El automovilismo es lo que más contamina

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¿Quién tiene el medio ambiente mejor? ¿La República Checa o sus vecinos Eslovaquia, Hungría y Polonia? De este tema se ocupó hace poco un informe en el que el gobierno checo compara por primera vez la situación ecológica en los cuatro países centroeuropeos mencionados.

La República Checa lanza a la atmósfera dos veces menos de anhídrido sulfúrico per cápita que Polonia y Hungría. También Eslovaquia se ha quedado atrás en este aspecto. El ministro checo de Medio Ambiente, Milos Kuzvart, señala que en este indicador la República Checa ocupa una posición incomparablemente mejor que los tres países vecinos, aspirantes también a ingresar en la Unión Europea.

Las centrales eléctricas, las plantas químicas y otras empresas checas instalaron en los años 90 equipos de desulfuración con una rapidez que no tiene paralelo en los países desarrollados.

En comparación con sus vecinos postcomunistas, la República Checa ocupa también la mejor posición en lo que a depuración de las aguas residuales se refiere, limpiando el 95 por ciento de las aguas residuales procedentes de las viviendas. En Hungría, por ejemplo, se depura apenas el 70 por ciento.

Una situación totalmente opuesta se registra en la contaminación con óxidos de nitrógeno, ya que la República Checa tiene los peores indicadores de los cuatro países postcomunistas centroeuropeos. Ello se debe al hecho de que los checos poseen el mayor número de coches en comparación con su vecinos postcomunistas y el automovilismo se ha convertido en los últimos años en la mayor fuente de contaminación.

Según Bedrich Moldan, director del Centro de la Universidad Carolina para el Medio Ambiente, el brusco incremento de la contaminación causada por el automovilismo se debe a la invasión incontrolada de coches a las grandes urbes checas. El ecologista advierte que muchos habitantes padecen también los efectos nocivos del excesivo ruido resultante del intenso tráfico rodado.

Entre los cuatro países centroeuropeos, la República Checa registra los peores resultados también en lo que atañe a la emisión de dióxido de carbono. La vecina Hungría lanza a la atmósfera per cápita dos veces menos de este gas, responsable del efecto invernadero y del calentamiento global.

El dióxido de carbono es, sobre todo, producto de la quema de carbón en las centrales térmicas y en la República Checa el carbón sigue siendo la fuente más importante de energía. A nivel centroeuropeo, tan sólo Polonia contamina más la atmósfera con dióxido de carbono.

El ministro checo de Medio Ambiente, Milos Kuzvart, advierte que el consumo de fuentes primarias de energía va disminuyendo. Kuzvart se queja, no obstante, de que de las arcas estatales se destinen cada vez menos recursos a los programas de ahorros energéticos y al fomento de las fuentes renovables de energía, como son las pequeñas centrales solares e hidroeléctricas.