La whiskería en la Torre Jindřišská que hace sonreír a locales y turistas

Botellas

En el corazón de Praga, la whiskería de la torre Jindřišská se extiende a lo largo de tres pisos y alberga una impresionante selección de 500 marcas de whisky. El escocés domina la oferta, pero la producción nacional ha ganado terreno en los últimos años, según explica en esta entrevista su encargado Petr Hromas.

La majestuosa torre de Praga  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Hay lugares que parecen haber estado desde siempre en su sitio, como si fueran una extensión natural del entorno. Ese es el caso de La Whiskería, un bar especializado cuya elegancia y carácter armonizan con la majestuosidad de la Torre Jindřišská, una joya arquitectónica del gótico praguense. Muy apreciado por los checos e incluso por extranjeros que logran descubrirlo, su ubicación privilegiada no fue, sin embargo, producto de una decisión calculada, sino de una afortunada coincidencia, según revela su encargado principal Petr Hromas.

“Estábamos buscando un lugar en el centro de Praga y justo se nos ofreció este espacio: tres pisos nada menos que en la torre Jindřišská, así que creo que todo se alineó perfectamente, estábamos en el lugar correcto, en el momento justo y conseguimos este lugar a fines del 2008 y en 2009 lo reconstruimos, desde entonces se ve así, tal como ahora”.

Petr Hromas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Y aunque a las degustaciones regulares suelen asistir sobre todo checos, considera Hromas que el porcentaje de visitas extranjeras al local no debe estar tan lejos de un 50 %. Por otra parte, asegura que dentro de ese porcentaje ha crecido mucho en los últimos años la cantidad de hispanos y latinos que visitan el lugar, a tal punto que afirma que, al menos una vez al día, se puede escuchar en la whiskería de la torre la siempre estimulante melodía del español.

La década del whisky 

Whsikeria | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Afirma Petr Hromas que, además de su ubicación privilegiada, otro motivo de orgullo de la whiskería es una tradición muy afianzada que lleva ya varios años de existencia y se está volviendo muy conocida por parte de algunos praguenses: la realización de una serie de completas degustaciones, dos o tres veces al mes, que cuentan con un público muy entusiasta. Pero más allá de su propio mérito, Hromas destaca que eso puede verse también como prueba irrefutable de algo que los trasciende y es el crecimiento del interés de los checos por el whisky.

“Creo que sí, que en los últimos diez años la conciencia sobre el whisky como tal ha aumentado mucho y se refleja en el hecho de que a las degustaciones de whisky en nuestro bar y en otros bares vienen cada vez más personas. Antes comenzábamos cada degustación con unas cinco personas y hoy en día ya tenemos completamente agotadas las noches de degustación con un público de entre quince y veinte personas. Así que creo que esta conciencia y la comunidad siguen creciendo, que antes hubo un gran auge del ron y ahora me parece que es el turno de la escena del whisky, que también ha comenzado a crecer”.

Mesa íntima | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Así como la palabra whisky funciona como contraseña tradicional para asegurar el optimismo de las fotos, Petr Hromas logra despertar sonrisas entre los amantes del Scotch cuando revela que su bar alberga unas 500 variedades de whisky escocés, lo que representa nada menos que el 90% de su barra. Es, sin dudas, una de las selecciones más amplias del país, aunque Hromas reconoce que algunos establecimientos pueden llegar incluso a superarla. La diferencia es que esos sitios operan bajo membresía, lo que los vuelve exclusivos, mientras que La Whiskería, en plena Torre Jindřišská, sigue siendo un emporio del whisky abierto a todo el mundo.

El digno whisky checo

Aunque todavía lejos de esa gran divinidad que es la cerveza y los fieles y tradicionales destilados como slivovice, el creciente interés de los checos por el whisky tiene también sus consecuencias: Hromas afirma que varias destilerías pequeñas han identificado en ese auge una buena oportunidad de mercado y, por lo tanto, comenzaron a hacer sus propios whiskys. A pesar de que no existe una tradición muy importante que los sustente, los resultados, al parecer, no son para nada desalentadores.

Ajedrez | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Esa es una cuestión interesante: creo que los whiskies checos hoy en día pueden compararse con los whiskies escoceses. Es cierto: no disponemos aquí de tanta turba, que es el combustible con que se seca la cebada germinada en los hornos, como para tener whiskies tan ahumados como, por ejemplo, Laphroaig, Ardbeg, Lagavulin, los conocidos. Sin embargo, creo que hay whiskies como GoldCock de Vizovice, o por ejemplo Oldwell whisky de Svachovka que tienen un gran potencial. Es decir, creo que ya estamos produciendo muy buen whisky y, sobre todo, hay una buena base para tener, en el futuro, quizás más y mejores whiskies”.

“Creo que los whiskies checos hoy en día pueden compararse con los whiskies escoceses”.

Petr Hromas

A pesar de que ellos no fabrican whisky sí cuentan con embotellados exclusivos: unas 282 botellas que solo se encuentran en ese local. Por otro lado el bar pone en práctica una metodología interesante para combinar técnicas escocesas y locales: en concreto, disponen de una barrica proveniente de Escocia, donde antes maduró whisky escocés, en la que ahora conservan un whisky de producción checa que se servirá ahumado.

Tiempo de whiski | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

El arte del ahumado

Hromas nota que a los clientes cada vez les interesa más el whisky ahumado y, en ese sentido, él considera que uno de sus productos más requeridos es el Springbank, la bebida que más suelen pedir los turistas porque en los países vecinos casi no la encuentran, o están mucho más caras. El bar puede mantenerlos a un buen precio gracias a un convenio que tienen con esa fábrica de Campbeltown, una histórica región de Escocia, donde se produce un whisky ligeramente ahumado con mucha tradición y muy popular.

Interior | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“El año pasado tuve la oportunidad de visitar o participar en la Springbank Whisky School, trabajando en la destilería durante una semana. Así que el lunes te pones los guantes, tomas una pala y así puedes experimentar todo el trabajo, desde el comienzo de la producción con el grano hasta el final: el llenado y almacenamiento de los barriles. Debo decir que no me imaginaba cuánto trabajo hay detrás, por lo que hoy aprecio mucho más los whiskies más antiguos por el enorme cuidado que requieren. Todo es cuestión de tiempo y esa gran cantidad de trabajo que hay detrás”.

La degustación de las mujeres

Otra particularidad de esta whiskería es que la dirige una mujer quien, según cuenta Hromas, ha hecho un gran trabajo para que, en la actualidad, el público se haya emparejado un poco en materia de género. Cuenta Hromas que aunque no es nada sencillo calcularlo, hoy cuentan con un 70% de hombres y un 30% de mujeres, lo cual, teniendo en cuenta lo que sucedía hace solo algunos años, no deja de ser sorprendente.

Sofá | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“La comunidad de mujeres que aman el whisky está creciendo. Nuestra propietaria, Mirka Kverková, fundó hace unos cinco años el Ladies Whisky Club que, hoy en día, cuenta con casi 50 mujeres que se reúnen cada trimestre para hacer degustaciones y visitar diferentes destilerías en la República Checa, así que creo que ella también tiene mérito en esto, ya que en la República Checa no había ningún Ladies Whisky Club antes, siempre eran clubes masculinos y hoy en día, realmente, hay más y más mujeres que degustan whisky”.

Aunque la whiskería de la Torre Jindřišská es su punto principal de encuentro, el Ladies Whisky Club va mucho más allá. Además de organizar una degustación semestral en el bar, sus integrantes recorren en verano destilerías checas y de países vecinos, donde pueden probar el whisky directamente de los barriles, sumergiéndose en su proceso de elaboración y refinamiento.

Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Lo que hay debajo del kilt

Aunque el whisky le gusta desde siempre, Petr Hromas cuenta que, desde que trabaja en el bar, ha construido una relación quizás más profunda con la bebida, incorporando conocimiento y explorando los distintos sabores que se producen en las diversas regiones de Escocia. Su preferido es el whisky ahumado que se hace en la isla escocesa de Islay. En las degustaciones, suele compartir su aprendizaje con el público, siempre acompañado de su infaltable kilt, lo que inevitablemente provoca reacciones entre los asistentes.

“En este bar llevamos normalmente kilt, el atuendo tradicional escocés, y muchas mujeres siempre nos preguntan: ‘¿llevan algo debajo del kilt?’”

Petr Hromas

“Los empleados que trabajamos en este bar llevamos normalmente kilt, el atuendo tradicional escocés, y muchas mujeres siempre nos preguntan, ¿llevan algo debajo del kilt?, así que esa es una pregunta muy común en las degustaciones; ¿llevan algo debajo? Y es algo que siempre me hace sonreír, un verdadero clásico”.

Referente del whisky en Praga y Chequia, el bar de la Torre Jindřišská adquirió hace dos años los derechos de organización del festival de whisky, que se celebra cada año el primer fin de semana de noviembre. El año pasado dieron un paso más con la inauguración del Springbank Day, donde abrieron más de cien botellas de ese célebre whisky escocés. Todo eso demuestra que su ambición va más allá de lo comercial: su gran objetivo es seguir fortaleciendo la cultura del whisky en Chequia, esa bebida capaz de producir sonrisas con solo pronunciar su nombre.