El misterioso museo de Praga al que solo se accede con reserva

El cráneo y la frenología

Colecciones óseas, cráneos artificialmente deformados, momias egipcias y moldes faciales integran el curioso acervo del Museo de Antropología de Praga, fundado por el científico checo Aleš Hrdlička. En esta entrevista, su directora, Zuzana Schierová, revela las piezas que más sorprenden al público y explica por qué el material que exhiben participa de un debate muy actual.

Cría de gibón en formol | Foto: Dorota Velek,  Hrdličkovo muzeum člověka

Si, como decía Angelo Maria Ripellino, Praga es el mejor sinónimo de la palabra misterio, pocos lugares encarnan tan bien ese espíritu como el discretísimo museo de antropología al que se accede por una puerta casi secreta de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Carolina.

De hecho, el día de nuestra visita, un grupo escolar participaba en un taller sobre momificación egipcia: los niños pudieron poner en práctica la técnica con una simple manzana que luego llevarían a su casa para observar, día tras día, cómo iba perdiendo peso. Lo curioso es que ese halo de misterio que envuelve a este museo no es del todo deliberado, tal como nos confiesa su directora, Zuzana Schierová.

Más de la exposición | Foto: Dorota Velek,  Hrdličkovo muzeum člověka

“Esto se debe a que, en realidad, no somos un museo en el sentido tradicional, a pesar de que nos llamamos así, sino más bien una colección universitaria, y la idea de cómo debía funcionar el museo siempre estuvo ligada al Instituto de Antropología. Si uno revisa la documentación y las cartas de la época de la fundación, se ve que había problemas para abrirlo al público, porque ¿cómo permitir la entrada a la gente en un edificio que ni siquiera tenía una entrada propia? Luego se planteó usar una entrada lateral, pero surgió otro problema: tenía que haber allí un encargado, alguien que supervisara, y eso tampoco convenía. Así que, en cierto modo, ese problema lo seguimos teniendo hoy: cómo hacerlo accesible al público”.

Zuzana Schierová,  directora del museo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque la directora asegura que su colección constituye un patrimonio cultural que merece ser visitado, reconoce que las dimensiones reducidas del espacio tampoco ayudan a recibir a tanta gente. Y todo eso contribuye, de algún modo, a acrecentar la fama de misterio de la institución.

“Creo que la mayoría de los checos lo conocen, sobre todo, por las visitas escolares porque los grupos escolares son nuestro público principal. Y esto también se debe a que, al ser un museo pequeño, no podemos competir con los grandes museos. Somos parte de la universidad, tenemos un presupuesto limitado, no podemos compararnos con el Museo Nacional, pero sí podemos ofrecer algo distinto: la conexión directa con especialistas y científicos”.

La ciencia recién salida del horno

Colección del Museo del Hombre de Praga | Foto: Petr Jan Juračka,  Hrdličkovo muzeum člověka

De hecho, cuenta Zuzana que, como el equipo de guías está conformado por estudiantes y doctorandos, el diferencial del museo es transmitir los conocimientos científicos más recientes, antes incluso de que lleguen a los libros y manuales. Y, de hecho, ese contacto tan directo con la ciencia es algo que caracteriza a este museo desde sus comienzos.

“El Museo del Hombre de Hrdlička abrió oficialmente en 1937, aunque la idea es mucho más antigua. Su impulsor fue Aleš Hrdlička, antropólogo y físico checo que pasó casi toda su vida en Estados Unidos, donde trabajó como conservador del departamento de antropología del Smithsonian y realizó numerosas expediciones. Aunque investigó muchos temas, se centró en el origen de los pueblos indígenas de América. Frente a teorías que proponían un origen americano del ser humano, Hrdlička demostró, gracias a sus estudios en Alaska, Kamchatka y sus comparaciones con Asia, la llamada ruta del norte: que los antepasados de los pueblos indígenas llegaron desde Asia cruzando el estrecho de Bering”.

Museo antropológico de Praga | Foto: Hrdličkovo muzeum člověka

Una explicación científica de la borrachera

Colección de pigmeos documentada por Pavel Šebesta | Foto: Petr Jan Juračka,  Hrdličkovo muzeum člověka

Agrega Zuzana que lo que a él más le interesaba era el origen del ser humano. Y como además era médico solía estudiar el origen de las enfermedades en distintos grupos étnicos. Sin embargo, en aquel tiempo, la genética estaba en pañales y los mayores esfuerzos se encontraban en averiguar, por ejemplo, por qué enfermedades como la tuberculosis resultaban más devastadoras para los pueblos indígenas que para los europeos.

“Un ejemplo típico que hoy explicamos gracias a la genética es que muchos asiáticos tienen dificultades con la enzima que metaboliza el alcohol en la sangre, eso significa que incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden resultarles tóxicas. Por eso, si se ofrece un trago fuerte a alguien de la comunidad vietnamita, por ejemplo, se emborracha mucho más rápido y se siente peor que un europeo, que sí tiene ese enzima plenamente funcional y, por tanto, una tolerancia mayor.

Cráneo montado | Foto: Petr Jan Juračka,  Hrdličkovo muzeum člověka

De la misma manera, para los pueblos indígenas de América la llamada ‘agua de fuego’ era mucho más dura: solo con cantidades relativamente pequeñas sentían efectos muy fuertes, lo que contribuyó a la dependencia y a que el alcohol tuviera consecuencias más destructivas para ellos que para los europeos. Más tarde, esto se explicó científicamente: esa enzima está desactivada o presenta una variante distinta en muchos grupos asiáticos y, por extensión, también en los antepasados de los indígenas americanos. Y esto, a su vez, respalda la teoría del paso por el estrecho de Bering, según la cual ambos grupos comparten un antepasado común”.

El plan del museo 

Colección paleoantropológica | Foto: Dorota Velek,  Hrdličkovo muzeum člověka

Como a pesar de vivir tanto tiempo en Estados Unidos, el antropólogo nunca perdió contacto con su país de origen, deseaba crear en Praga un museo del hombre, algo que no era tan común en el viejo continente. Ahora bien, ¿cuál era exactamente la idea que quería aplicar al museo y que hoy la institución respeta al pie de la letra?

Cráneo trepanado | Foto: Petr Jan Juračka,  Hrdličkovo muzeum člověka

“La intención era que el museo guiara al visitante a través de la evolución humana, desde nuestros parientes más cercanos, mostrando los caminos evolutivos, hasta una presentación de la variabilidad humana, es decir, cómo se diferencian los distintos pueblos. Y no solo físicamente, aunque aquí nos centramos sobre todo en la antropología física, sino también mostrando diferencias culturales o tendencias que surgieron en distintos lugares sin que esas poblaciones tuvieran contacto entre sí. Por ejemplo, la deformación artificial del cráneo, que tuvo lugar en distintas partes del mundo, con distintas explicaciones. Luego hay una parte dedicada a la ontogénesis, es decir, al desarrollo humano desde el nacimiento hasta la muerte. Mostramos cómo se desarrolla el cuerpo, especialmente el esqueleto, y qué pueden deducir arqueólogos y antropólogos a partir de los huesos. La última sección debía estar dedicada a la patología y la muerte. Intentamos mantener este concepto general”.

Corte de la cabeza del fémur  | Foto: Dorota Velek,  Hrdličkovo muzeum člověka

Agrega Zuzana que las visitas guiadas duran entre 60 y 90 minutos y suelen adaptarse a lo que necesita cada grupo o cada escuela. Además, ofrecen un taller anatómico en el que los estudiantes pueden armar un esqueleto de plástico, una experiencia tan desafiante como atractiva.

Luto por Masaryk

Tras la muerte de su esposa, Hrdlička creó un fondo de alrededor de un millón de coronas destinado a apoyar la antropología checoslovaca financiando la creación del museo. Él mismo puso como condición que también el Estado de Checoslovaquia debía participar y asegurar parte de la financiación en una carta dirigida a Tomáš Garrigue Masaryk en 1929, un documento que se considera el acta fundacional del museo.

Máscara mortuoria de Tomáš Garrigue Masaryk | Foto: Petr Jan Juračka,  Hrdličkovo muzeum člověka

“En total, todo este esfuerzo duró casi diez años, hasta que en 1937 ya fue posible abrir el museo al público. Además, acababa de surgir una excelente ocasión para el lanzamiento: justo ese año se celebraba en Praga un congreso mundial sobre la historia de la ciencia, la técnica y las ciencias naturales, un evento de enorme envergadura, y el museo debía presentarse oficialmente en ese marco. No obstante, apareció un problema: 1937 no fue un año propicio, porque justo antes del congreso murió Tomáš Garrigue Masaryk. Debido al luto nacional, no era posible organizar una inauguración solemne o un gran acto de apertura. Masaryk, además, había sido un gran mecenas y un firme partidario de esta idea ya que él apoyaba profundamente la ciencia y la educación”.

Un misterioso museo | Foto: Hrdličkovo muzeum člověka

De todas formas, el museo se abrió al menos para los participantes de aquel congreso y funcionó solo un año porque, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, no soló cerró sino que pasó a estar bajo la órbita del Instituto de Biología Racial. Eso sí: durante la guerra, el museo no sufrió daños graves, aunque sí se modificaron algunos de los conceptos que no encajaban con la ideología racial nazi.

Una zona con su historia antropológica

Agrega Zuzana que la calle donde hoy está el museo (Viničná) debe su nombre a que ahí había un viñedo. Además esa zona estaba en el límite de Praga, un lugar al que la gente salía de excursión por los parques. Luego se fueron construyendo edificios hospitalarios, un orfanato y hasta un asilo, todos edificios bastante peculiares. Aunque la idea era construir una sede idéntica al Instituto Hlava de Medicina Forense (una de las primeras construcciones en Praga de hormigón armado), para allí instalar el Museo Antropológico, cuenta Zuzana que el proyecto nunca se llevó a cabo y recién en la década del cincuenta el museo se instaló en el sitio donde está ahora.

Cabeza momificada | Foto: Hrdličkovo muzeum člověka

“Hoy disponemos solo de dos salas y una oficina, así que funciona en un espacio mucho más reducido. Actualmente, contamos con unos 180 metros cuadrados, mientras que Hrdlička había imaginado un museo de unos quince mil metros cuadrados, es decir, un edificio de dos plantas y eso nunca llegó a realizarse. Después de la Segunda Guerra Mundial, el museo fue rehabilitado, reabierto y nuevamente accesible al público, sobre todo para las escuelas. Fue trasladado aquí, al edificio de Viničná porque este edificio quedó libre tras el final de la guerra: pertenecía a la universidad alemana, que dejó de existir con el fin del conflicto. Por eso aquí quedaron también algunas colecciones zoológicas cuyas piezas se incorporaron circunstancialmente a la colección”.

Momias egipcias sin vendas

“Aquí las momias están desprovistas de vendas, es decir, se puede ver directamente el cuerpo, algo que no es posible en todos los museos”.
Zuzana Schierová

Zuzana explica que la parte central del museo está formada, sobre todo, por colecciones óseas, tanto humanas como animales. También conservan tres momias egipcias completas, varias cabezas momificadas y una importante serie de moldes de yeso: desde máscaras mortuorias hasta moldes tomados en vida, que aún hoy permiten obtener datos antropométricos muy precisos. Entre ellos destaca la colección de pigmeos documentada por Pavel Šebesta. Comenta además que cada visitante suele sentirse atraído por piezas distintas, pero que gracias a una encuesta que realizan desde hace tiempo han podido identificar los objetos más populares del museo.

Cráneo artificialmente deformado | Foto: Petr Jan Juračka,  Hrdličkovo muzeum člověka

“Y predominan, sobre todo, las momias del Antiguo Egipto, especialmente uno de los cuerpos momificados. Resulta muy interesante porque, en este caso, las momias están desprovistas de vendas, es decir, se puede ver directamente el cuerpo, algo que no es posible en todos los museos. El segundo objeto que aparece con mucha frecuencia en las encuestas es el esqueleto de una gorila herida, que también es llamativo por la historia que tiene detrás. Está expuesto en la primera sala y, después, a algunos visitantes les interesa mucho la paleopatología, es decir, las enfermedades y lesiones visibles en los huesos y cómo se manifiestan. Por ejemplo, cómo se presentan las caries dentales y qué daños pueden causar en el cuerpo. Antes no existía la posibilidad de corregir ciertas fracturas: aunque había férulas, muchas fracturas necesitaban ser alineadas quirúrgicamente, incluso con tornillos, para que los huesos volvieran a su forma original. Otra gente se interesa por los esqueletos de niños y de fetos humanos, que muestran cómo se desarrolla el cuerpo humano. Es una demostración muy clara del enorme crecimiento que ocurre durante el embarazo y, en comparación con un esqueleto adulto, resulta muy interesante también desde el punto de vista didáctico. Luego tenemos un aparato digestivo humano disecado también muy interesante. Esos serían, más o menos, los principales. Ah, y además, gracias a los colegas de zoología, tenemos una salamandra gigante china disecada, que también es una de nuestras piezas expuestas más populares”.

Esqueleto de una gorila herida | Foto: Dorota Velek,  Hrdličkovo muzeum člověka

El museo en los medios, el arte y el debate público

A lo largo de su historia, el museo antropológico de Praga se utilizó como escenario para algunas películas, programas educativos de la Televisión Checa e incluso series policiales. Y ahora mismo anuncia Zuzana una nueva colaboración con el ámbito teatral.

“El tipo de material que conservamos genera hoy muchas preguntas éticas: si se debe o no exponer el cuerpo humano, si se deben mostrar restos humanos, cómo resolver el tema del consentimiento de las personas fallecidas, qué está bien y qué no. Es un debate enorme, un tema que resuena en todo el mundo museístico”.

“Recientemente colaboramos con el Teatro de los Estamentos que preparó una puesta en escena de Frankenstein. Como es una obra muy audiovisual, querían incluir una escena que simulara el “laboratorio” o “museo” del propio Frankenstein. Esa escena también se grabó aquí y forma parte del espectáculo”.

El museo organiza unas dos visitas guiadas extra al mes, tanto para extranjeros como para turistas, después del horario laboral. La idea es compensar un poco el hecho de que no se permiten visitas individuales.

Visita escolar | Foto: Hrdličkovo muzeum člověka

“Esto se debe también al tipo de material que conservamos porque hoy en día surgen muchas preguntas éticas: si se debe o no exponer el cuerpo humano, si se deben mostrar restos humanos, cómo resolver el tema del consentimiento de las personas fallecidas, qué está bien y qué no. Es un debate enorme, un tema que resuena en todo el mundo museístico. Nosotros lo abordamos desde la idea de que el museo debe educar y transmitir conocimientos. Al mismo tiempo nos encontramos en un mobiliario histórico: el museo no ha pasado por una renovación profunda. Y aquí tenemos otro nivel, por así decirlo: es un ‘museo del museo’ porque también podemos mostrar cómo era la ciencia a principios del siglo XX, cómo se desarrolló la antropología”.

Sin ir más lejos, en una de las vitrinas está expuesto el esqueleto del tercer director del museo y profesor de antropología en la Universidad Carolina.

Reserva indispensable

Colección zoológica | Foto: Hrdličkovo muzeum člověka

Zuzana estudió antropología física y en la actualidad está terminando sus estudios en historia de la medicina. Conoce el museo como la palma de su mano, ya desde su época de estudiante y lleva unos quince años vinculada a la institución. Para ella, la mayor satisfacción es ver que muchos docentes regresan desde hace treinta años con sus distintos alumnos porque siempre descubren algo nuevo. Aunque el museo está abierto de lunes a viernes, a nuestros oyentes interesados en visitarlo, Zuzana les ofrece un consejo indispensable.

“Al ver nuestro calendario de Google, mucha gente nos escribe diciendo que debe haber un error porque todo aparece completo. Y tenemos que explicarles que, lamentablemente, no es un error: así es la realidad. Por eso tratamos de publicar regularmente visitas guiadas para el público general, también según el interés de los turistas. Y si alguien planea venir a Praga y sabe que estará aquí poco tiempo, recomendamos escribirnos con suficiente antelación —entre 10 y 14 días antes— contando que quiere visitar el museo. Nosotros haremos todo lo posible por adaptarnos y realizar una visita guiada”.

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