El evangelio de Praga, según Mateo

Tour de leyendas praguenses
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Arquitecto de formación y narrador por oficio, Mateo descifra Praga durante sus recorridos turísticos como si fuera un texto antiguo: un entramado de leyendas, símbolos y episodios que la historia solo revela entre líneas a quienes saben mirar y están dispuestos a prestar atención.

Mateo ilumina Praga con sus leyendas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Praga le cambió la vida a Mateo en solo dos días. Llegó en 2002 de vacaciones y terminó encontrando en la capital checa un hogar. Hoy, tras décadas trabajando como guía de turismo, observa con fascinación cómo cada cultura se planta de un modo distinto ante la ciudad: asegura que mientras los hispanos siguen contratando tours para conocerla a fondo, los alemanes hacen lo propio solos, sin ayuda, consiguiendo toda la información que haga falta para no tener que recurrir a un guía. En su caso fue amor a segunda vista: recuerda que, ya al segundo día, se enamoró perdidamente de Praga.

Mělník | Foto: Jitka Nováková,  Český rozhlas

“Esto era un desierto cuando yo llegué: las bolas de paja, como en el oeste, idéntico: no había nadie... como mucho en aquella época, pues algún ruso y punto. Se podía recorrer la Plaza de la Ciudad Vieja y la Plaza de Wenceslao, pero salirte de ahí ya daba un poquito de grima, de miedo, porque esto no era ni la Unión Europea. Y vine de vacaciones, me enamoré, escribí tres postales: la primera a mi jefe para decirle que era un explotador, que me preparara el finiquito, que dejaba de trabajar porque si no, no iba a acabar nunca mi carrera de arquitecto, que es la segunda carrera. Tenía que hacer el proyecto, y bueno, le mandé otra a mis padres, les dije: ‘papás, habéis perdido un hijo, y si queréis ver a vuestro hijo tenéis que venir aquí a visitarlo’. Y a mis amigos les dije: ‘mira, soy infiel, he conocido a las checas y están más buenas que las alemanas, y bueno, si queréis fiesta, aquí están las más ricas’. Me refería a la cerveza, claro”.

Confluencia de Vltava y Elba en la ciudad de Mělník | Foto: Miloš Turek,  Radio Prague International

Gracias al apoyo de una chica checa con la que empezó a salir, Mateo terminó Arquitectura con un proyecto de rehabilitación en Mělník, la ciudad donde se encuentran los ríos Labe y Moldava. Allí pasó meses recorriendo cada rincón, tomando notas y estudiando el conjunto histórico con la paciencia de quien quiere entender un lugar desde adentro. Ese trabajo, que empezó casi como una aventura, le demandó dos años de dedicación absoluta.

La guía del guía

Luego de un paréntesis que lo llevó a trabajar como arquitecto por América Central, el amor por Praga fue más fuerte y Mateo regresó a la ciudad de las Cien Torres en el año 2016, hace ya una década.

“Me gusta el turismo, pero no el turismo de masas”.
Mateo

“Y la nueva pareja checa que tenía, que me conocía ya de bastante tiempo, me decía: ¿por qué no te pones a trabajar de guía? Y yo, hombre, ¿cómo voy a hacer de guía? Si yo nunca he hecho de guía. ¿Qué voy a contar? Pero como había estado leyendo por mi cuenta sobre la ciudad y sobre el país, ella se puso a seguir a guías, a escucharlos. Y con lo que escuchaba me decía: ‘mira, cariño, escucho unas barbaridades y tú sabes mucho más que esos guías. De hecho, se puso en contacto con uno de ellos, para ver si podía reunirme con él. Al final le di unas cuantas vueltas, fui a hablar con él. Vi que me gustaba y empecé de guía”.

Puente de Carlos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Turismo, pero no tanto

Los turistas en Praga | Foto: Ferdinand Hauser,  Radio Prague International

Desde aquel entonces hasta hoy las cosas cambiaron mucho: para empezar, en aquel momento, ni siquiera se necesitaba tener una credencial de guía en Praga. Mateo está muy contento con la decisión que tomó, a tal punto que sigue mostrando la ciudad, aunque, al mismo tiempo, reconoce que tiene ciertas reservas contra el turismo.

Escultura Idiom en biblioteca de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Me gusta el turismo, pero no me gusta el turismo de masas. Yo soy de los que dice que no todo el mundo tiene derecho a viajar. Y me explico: el  derecho a viajar no se da solo por recursos, sino por recursos de conocimiento. A mí mi papá, cuando me iba con él de viaje con mi familia, me enseñó que si iba a alguna ciudad con ellos, me tenía que leer un poquito de la ciudad, si había otro idioma tenía que aprender por lo menos las palabras de cortesía o de educación de esa ciudad donde fuera o de ese país. Como el ‘buenos días’, el ‘gracias’, el ‘perdona’. O, por ejemplo, cuáles eran sus costumbres para no intimidar o no hacer sentir mal a los locales. Ahora todo el mundo viaja, no sabe ni dónde viene. No sabe ni lo que está viendo. Solo quiere hacer los tours: ‘vengo al tour de las diez’. ‘Sí, pero ¿a cuál?’ ‘El de las diez, en español’. ‘Pero ¿sabes qué vas a ver?’ ‘No, el de las diez, en español’. ‘Mira, aquí salen dos tours con esta empresa: sale este y sale este otro. ¿Cuál de los dos es?’ ‘Ay, pues espérate un momento que lo voy a buscar’".

Terezín | Foto: Anna Kubišta,  Radio Prague International

Según Mateo, en Praga, el turismo tal como lo entendemos hoy comenzó a forjarse, más o menos, en el año 2012. Desde entonces, él ha trabajado para distintas empresas guiando en ciudades como Český Krumlov, Karlovy Vary, Kutná Hora y Terezín, con su fortaleza y el antiguo campo de concentración que marcó su historia. En la actualidad, sin embargo, está mucho más concentrado en la capital checa. En general, trabaja con clientes privados con los que trata de hacer excursiones personalizadas y flexibles. Aunque la base, aclara, son los free tours.

Los bustos de Jozef Gabčik y Jan Kubiš en la iglesia a de san Cirilio y san Metodio | Foto: Barbora Němcová,  Radio Prague International

“El otro tour que estoy haciendo es el del nazismo, dejé de hacer Terezín, pero estoy haciendo aquí en Praga el del nazismo. Y el otro que hago es el de las leyendas, un tour que la gente no quiere hacer, y cuando digo gente me refiero a los guías porque es un free tour que, en realidad, debería ser normal pero yo estoy siempre apretando. Porque, si no, a las siete de la tarde todo el mundo está cansado, con calor o con frío, así que estoy obligado a hacer algo para captarles la atención, con una fuerza brutal”.

Estas son mis leyendas, si no le gustan tengo otras

Estatua en Puente Carlos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Explica Mateo que el gran problema de las leyendas es que suelen estar muy concentradas en pocos lugares, como es el caso del Puente de Carlos, con lo cual la dimensión del espacio se convierte en una variable a tener en cuenta para que sus clientes también puedan caminar y recorrer un poco. Cuenta que al finalizar ese tour de dos horas de duración termina exhausto porque se trata de una actividad aún más exigente que las tres horas y media que le demanda tener que hablar sin parar durante el tour del nazismo.

“Además, el tour del nazismo es algo muy histórico, tiene un fondo detrás muy importante. Y simplemente por eso, ya estás valorando más ese tour. Sin embargo, el de leyendas, muchas veces lo hace el que no sabe qué hacer por la tarde, ese al que, a lo mejor, le interesa, pero también es el tour al que traen los papás a muchos adolescentes. Y los adolescentes son complicados, ¿verdad? Entonces tienes que hacer un sobreesfuerzo brutal para captar la atención de esos adolescentes que vienen con sus papás. ¿Cuántas veces me han venido padres y me han soltado a los niños por detrás?”

Leyenda del judío castigado | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Mateo cuenta que para ese tour se apoya en 77 leyendas de Praga, de Alena Ježková, quien a su vez abreva en las historias recopiladas por Alois Jirásek, que a su vez había tomado como base los relatos ya registrados por Kosmas, el primer cronista checo.

“La leyenda del caballero templario en la calle Liliová, por ejemplo, o la leyenda del Golem, por supuesto, esas no pueden faltar. Luego, por ejemplo, la leyenda del reloj astronómico no la cuento porque ya todos los guías que quizás no tienen mucha data de historia se dedican a contar leyendas en los tours normales y corrientes. Y, claro, una leyenda que no falta es la del reloj astronómico que, en realidad, tiene siete variantes pero todos se van a la misma. Claro, ¿para qué voy a contarla en el tour de leyendas si ya se la han contado otras personas? Entonces, pues hay que ir quitando. Bueno, el puente de Carlos también, por ejemplo, o la casa de El pozo dorado que, de algún modo, conecta con la expulsión de los jesuitas”.

“Las leyendas son la historia viva, sin ellas no conoceríamos la historia”.

Mateo

Como percibe que las leyendas suelen ser miradas con desdén, Mateo aprovecha un momento del recorrido para detenerse y abrir el tema con los turistas. Entonces lanza, sin rodeos, una pregunta tan simple como decisiva: de qué hablamos cuando hablamos de leyendas.

Praga,  ciudad de leyendas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nadie contesta, y yo les digo, pues es la historia viva. Sin esas leyendas no conoceríamos la historia. Gracias a esas leyendas hoy sabemos leer y escribir. Porque hoy tenemos a San Wikipedia y a San Google. Y con suerte también a San Chat GPT. Pero San Chat GPT falla como una escopeta de feria porque lo pagué y todo, y es una herramienta que yo no considero a día de hoy que sea usable todavía para el 99,9% de las cosas. Y menos para artículos o para buscar información porque engaña, y no es solo que engañe, confunde. Pues, es la historia viva y esa es la razón por la que, antiguamente, había unos hombres llamados trovadores que iban contando hechos históricos de población en población. Y lo edulcoraban con distintas historias para que la gente las mantuviera en la retina, en la memoria, y lo fueran pasando de generación en generación. Y, mirad, ¿qué os da más información: el puente de Carlos o la leyenda que os he contado del segundo puente de piedra? Porque con la leyenda del segundo puente de piedra  sabéis en qué año se colocó la primera piedra y sabéis también que, en realidad, su nombre no era Puente de Carlos, sino el de Segundo puente de piedra. Pues ahí tenéis mucha información que se ha perdido, simplemente con el puente de Carlos. Sí, es gracias a Carlos IV, lo empezó él, pero lo acabó su hijo, aunque no se ve la fecha. Con la leyenda, mirad cuánta información tenéis, que ni ya no se os va a olvidar”.

Visitas inesperadas

Leyendas praguenses | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Con tantos años en el oficio, Mateo ha reunido un repertorio inagotable de anécdotas y situaciones insólitas que bien podría sumar al vasto acervo legendario de Praga. Entre sus propias historias figuran, por ejemplo, las que remiten a la presencia intimidante de algunos testigos curiosos, tan inevitables como molestos.

“Estar haciendo el tour de las leyendas, por ejemplo, y que aparezcan borrachos y drogadictos. Se te ponen detrás, empiezan a hacer gestos, a repetir lo que tú estás haciendo o chorradas por el estilo. No tienen otra forma de entretenerse, pero es verdad que muchas veces me sirven porque el resto del grupo se ríen: ‘Mira, uy, ya tengo un mono detrás’. Porque repiten todo ¿no? Un mono de repetición. Pero hay veces que no es agradable y hasta dos veces ha tocado llamar a la policía porque alguien, ya no sé si por drogas o que, te va siguiendo y  amenazando, no solo a ti, sino también al grupo, tuve que llamar a la policía y la policía no hace nada”.

Praga | Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Por supuesto que, en el marco de los tours, también pueden darse visitas bastante más agradables.

“Un detalle que me encantó: era una chica ucraniana, que me empezó a seguir en los tours, ¿vale? Me empezó a seguir y, al final del tour me dice: ‘mira, es que soy ucraniana, acabo de venir y me encanta el español, y quería escucharte cómo hablabas español’”.

Praga, a fondo

Sinagoga de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Como los tours que presentan determinado lugar suponen, en cierta forma, también una breve introducción a su respectiva sociedad, Mateo aprovecha para compartir la mirada que fue construyendo a lo largo de tantos años de vida en Praga.

“La sociedad checa es una sociedad que era abierta dentro de su círculo, hablo de cuando llegué, era abierta dentro de su círculo, círculo de confianza, y ahora es abierta incluso fuera de su círculo de confianza. Se ha abierto más a la gente. Para mí, el checo es una persona feliz, porque se nota que es más feliz que antes porque ahora vive más cómodamente, que le gusta disfrutar el tiempo suyo, que no se preocupa de los demás. En el sentido de no mirar cómo alguien va vestido, no, cada uno que haga lo que le dé la gana, pero a él que no le toque en su espacio. Y me parece algo correctísimo”.

Panorámica de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Por otro lado, reconoce que, aunque en Praga no ejerce la profesión para la que se formó, agradece poder poner en juego sus conocimientos de arquitectura durante los tours históricos. Para él, la arquitectura no es solo un inventario de edificios, sino un lenguaje: una forma de comunicación que deja mensajes entrelíneas a lo largo del tiempo. Y en ese sentido, lamenta que muchos visitantes jamás lleguen a saber que, en la capital checa, hubo un espacio escalofriante durante la Segunda Guerra Mundial, donde se reunía a las personas judías antes de ser deportadas.

Monumento del Silencio en Praha Bubny | Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

“Lo tienes ahí en Holešovice, donde está el Hotel Mama Shelter, y eso posteriormente fue almacén para todo lo requisado a los judíos. Ahora se ha inaugurado ahí una maravillosa estación, la de Praha-Bubny, ahí donde está el Hotel Mama Shelter. Y por eso ahí tienes una placa de todas esas personas que eran llevadas a Terezín”.

A Mateo le llama la atención que muchos guías desconozcan ese dato, aunque tampoco lo sorprende: a menudo repiten que Praga nunca fue bombardeada, cuando en realidad —recuerda— la ciudad sufrió varios ataques de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Nueva estación de tren Praga-Bubny | Foto: Paul-Henri Perrain,  Radio Prague International

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