El checo que factura millones de euros con alimentos destinados a ir a la basura

Nesnězeno

Nesnězeno es la aplicación favorita de los checos para evitar el desperdicio de comida y, por supuesto, conseguir alimentos con descuento, una pasión nacional. La idea ha funcionado tan bien que ya se ha expandido a otros países. Su creador, Jakub Henni, nos cuenta cómo funciona.

Foto: Radio Prague International

En los supermercados checos, cuando un producto está marcado con un cartelito de color naranja o amarillo y que reza “sleva”, no suele durar mucho tiempo exhibido. Y es que la pasión por los descuentos es cosa seria en República Checa, una pasión que no hace tanto caso a los porcentajes (a veces un descuento puede ser del 5%), sino que se parece más a un reflejo. Una oportunidad que, si no se aprovecha en el limitado instante en que se encuentra disponible, hará que la cabeza, más tarde, pase factura.

Foto: Nesnězeno

Si a este comportamiento se le suma el incremento de la inflación de los últimos años, el éxito de la aplicación Nesnězeno no resulta tan difícil de comprender. Fundada por Jakub Henni, esta iniciativa redistribuye productos y comidas no vendidos en un tiempo específico a precios reducidos, por lo que, además de atender a las primeras dos demandas mencionadas, incluye, además, un componente de conciencia social, puesto que de no existir esta alternativa, la comida no vendida terminaría en la basura. La idea ha tenido tanto éxito que ya ha cruzado fronteras hacia otros países de Europa Central.

Jakub Henni | Foto: Radio Prague International

El principio de la aplicación es sencillo: el usuario selecciona en su teléfono un “paquete sorpresa” o productos detallados que ofrece un establecimiento, por ejemplo, una panadería, y luego los recoge en el horario acordado. Nesnězeno, integrada actualmente en el grupo Crunch, cobra una comisión del 30% por cada transacción. Con esta dinámica, en 2024, la compañía alcanzó un volumen de negocio de unos 7,5 millones de euros.

Una idea nacida en la universidad

Jakub Henni relata que el proyecto, en realidad, comenzó como una inquietud personal.

“Mi historia de emprendedor empezó en el instituto, luego de terminar la escuela secundaria. Siempre he tenido en mí el deseo de crear mi propia empresa, de llevar adelante un proyecto interesante o de imaginar algo innovador. Cuando empecé a estudiar en la universidad, mi amiga Michaela Gregorová descubrió, durante un viaje a Francia, diferentes aplicaciones con un concepto similar al que hemos creado aquí, que luchan contra el desperdicio alimentario. A su regreso a Chequia me lo contó con mucho entusiasmo, y esa idea me atrajo mucho porque aún no existía nada parecido en nuestro país. Y así fue como decidimos crear nosotros mismos una aplicación”.

En aquel entonces, sin experiencia empresarial ni recursos suficientes, Jakub y Michaela empezaron haciendo pruebas modestas.

“Comenzamos testeando la idea en redes sociales. Primero creamos una página de Facebook y acordamos con algunos amigos que tenían pastelerías en Brno que ofrecieran por la tarde lo que les había sobrado en el día. Los usuarios o las personas interesadas podían reservar su pastel dejando un comentario y luego recogerlo en el lugar. Este concepto nos permitió comprobar gratuitamente, sin tener que invertir dinero que no teníamos en el desarrollo de una aplicación, si existía un verdadero interés por este tipo de servicio”.

Foto ilustrativa: Gareth Willey,  Pexels

Y sí que lo hubo. En apenas seis meses, la iniciativa evitó que miles de platos terminaran en la basura, y, al mismo tiempo, generar una ganancia. Según Henni, el fenómeno tuvo un efecto viral que incluso lo llevó a dejar sus estudios en la Universidad Mendel de Brno para concentrarse en el proyecto.

“Tan solo durante los seis primeros meses, nuestra página de Facebook nos permitió evitar que 6000 platos y otros productos de repostería terminaran en la basura. Hubo un efecto bola de nieve que, sin embargo, no fue sencillo de gestionar. Por ejemplo, un restaurante ofrecía diez raciones y un centenar de usuarios reaccionaban a la oferta... La demanda era, por tanto, muy elevada. El interés de los medios por algo completamente nuevo en Chequia también nos ayudó mucho. Tomamos conciencia de que el desperdicio alimentario era un tema con gran potencial, tanto en el plano social y mediático como incluso en el político, y que había un margen importante para desarrollarlo”.

Del entusiasmo inicial al impacto social

Henni asegura que lo que empezó como un reto personal se transformó rápidamente en un proyecto con un claro beneficio social.

Foto: Lucie Fürstová,  Český rozhlas

En mayo de 2019, gracias a un inversor, nació la aplicación móvil, lo que permitió llevar la idea más allá de Brno. La pandemia de Covid-19, lejos de frenar la expansión, abrió nuevas oportunidades.

“Desde un primer momento, aprovechamos esa crisis. Con el cierre de los restaurantes y todas las demás restricciones, pensamos hacia dónde podríamos orientar nuestro trabajo. En ese momento, todos los establecimientos gastronómicos en Chequia buscaban canales que les permitieran vender y entregar sus comidas en línea. Decidimos entonces modificar temporalmente nuestro concepto pensando que el confinamiento duraría solo dos o tres meses. La idea ya no era únicamente salvar las porciones restantes de comida y luchar contra el desperdicio, sino permitir a nuestros socios vender, a través de nuestra aplicación, la totalidad de sus menús. Incluso garantizábamos la entrega poniendo dos vehículos a disposición. Yo mismo me convertí en repartidor durante un tiempo”.

Foto: Nesnězeno

Aunque el negocio multiplicó por cinco sus ingresos, el regreso a la normalidad también fue desafiante. Henni considera que la experiencia fortaleció al sector.

“Al final, creo que todo este período fue bastante positivo para nuestra empresa en el sentido de que el sector de la restauración se volvió mucho más abierto a las aplicaciones móviles y a diversas tecnologías. Mientras que antes de la pandemia algunos nos cerraban la puerta alegando que no necesitaban este tipo de cosas, después todo el mundo se mostró mucho más dispuesto a cooperar”.

Más allá de Chequia

Seis años después de su lanzamiento, Nesnězeno ha evitado que cientos de miles de comidas terminen en la basura en todo el país.

“En cuanto al número de usuarios, nuestra aplicación ya ha sido descargada por más de un millón de personas en Chequia. La mayoría tiene entre 25 y 35 años, y las mujeres representan el 70% del total de usuarios. Y si bien el descuento mínimo del 50% en los productos no vendidos que ofrecemos es una de sus principales motivaciones, también sabemos que todos son muy sensibles al desperdicio. En cuanto al reconocimiento de la marca, lo medimos de manera continua en las ciudades donde estamos presentes, y aun fuera de Praga y Brno, aproximadamente el 50% de las personas nos conocen”.

Foto: Nesnězeno

Pero el alcance de la iniciativa no se limita ya a los restaurantes. Panaderías, supermercados, hoteles e incluso floristerías ofrecen sus excedentes a precios reducidos. En paralelo, la compañía afronta la competencia de la plataforma danesa Too Good To Go en el mercado checo. La expansión internacional también se ha dado en tiempo récord.

“Además de Hungría y Eslovaquia, también estamos presentes en Rumania. En 2022, primero nos fusionamos con nuestro competidor húngaro (Munch) antes de extender nuestra actividad a Eslovaquia y Rumania. Lo interesante con Rumania es que hace cuatro años una empresa nos había contactado porque quería comprar la licencia de nuestra aplicación para poder desarrollarse. Y fue con esa misma empresa con la que recientemente unimos fuerzas”.

Convencido de que la cooperación supera a la competencia, Henni subraya que, en la lucha contra el desperdicio alimentario, unir fuerzas es la mejor estrategia para que todos disfruten de este banquete con la conciencia sana y un bolsillo que agradece.

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