eslovaquia también pueden participar.

“La gente de ambos países pueden donar sus bicicletas utilizadas para los niños en Gambia. Nosotros las renovamos y las enviamos luego a Gambia en contenedores. Tenemos tres coordinadores en Gambia que las reciben y las mandan a escuelas asociadas en zonas rurales del país. Así es cómo a las bicicletas se les da una segunda oportunidad”.

Foto: Bicicletas para África

Roman Posolda reveló que al principio la misión de la iniciativa era enviar bicicletas completas a los alumnos para que pudieran llegar a sus escuelas, ya que las distancias son muy largas. Por ejemplo, algunos niños deben caminar todos los días diez kilómetros de ida y otros diez de vuelta. No obstante, ahora mandan las bicicletas por partes y después a los niños se les enseña cómo armarlas. Hasta el momento, la organización ha ayudado a unos 15.000 niños de más de 80 escuelas por todo el país, sin contar las zonas de costa, debido al tráfico intensivo, que haría la actividad muy difícil y peligrosa para los jóvenes.

Foto: Bicicletas para África

“Los residentes locales decidieron con qué escuelas íbamos a colaborar. Trabajamos con el Ministerio de Educación de Gambia, así como con el gobierno local y las direcciones regionales, y gracias a estas instituciones podemos llegar a las escuelas donde los alumnos se enfrentan a diario con el problema de las largas distancia. Este es el criterio principal en el momento de decidir quién se va a beneficiar del proyecto”.

Roman Posolda comentó que las reacciones a la iniciativa son positivas en su mayoría. Tanto en Chequia como en Eslovaquia hay muchos ciclistas, lo que significa que cuando las personas se compran nuevas bicicletas, están dispuestas a donar las viejas a la fundación. Además, la gente se entera del proyecto por los medios de comunicación y las redes sociales. Por otra parte, Roman Posolda dijo que ahora una gran parte del esfuerzo de la organización está destinado a Ucrania. Entre las demás actividades voluntarias es también el hacer muñecos de nieve en las escuelas checas.

Foto: Bicicletas para África

“Esta es otra herramienta para recaudar fondos. Sin embargo, hay algo más allá en la iniciatiava. Queremos mostrar con ella a los niños checos cómo viven los niños de su edad en otras partes del mundo. Así que ellos brindan su apoyo, pero también reciben información y experiencia”.

Foto: Bicicletas para África

El director del proyecto remarcó que ellos organizan viajes a Gambia para los donantes que deseen ver en persona a los niños beneficiarios, así como visitar las escuelas asociadas. Para ello, la fundación coopera con agencias de viaje en Brno. Lamentablemente, durante la época del covid, estas visitas pararon, pero se espera que el año próximo se reanuden. Roman Posolda compartió también que tiene una conexión muy profunda con Gambia y que le encanta ayudar a los niños y las personas de allí en general.

“Es muy lindo cuando algún mecánico de bicicletas viene y te dice: ‘Muchas gracias por este conocimiento. Me diste una herramienta. Tuve la oportunidad de casarme, mantener a mi esposa e hijos’. Las bicicletas nos conectan. Esto es darle vida a alguien más y es muy especial y valioso. Cuando vamos a las escuelas a hablar con los niños sobre sus vidas después de las clases, es también muy valioso. Ellos no tienen tiempo libre o pasatiempos como los niños de aquí. Lo que hacen después de salir de clase es ocuparse del ganado o ayudar a sus padres en el campo. Aprender más sobre el estilo de vida de estos niños es muy conmovedor”.

Foto: Bicicletas para África

Roman Posolda narró la historia de Bilali, uno de los niños que conoció en Gambia. Él no iba a la escuela porque el edificio se encontraba demasiado lejos de su hogar. Sin embargo, el director de la escuela en el pueblo de Karantaba convenció a su padre para mandar a su hijo a estudiar porque creía que el niño tenía mucho potencial. Le propuso acoger a Bilali en su casa porque se encontraba cerca de la escuela. El padre aceptó la propuesta y ahora su hijo está en la preparatoria y es, además, miembro del consejo escolar. Roman Posolda destacó también que el proyecto tiene su grupo central de voluntarios.

“Nuestro grupo central maneja el proyecto. Somos cinco, pero estamos abiertos a recibir más personas. Apreciaríamos mucho cualquier apoyo, pero necesitamos ayuda, sobre todo, para desmontar las bicicletas. Así, los niños en Gambia pueden aprender a montarlas, lo que le añade aún más valor al proyecto. Así que estamos abiertos a otros voluntarios. Por ejemplo, las personas jóvenes son muy útiles porque nos ayudan a llenar los contenedores, pero gente de todas las edades es bienvenida a unirse de lunes a viernes. Estaremos muy ilusionados de compartir nuestra aventura con ellos”.

Foto: Bicicletas para África

Roman Posolda concluye que después de una década, el proyecto ha entrado en una fase de expansión. Ahora la organización está construyendo su base en Gambia, que se utilizará como escuela práctica. Una parte del edificio ya está finalizada y en octubre se espera que los niños empiecen allí a armar bicicletas y se les enseñarán las tecnologías más avanzadas. Otra innovación serán los materiales utilizados en la preparación de bicicletas. Por ejemplo, el bambú que se produce en el país africano puede sustituir el cuadro de metal enviado desde Europa. El propósito es siempre brindar más conocimientos a la gente local y que aumente el número de empleados en el país africano.

Foto: Bicicletas para África
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